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violación del locho ageno, porque el adulterio solo podía cometerse con mujer casada (1).

Gladió punit.—No es esta la pena que la ley Julia imponía al adulterio. Paulo dice (2) que la que merecía la mujer convencida de este delito era la pérdida de la mitad de la dote y la de la tercera parte de sus demás bienes, y la que se imponía á su cómplice consistía en igual pérdida de la mitad de los bienes, debiendo además ser ambos relegados á diferentes islas: Constantino fué el que estableció la pena de muerte, limitando al marido y á algunas personas ligadas á él por íntimo parentesco la facultad de acusará la mujer (3). Justiniano, conservando la misma pena para el hombre, estableció que la mujer fuera rasurada y encerrada en un monasterio por el resto de su vida (4).

Cum masculis infandam libidinem.—En el Código de Teodosio (5) hay una constitución de este mismo emperador que condena á las llamas á los autores de delito tan vergonzoso; mas Justiniano prefirió una constitución de los emperadores Constantino y Constante (6), en . que se impone simplemente la pena de muerte á los delincuentes.

Stupri flagitiu'm.— La palabra estupro (stuprum) algunas veces toma una significación mas lata, de modo que también comprende el adulterio (7); pero en su sentido estricto se refiere á los demás casos de que habla el texto (8).

Honesté viventem. — Por estas palabras se escluye á las mujeres cuestuarias, con las cuales no se comete estupro (9). Tampoco se considera como estupro el concubinato, permitido por el derecho romano (10).

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Tablas, entiéndese comunmente lo que es arrojado con arco; mas también significa todo lo que se arroja con la mano: de aquí se infiere que se comprenden bajo esta denominación una piedra, madera ó hierro, porque trae su etimología de que se arroja a lo lejos, por derivación de la palabra griega áitó Toü Xt|xoü; y esta significación se encuentra también en la espresion griega, porque d lo que nosotros llamamos telum ellos "denominan ¡3£xoí; de la palabra arco xoü páXXsuOat. Esto es lo que nos enseña Jenofonte cuando dice, «trajéronse proyectiles, lanzas, flechas, hondas y una gran cantidad de piedras.» Los sicarios se llaman asi de sica, que quiere decir puñal.

ORÍGENES.

Tomado de Cayo. (i. 2, ley 833, tit. XYI, lib. L del Dig.)
Comentarlo.

Lex Cornelia.—Esta ley se denominó asi por haber sido adoptada durante la dictadura de Cornelio Sila, en el año 672 ó 673 de la fundación de Roma.

Ullore ferró.—No era la pena de muerte la que en su origen imponía la ley Cornelia, sino la de deportación: á esta remplazó la capital, que se aplicaba á las personas de condición humilde en tiempo del jurisconsulto Paulo, crucificándolos ó arrojándolos á las bestias (1).

Cum teló ambulant.—Equiparase aquí de nuevo la tentativa de un delito con su consumación; pero era necesario para que hubiese lugar á semejante rigor, que el intento de matar fuera claro, y que la consumación del delito no se verificara por causas independientes de la voluntad del que delinquía: por el contrario, la muerte de un hombre hecha sin intención, no constituía como homicida al que la perpetraba (2).

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Eadem lege et venefici capite damnantur, qui artibus odiosis tárn venenis, vel susurris magicis hotnines occiderunt, vel mala medicamenta publicé vendiderunt.

Por la misma ley se castiga también con pena capital á los envenenadores que con artificios ó con encantos mágicos hubiesen dado la muerte & un hombre, ó vendido públicamente medicamentos perjudiciales.

Orígenes. Conforme con Marciano. (S§. inicial y 1, ley 3, tit. VIH, lib. XLVI1I del Dig.) . Comentarlo.

Venefici. — El emperador Antonino dice que es mas delito matar á un hombre con veneno, que con armas (t). La alevosía, la mayor alarma, la facilidad de ocultar el crimen y el abuso de confianza que suele suponer el envenenamiento, son razones poderosas que vienen á dar fuerza á esta máxima; sin embargo, se vé que en cuanto á pena el derecho romano no hace distinción.

Suswris magicis.—Común ha sido en todos tiempos abusar de la credulidad para cometer delitos á su sombra.

Mala medicamenta.—Estas palabras se refieren, según de los antecedentes se deduce, á las drogas vendidas para matar á alguno envenenándolo.

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Otra ley, la Pompeya, contra los 6 parricidas, castiga el mas horrible de todos los crímenes con un suplicio especial. Previénese en ella, que si alguno apresurare la muerte de su ascendiente, de su hijo ó de otra persona de su parentela, cuyo homicidio esté comprendido bajo la denominación de parricidio, bien cometa este delito secreta ó públicamente, del mismo modo que el instigador y el cómplice del crimen aunque sea estraño á la familia, sufra la pena del parricida (a). No consiste esta en recibir la muerte por la espada, por el fuego ni por ninguna otra pena ordinaria, sino en que cosido dentro de un saco de cuero con un perro, nn gallo, una

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projicietur, ut omni elementorum usu vivus carere incipiat, ut ei coeluni superstiti, térra mortuo auferatur. Si quis autem alias cognatione vel affinitate eonjunctas personas necaverit, poenam legis Cornelias de sicariis sustinebit (b).

vívora y una mona, y encerrado en esa prisión y en medio de tantos tormentos, sea arrojado al mar ó á un rio vecino, según lo permitan la naturaleza de los lugares, para que asi aun en vida empiece á carecer del uso de todos los elementos, de modo que no pueda ver el cielo y que se niegue la tierra á su cadáver. Mas el que matare á alguna otra persona unida con él por los lazos del parentesco ó de la afinidad, sufrirá la pena que impone la ley Cornelia á los sicarios (b).

OniGENES.

(af Conforme con Paulo. (Til. XXIV, lib. V de sus Sent.)

(6) Conforme con Modestino. (§g. inic. y 1, ley 9, til. IX, lib. XLVIII del Dig.)

Comentarlo.

Pompeia de parricidii.1.—Esta ley se dió en el año 701 de la fundación de Roma, siendo cónsul Cneo Pompeyo, de donde proviene su denominación.

Parentis, aut filii.—La ley Pompeya castigaba no solo la muerte de los ascendientes, sino la de los colaterales dentro del cuarto grado, la del cónyuge v la de los afines que en la línea directa ocupaban el primer grado, la del patrono y de la patrona, y la de los descendientes cuando el crimen se habia cometido por la madre ó por los abuelos, pero no si lo habia sido por el padre (1), reminiscencia sin duda de la antigua patria potestad.

Ñeque ignibus. — Paulo dice (2) que en su tiempo los parricidas eran quemados vivos, ó arrojados á las bestias.

Insutus culeó. — El suplicio horrible descrito en el texto se derivaba de las leyes de las Doce Tablas, que lo señalaron para diferentes crímenes: reservado después al parricidio, dejó de estar en uso, si bien lo restableció el emperador Constantino, previniendo además que fuera estensivo al homicidio que el padre cometía en su hijo. A imponer al parricida tan terrible pena, á la que debia preceder la de ser azotado con varas hasta que saltase la sangre (3), movió sin duda á los romanos, como dice Quintiliano, el negar al parricida vivo

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la luz, al parricida lluctuante el mar, al parricida náufrago el puerto, al parricida moribundo la tierra, y al parricida difunto la sepultura.

ítem lex Cornelia de falsis, quas etiam testamentaria vocatur, poenam irrogat ei, qui testamentum vel aliud instrumentum falsum scripserit, signaverit, recitaverit, subjecerit, quive signum adulterinum fecerit, sculpserit, expresserit sciens doló malo. Ejusque legis pcena in servos ultimum supplicium est (quod et in lege de sicariis et veneficis servatur), in liberos vero deportatio.

La ley Cornelia contra los falsa- 7 rios, que también se denomina testamentaria, castiga al que á sabiendas y con dolo hubiere escrito, sellado ó leido un testamento falso, ú otro cualquier instrumento igualmente falso, y al que hubiere hecho, gravado ó puesto un sello falso. La pena que impone esta ley á los esclavos es el último suplicio (como lo hace también la ley contra los sicarios y envenenadores) , y á los hombres libres la deportación.

Conforme con Paulo, (j. 1, tit. XXV, lib. V de sus Sent.)
Contestarlo.

Lex Cornelia.—Esta ley corresponde á la dictadura de Cornelio Sila, y al año 673 de la fundación de Roma.

Qum etiam testamentaria vocatur.—«Dábase el nombre de testamentaria á esta ley, porque castigaba las falsificaciones cometidas en los testamentos; hízose después estensiva, como dice el texto, á los demás instrumentos, y especialmente á los codicilos, en virtud del senado-consulto Liboniano dado en tiempo de Tiberio ó de Claudio. Llamóse también esta ley nummaria, porque castigaba el crimen de la falsificación de moneda (1).

In liberos deportatio.—Paulo (2) dice que las personas de posición elevada eran deportadas, y las de condición humilde condenadas á minas ó crucificadas.

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