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Utilis actio—En el ingreso de este titulo he manifestado que los interdictos en tiempo de Justiniano, perdida su antigua fisonomía, eran verdaderas acciones.

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'La mayor parte de los interdictos de que hacen mención las leyes romanas corresponden á objetos que en las sociedades modernas son considerados como correspondientes á la policía administrativa; asi sucede con todos aquellos que se concedían para la protección de derechos respecto al uso de las cosas públicas, por ejemplo, la navegación de los rios, la circulación por las calles y caminos, y la reparación de estos. Las sociedades modernas han dado en el particular mas á la sociedad y menos al individuo que las antiguas, y no es comparable el derecho hoy vigente con el romano en sus pormenores, porquéparten de principios absolutamente diferentes.

Concretándome á los interdictos posesorios de adquirir, retener ó recobrar, que realmente son entre nosotros unas verdaderas acciones, haré algunas indicaciones relativamente á cada uno de ellos.

El interdicto de adquirir es la acción que compete a los herederos testamentarios ó legítimos para conseguir por términos abreviados la posesión de la herencia contra aquel que la detenta (1). Por este interdicto se solicita la posesión de derecho por la presunción que hay á favor de los que tienen un título de herederos, contra los que carecen de él, y viene á ser frecuentemente un remedio provisional que precede al juicio de petición de la herencia ó á la querella de testamento inoficioso, y facilita que puedan entablarse haciendo que haya una persona contra la que como poseedor se dirijan las acciones.

En los interdictos de retener la posesión no se trata de la posesión de derecho, sino de la de hecho, como entre los romanos sucedía. Compete el interdicto de retener ó de manutención al poseedor que por vias de hecho es perturbado en la posesión; debe por lo tanto el que quiere entablarlo probar que está en posesión y que ha sido disturbado en ella. El juicio en que esto se ventila se llama sumarisimo de interim, porque en él solo se trata de una medida interina para decidir quién debe ser el demandante y quién el demandado en los juicios de propiedad y plenario de posesión , que no quedan prejuzgados.

El interdicto unde vi, llamado entre nosotros de despojo, compele al despojado violentamente de la posesión que tenia en una cosa mue

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ble ó" inmueble contra el que cometió el despojo, para que, como por derecbo romano sucedía, se la restituya con todos sus frutos y accesiones, y le indemnice de los perjuicios que le baya ocasionado. Considérase como despojante injusto al juez que priva de la posesión al que no fue vencido en juicio (1). También se halla establecido que el despojante pierda el dominio de la cosa si le pertenece, y en otro caso pague su estimación al que fué victima de la violencia: no tiene lugar esta pena respecto á los menores de edad ni á los que las leyes no conceptúan capaces de conocer la importancia y trascendencia de sus deberes en el orden civil (2).

TITDLUS XVI.

De pama temeré litigant

TITULO XVI.

De la pena de los litigantes temerarios.

Persuadidos los legisladores de que los litigios son un mal por mas que este mal sea necesario, ha tratado en todos los paises de poner en lo posible limites á la mala fé, á las sutilezas y á las artes reprobadas de que se valen los que conocidamente sostienen pretensiones injustas. Esta materia es do suyo difícil, porque como la falibilidad de los juicios de los hombres hace incierta la justicia de las sentencias, no puede recurrirse á medios demasiado severos para conseguir este resultado, á lo que se agrega que el temor de incurrir en ellos podria retraer á muchos de acogerse bajo el manto de la justicia acudiendo á los tribunales; pero por otra parte, siendo demasiado benignos los medios que la ley emplee, podrán burlarse de ellos los litigantes maliciosos y atrevidos. En este título se verá como los romanos procuraron salvar estos eslremos.

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Comentarlo.

Curam egisse.—El jurisconsulto Cayo enumera en sus Instituciones (1) cuatro clases de penas que tienen por objeto reprimir á los litigantes temerarios. La acción de calumnia judicium calumnia, la acción contraria judicium contraríum, el juramento y la reestipulacion.

La palabra calumnia, no solamente se aplicaba entre los romanos á las acusaciones criminales que alguno á sabiendas intentaba contra el que no había delinquido, sino también á las acciones civiles entabladas ó sostenidas por el que no tenia conciencia de la justicia de su derecho. El calumniado podia por lo tanto ejercitar una acción contra el que le babia demandado: asi el juicio de calumnia era una especie de reconvención que el demandado hacia al demandante fundándose en su mala le. Esta reconvención podia proponerse contra toda clase de acciones, y en virtud de ella el demandado que en absuelto, obtenía que se condenase á su contrario á que le diese un;i décima parte del valor do la demanda, y una-cuarta parte en el caso de que fuera un interdicto el entablado (2). Este juicio de calumnia podia ser intentado antes, durante ó después del proceso (3).

El juicio contrario, judicium covivarium, era también una reconvención dirigida por el demandado contra el demandante, aunque este tuviera buena fé (4); y tenía por objeto que en el caso de que fuera vencido en el juicio se le condenara á pagar como pena cierta parte del valor de la demanda. Solo podia oponerse en casos determinados, á saber, contra la acción do injurias, en cuyo caso la pena del demandante vencido era la décima parle; contra aquel que demandaba á una mujer que habia sido puesta en posesión en nombre del vientre, fundándose en que habia traspasado fraudulentamente la posesión áotro; y por último, contra el que sostenía que otro le habia impedido entrar en la posesión decretada á su favor por el pretor: en estos dos últimos casos la condenación se hacia en la quinta parte del valor del litigio (í¡). Guando era permitido el juicio contrario, podia también el demandado acudir al de calumnia (6).

La reestipulacion era respecto del demandado lo que la sponsio, de que después hablaré, respecto al demandante. Incurría en la pena

(1) §.174, Com. IV.

(2) %. I7ü del misino Comentario.

(3) §. 176 del mismo Comentario. (i) >j. 178 díl mismo Comentario. (5) jj. 177 del mismo Comentario. (0) g. 17'J del mismo Comentario.

de la reestipulacion el demandante por el simple hecho de sor vencido en el juicio. Solo tenia lugar en casos determinados y nunca en los que procedía el juicio contrario, y alcanzaba aun á los que habian suscitado el pleito con mala fe (i).

El demandado tenia también la elección de exigir simplemente al demandante el juramento de calumnia, non calumnia; causa agere (2), en cuyo caso no podia acudir á los demás medios ya mencionados para reprimir la mala fé de su contrario.

Habia igualmente medios para refrenar á los demandados que con mala fé se oponían á las pretensiones justas de los demandantes, á saber: la esponsión, la condenación en el duplo, el juramento y la infamia. • • • .

La esponsión, sponsio, era una especie de multa que reemplazó á la consignación de la acción de ley per sacramenlum en el sistema formulario. Por ella en ciertas acciones podia el demandante provocar al demandado á que el que fuera condenado pagase al otro la multa: asi sucedía en la acción de pecunia certa credild, en que la esponsión debia ser de la tercera parte, y en la acción de pecunia constituía, en que era de la mitad (3).

La condenación .en el duplo tenia lugar, como queda dicho, en determinados procesos en que el demandado negaba la deuda; de ellos se decía lis inficiandójrescil, lo que se verificaba en las acciones judicati, depensi, de la ley Aquilia, quod legatnrum , y con motivo del legado per damnationem (4). . •

Cuando no procedían la esponsión ni la condenación en el duplo y no se trataba de acciones penales, tenia derecho el demandante de solicitar que el demandado jurase que no se defendía de mala fé para vejar á su contrario, jusjurandam de calumnia (5).

La infamia era también un medio que' se empleaba para contener á los demandados que temerariamente y sin razón se defendían. Dejando aparte las acciones de hurto, de robo, de dolo y de injuria, que en todo caso por la fealdad del delito de quo-provenían eran infamantes aun cuando el demandado por medio de una transacción evitase el ser condenado, debo recordar que las acciones directas de tutela, de mandato, de depósito y la acción pro socio llevaban consigo aneja la infamia, si llegaba á pronunciarse la condenación contra el demandado ((>). >

(1) §§. (SO y 181, Cora. IV de las Inst. de Cayo.

(S) jj. 17G del mismo Comentario.

(3) §. 171 del mismo Comentario.

(4) El mismo párrafo y Comentario.

(5) J. 172 del mismo Comentario.

(6) §§. GO y 183 del mismo Comentario.

Tomo Ii. 80

Eccé enini jusjurandum ómnibus, qui conveniuntur, ex nostrd conslitulione defertur: nam reus non alitér suis allegalionibus utitur, nisi priús juraverit, quod putans, se liona instantiá nti, ad contradicendum pervenit.

En virtud de una constitución t nuestra se defiere el juramento á todos los que son demandados ; porque estos no son admitidos á usar de sus alegaciones, á no ser que previamente juren que si se presentan á contradecir la pretcnsión del actor es en la persuasión de la justicia de su causa.

ORIGENES.

La constitución á que aquí alude el Entperador es la ley 2, lit. LVIII, lib. 11 del.Crtd.

Comentario.

Ex nostrá conslilutione.—Justiniano reformó e! derecho antiguo: la constitución, á que en este lugar se refiere, fija el juramento que debian prestar el demandante y el demandado.

At adversíis inficiantes ex quibusdam causis dupli vel Iripli actio constituitur, veluti si damni injuria; , aut legatorum locis venerabilibus relictorum nomine agetur (statim autem ab initió pluris quám simpli est aclio, veluti furti manifesti quadrupli, nec manifesti dupli: nam ex his causis et aliis quibusdam, sive quis negé*, sive fateatur, pluris quíim simpli est actio) (o). Item actoris quoqué calumnia coercetur: nam etiam actor pro calumniá jurare cogitur ex nostrá constitutione (b). Utriusque etiam partis advocati jusjurandum subeunl, quod alia nostrá constitutione coinprehensum est (c). Ha;c autem omnia pro veteris calumnia? actiojne introducta sunt, qua? in desuetudinem abiit, quia in partem decimam litis actorem multabat, quod nusquam factum esse invenimus; sed pro his introductum est et prsefatuiu jusjurandum , et ut improbus litigator etiam damnum et

En determinados negocios la ac- 4 cion sube al duplo ó al triplo contra los que niegan, como sucede en las acciones que se entablan por el daño causado injustamente 6 por los legados dejados á establecimientos piadosos. (Hay casos en que la acción desde el principio pasa del tanto, corno sucede con la de hurto manifiesto, que es del cuadruplo, y la de hurto no manifiesto, que es del duplo, porque en ellas y en otras semejantes, ya niegue ya confiese el demandado , la acción es siempre mas que del tanto.) (a) La calumnia del actor se reprime igualmente, porque con arreglo á nuestra constitución debe también jurar de calumnia (6). Los abogados de ambas partes prestan asimismo el juramento que otra constitución nuestra les prescribe (c). Todas estas formalidades han sido introducidas en lugar do la antigua acción de calumnia ya desusada, la que imponía al demandante la pena de la dé

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