Page images
PDF

rus pasos de la juventud que entraba á estudiar la difícil ciencia á que habian consagrado sus desvelos tantos jurisconsultos eminentes. En efecto, el derecho civil, ó como decian los romanos, el derecho privado, punto de vista bajo el cual las Instituciones imperiales han llegado á adquirir-tal celebridad en todos los pueblos modernos, está ya terminado. El tratado de acusaciones públicas que es objeto de este titulo, no tiene ni ha tenido nunca la misma importancia, porque el derecho penal de los romanos distaba mucho del estado de perfección á que los esfuerzos de los hombres sabios habian elevado el derecho civil, yá pesar de algunos principios que revelan el genio romano en materias legislativas, no puede servir de modelo en el estado actual de la civilización, de las ideas y opiniones de las sociedades modernas. Por esta razón, y considerando que en nuestras escuelas de derecho, atendida la índole de los reglamentos, solo ligeramente se trata de las acusaciones públicas por derecho romano, y por otra parte teniendo en cuenta que seria necesario dar mucha amplitud á este título si hubiera de esponer los procedimientos criminales y-el derecho penal en todas sus partes por breve que quisiera ser en esta esposicion, pareceme oportuno limitarme á la versión del texto del Emperador con algunas ligeras indicaciones, sin que por esto desconozca lo interesante que es, especialmente bajo el punto de vista histórico, el entrar en mas detenidas y profundas investigaciones.

Publica judicia ñeque per actio- Los juicios públicos no se organes ordinantur, nec omninó quic- nizan por medio de acciones, y naquam simile habent ceteris judiciis, da tienen de semejante con los dede quibus locuti sumus, magnaque mas juicios de que hemos hablado: diversitas est eorum et in instituen- grande es la diferencia que media dis, et in exercendis. entre unos y otros, tanto en el mo

do de entablarlos como en el de seguirlos. • •

Comentarlo.

Publica judicia.—La frase juicio público (publicum judicium) en tiempo de la república se réferia á los casos en que el pueblo juzgaba, bien fuera una acción civil ó bien una acusación criminal el objeto del proceso. Esta denominación se hizo después estensiva á los procesos criminales, en los que los jueces de las cuestiones perpetuas juzgaban en lugar ó representación del pueblo. Las acusaciones criminales que ni eran juzgadas por el pueblo ni por sus representantes, se llamaban extraordinaria! cognitiones (I). Guando en tiempo del imperio ya no habia ni tribunales del pueblo, ni cuestiones per

[ocr errors]

pétuas, se esforzaron los jurisconsultos en conservar la diferencia entre los juicios públicos y los estraordinarios. Llamáronse entonces juicios públicos los que versaban acerca de crímenes que* en tiempos antiguos el pueblo ó sus representantes juzgaban en virtud de una ley especial, ó de otros á los cuales se había hecho estensiva la aplicación de la ley especial por senado-consultos posteriores ó por la interpretación de los jurisconsultos, como sucedía con el delito de falsedad (1): la denominación de juicios estraordinarios se referia á los crímenes que se penaban por las constituciones ó por el derecho consuetudinario. A las acusaciones y á los delitos de la primera clase llamaban crímenes públicos, crimina publica, y también legitima (2), en reminiscencia de la ley especial antigua que los penaba; y á los demás crímenes y acusaciones crimina extraordinaria. Cuando, olvidándose las tradiciones del tiempo de la república, se habían ya borrado de la memoria las antiguas instituciones, sufrió una trasformacion la frase publicum judicium, aplicándose á los procesos en que podia acusar cualquiera del pueblo, tomando también la espresionpublicum crimen la significación de los delitos que podian ser de este modo perseguidos; y por último, llegó la frase publicum judicium á aplicarse á toda instancia en que no se tratara puramente de interés privado.

1 Publica autem dicta sunt, quod Estos juicios se llaman públicos 4 cuivis ex populó executio eorura porque pueden entablarlos casi toplerumqué datur. dos los ciudadanos.

Conforme con Ulpiano. (8- 10, ley 43, tit. II, lib. XXII del Dig.)
Comentarlo.

Cuivis ex populó.—Los pueblos antiguos no conocían la institución del ministerio público encargado especialmente de perseguir los delitos y á los delincuentes, sino que por el contrario dejaban a los particulares el derecho de reclamar contra los delitos en cuyo castigo estuviera interesada la sociedad, aunque directamente no fuesen ofendidos los acusadores. Sin embargo, para prevenirla facilidad y la mala fó de los que sin motivos suficientes se lanzaran á acusar, establecieron que los que quisieran hacerlo suscribieran ante el pretor ó el procónsul la acusación, obligándose á seguir el proceso hasta la sentencia (3).

[ocr errors]

Executio.— Esta palabra quiere decir aquí el derecho de acusar.

Plerumqué. — Habia personas que no eran admitidas á acusar, á no ser los delitos que se habian cometido contra ellos 6 sus parientes: en este caso se hallaban las mujeres, los pupilos, los infames de derecho, los pobres, entendiéndose por tales los que no poseian cincuenta áureos, y los que habian sido testigos falsos (1).

Publicorum judiciorum quaedam capitalia-sunl, qua?dam non capitana. Capitalia dicimus, quae ultimó supplició afficiunt, vel aquwet ignis interdiclione, vel deportatione, vel metalló; ectera si quam infamiam irrogant cum damnó pecuniario1, hffic publica quidem sunt, non temen capitalia.

Algunos de los juicios públicos % son capitales y otros no capitales: 1 lámanse capitales aquellos en que se castiga á los criminales con el último suplicio, ó con la interdicción del agua y del fuego, ó con la deportación ó. con la condenación ¡i minas; los demás si irrogan infamia con pena pecuniaria, son públicos, pero no capitales.

ORIGENES.

Tomado de Paulo. (Ley 2, tit. I, lib. XL1II del Dif.)
Comentarlo.

Capitalia.—Aunque la palabra capul significa en el derecho, ya la vida, ya la libertad , ya el derecho de ciudadanía, ya el de familia, ya la estimación, en este lugar el vocablo capitalia aplicado á los juicios se refiere solo á aquellos en que se trata de la vida, de la libertad ó de la ciudadanía (2).

Ultimó supplició.—Bajo estas palabras se comprende solo la pena de muerte..

Aquw et ignis interdictione, vel deportacione.—De estas penas se ha hablado ya en otro lugar (3).

Si quam infamiam irrogant.—Arguyen algunos de inexactas estas palabras porque hay acciones privadas que además de la condenación pecuniaria llevan consigo la infamia, como en otras ocasiones se ha espuesto, y además porque hay condenaciones criminales á que no es inherente la infamia (4). Deben distinguirse en esta cuestión los juicios públicos de los estraordinarios: á los primeros siempre va aneja la infamia; á los otros solo en el caso de que tenga por objeto el castigo de un delito de los que llevaran consigo infamia*, en el caso de ser perseguidos por acción privada. Confundidos en tiempo de Justiniano

[ocr errors]

bajo la denominación de juicios públicos tanto los que de antiguo lo eran como los estraordinarios, es claro que entre ellos se computaban algunos que no producían la infamia, y que pertenecían por lo tanto á los juicios públicos no capitales.

Publica autem judicia sunt hsec. ¡ Entre los juiotos públicos se cuen

Lex Julia majeslatis, quaj in eos, ' ta la ley Julia acerca del crimen de

qui contra imperatorem vel rempu- ( lesa majestad, la cual castiga á los

blicam aiiquid moliti sunt, suum I que maquinan contra el Emperador

vigorem extendit. Cujus poena ani- I ó contra la república. Su pena es la

mw amissionem sustinet, et memo- i de muerte y de condenación de la

ría rei et post mortem damnatur. I memoria del culpable.

Orígenes.

Conforme con Paulo, (g. 1, tit. XXIX, lib. V de sus Sont.)

Comentarlo.

Lex Julia majestatis.— Cicerón atribuye esta ley ¡i Julio Cesar. Según Paulo (1) era castigado por ella aquel que abandonara al Emperador ó hubiera intervenido, aunque solo fuese con su auxilio ó consejo, en que se movieran armas contra él ó la república, ó hubiera conducido los ejércitos a emboscadas, ó sin el permiso del Emperador hiciera la guerra, levantara ejércitos ó los sedujera. El Digesto (2) aumenta estraordinariamente el catálogo de los delitos de lesa majestad hasta el punto de declarar como tal la fundición de las estatuas ó imágenes consagradas al principe, y otros desacatos semejantes (3): á tal estremo llegó la crueldad y la tiranía de algunos Emperadores.

Qui contra imperatorem vel rempublicam.— Ulpiauo (4) define el crimen de lesa majestad diciendo, que es el que se comete contra el pueblo romano y contra su seguridad; pero los Emperadores llegaron á considerarse y declararse como la personificación del pueblo, y no es estraño que reputaran hechos contra él los delitos y desacatos que se cometian contra sus personas.

Aiiquid moliti sunt. — Los romanos no eran tan escrupulosos como los pueblos modernos en separar los diferentes grados de un delito desde su origen hasta que se lleva á término; asi se ve castigada aquí la conspiración del mismo modo que la consumación del crí

[ocr errors]

men (i).'Y no se crea que esto era especial al eríinen de lesa majestad, sino á todos los demás delitos; por esto dice el jurisconsulto Calistrato refiriendo las palabras de un rescripto del emperador Adriano, «m maleficiis voluntas expectatur, non exitus (2).»

Animw amissioncm.—No era la pena capital la que.la ley Julia imponía á los reos de lesa majestad , sino la interdicción del agua y del fuego. En tiempo de Tiberio, volviendo á lo que se liabia establecido antes de la ley Julia, so impuso la pena de muerte, que en los que eran de condición bumilde se ejecutaba arrojándolos á las bestias ó quemándolos vivos (3).

Memoria reí etpost mortem damnatur.—En otro lugar (i) he manifestado que en odio del delito.de lesa majestad se introdujo que pudiera ser perseguido aun después de la muerte del culpable, para que ya que no le alcanzara la pena, fuera por lo menos condenada su memoria: agregábase á esto el^ dar efecto retroactivo á la sentencia, haciéndola remontar á la época en que se había cometido el delito.

ítem lex Julia de adulteriis coercendis,qua? non solüm temeratores alienarum nuptiarum gladiá punit, sed etiam eos, qui cum masculis infandam Ubülinem exercere audent. Sed eádem lege Julia etiam stupri flagitium punitur, cüm quis sine vi vel virginem vel viduam honeste viventem stupraverit. Poenam aulem eadem lex irrogat peccaloribus, si honesti sunt, publicationem partís diiiiidiic bonorum, si humiles corporis coercilionem cuín relegatione.

Del mismo modo la ley Julia contra el adulterio castiga con la pena capital, no solamente d los que manchan el leeho ageno, sino también á aquellos que se entregan á escesos abominables con los hombres. La misma ley Julia castiga el estupro cometido sin violencia en una virgen ó en una viuda que viva honestamente. La pena que impone á los delincuentes si son de clase elevada, es la confiscación de la mitad de los bienes; y si son de condición humilde, una pena corporal además de la relegación.

Comentarlo.

Lex Jidia. — La ley Julia de adulterios es la misma que prohibía la enagenacion de la heredad dotal sin consentimiento de la mujer: se dio en el imperio de Augusto, y supóneso que corresponde al año 736 ó 737 de la fundación de Roma.

De adulteriis.—Por adulterio en el derecho romano se entendía la

[ocr errors][ocr errors]
« PreviousContinue »