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ynr consideración, no lian sido nunca reconocidos espresamente por el legislador: así, en Roma la posesión, esta necesidad social universalmente reconocida, fué considerada como un simple hecho y no protegida por ninguna sanción legal; asi también respecto á las cosas comunes, públicas y de universidad, y aun bajo cierto aspecto las sagradas y religiosas, no se concedían acciones, lo que debía fundarse en que habiendo sido establecidas en favor de todos, no se consideraban como capaces de constituir un derecho propiamente dicho á favor de un ciudadano particular. La falta de medios legales hubiera producido desórdenes y turbación de la paz pública, si los que eran privados del uso de talos derechos sin razón alguna, hubieran tenido que apelar á la fuerza para conservarlos. De aquí debió provenir que el pretor, mas que en desempeño de su jurisdicción, en virtud de su imperio, para conservar el orden é impedir que lós particulares acudiesen á vías de hecho, tomase instantáneamente las medidas que fueran al efecto necesarias. Bonjcan , á quien pertenecen las reflexiones que anteceden, comprueba la exactitud de este modo de considerar los interdictos, haciendo observar que casi todos ellos versan sobre objetos que en los pueblos modernos son considerados como propios de la policía administrativa, tales como la navegación de los rios, el uso de las riberas, y la circulación por las calles y caminos, y que solo los interdictos posesorios son los que se refieren al interés privado, y aun respecto á ellos y especialmente al unde vi, es fácil manifestar los puntos de contacto que tienen con el órden público. La orden del magistrado venia á ser para aquel á cuyo favor so había espedido, el origen de un verdadero derecho que daba lugar á una acción.

La historia no refiere los medios judiciales usados antes de los interdictos para satisfacer el mismo fin: es de presumir que su uso' comenzaría en los primeros tiempos de los pretores, y por lo tanto que ya tuvieron existencia durante el sistema de las acciones de ley. En su principio se daba un decreto especial para cada negocio, pero exigiendo la repetición de casos medidas generales, los pretores incluyeron en el edicto las fórmulas de los interdictos: de aquí provino que en lugar do acudir dos veces al magistrado, como antes se hacia, una para obtener el interdicto y otra para conseguir la acción contra aquel que obraba infringiéndolo, bastase acudir una sola vez pidiendo una acción contra la persona que había contravenido á lo que estaba prescrito por regla general en el álbum del pretor. Con el tiempo la mayor parte de intereses que estaban en su origen protegidos por los interdictos, fueron considerados como derechos y protegidos directamente por acciones. Hé aquí la esplicacion de que haya interdictos y acciones que vienen ó tener un mismo objeto, como sucede con el interdicto Sahumo y la arción Serviana, con el interdicto quorum bonorum y la petición de la herencia pretoria, con los interdicto;-, exhibitorios y la acción ad exhibendum. De estas trasformaciones sucesivas dimana que los interdictos propiamente tales no existieran en tiempo de Justiniano, y que fueran reemplazados por acciones en el sentido que se daba á esta palabra en el sistema de Ios-juicios estraordtnarios.

Sequitur, ut dispiciamus de interdictó, seu aclionibus, quw pro his exercentur. Erant autem interdicta forma; atque conceptiones verborum, quibus pretor aut jubebaí aliquid lieri, ant fieri prohibebat. Quod tune máxime faciebat, cum de possessione aut quasi possessione inter aliquos contendebatur.

Sigúese que tratemos de los interdictos ó de las acciones que los reemplazan. Los interdictos eran fórmulas por las cuales el pretor, mandaba ó prohibía hacer alguna cosa, lo que sucedía especialmente cuando se disputaba entre algunos acerca de la posesión ó de la cuasiI posesión.

ORIGENKS.

Tomado do Cayo. (§§. 138 y 139 . Com. IV de sus Inst.)
Comentario.

Actionibus qit.ee pro his exercentur.—Véase aquí cómo el Emperador espresa lo que acabo de manifestar en la introducción de este título, á saber, que en su tiempo los interdictos habian degenerado en verdaderas acciones.

Forma; atque conceptiones verborum.—Queda también esplicada en la introducción del título la significación de estas palabras.

H Summa autem divisio interdictorum ba)c est, quod aut prohibitoria sunl, aut restitutoria, aut exhibitoria. Prohibitoria sunt, quibus vetat aliquid fieri, veluti vim sine vitió postiidenti, vel mortunm inferenti, quo ei jus erat inferendí, vel in locó sacró edifican, vel in ilumine publicó ripáve ejus aliquid fieri, quo pejús navigetur (a). Restitutoria sunt, quibus restituí aliquid jubct, veluti bonorum possessori possessionem eorum , qua; quis pro Iwere-de, aut pro possessore possídet ex eá haireditatc, aut cüm jubet ci, qui vi possessione fundi dejectus sit, restituí possessionem. Exhibitoria sunt, per quse jubet exhiberi

La principal división de interdictos es que ó son prohibitorios, ó restitutorios ó exhibitorios: son prohibitorios aquellos en que el pretor prohibe que se haga alguna cosa, por ejemplo, inferir violencia al que posee sin vicio ó al que lleva á sepultar un cadáver a un sitio en que tiene derecho de hacerlo, ó edificar en lugar sagrado, ó hacer en un rio público ó en sus riberas cosa que perjudique á la navegación (a). Son restitutorios los interdictos en que el pretor manda restituir alguna cosa, por ejemplo, al bonorum possecdor los bienes de una herencia que otro posee en calidad de heredero, ó como mero

veluti eum, cujus de libértate agitur, aut libertum, cui patronus operas ¡ndinere velit, aut parenti liberos, qui in potestate ejus sunt (b). Sunt tamcn, qui putant, proprié interdicta ea vocari, qua) prohibitoria sunt, quia intcrdiccre est denunliare et prohibere; restitutoria autem et exhibitoria proprié decreta vocari (c): sed tainen obtinuit, omnia interdicta appellari, quia inter dúos dicuntur.

poseedor; ó cuando manda restituir la posesión de una heredad al que fué despojado de ella por fuerza. Son exhibitorios los interdictos en que el pretor manda exhibir, por ejemplo, un hombre cuya libertad está en litigio, ó un liberto cuyos servicios reclama el patrono, ó los descendientes sobre los cuales quiere ejercer su potestad el ascendiente (b). May, sin embargo, algunos que creen que solo se da propiamente el nombre de interdictos á los que son prohibitorios, porque la palabra interdicere equivale i denuntiarc y prohibere, y que los restitutorios y exhibitorios deben llamarse decretos (c): ha prevalecido , sin embargo, que se dé á todos el nombre de interdictos, porque todos son decisiones entre dos partes.

ORIGENES.

(») Tomado do Cayu.(|§. 140 y 142, Com. IV de sus Inst.)
(6) Conforme con Cayo. (§§. 144 y 162, Com. IV de sus Inst.)
(c) Conforme con Cayo. (§§. 139 y 140, Com. IV de sus Inst.)

Comentario.

Veluti vim sine vitió possidenti.—Los interdictos prohibitorios que aquí menciona el Emperador están solo puestos por ejemplo. Completaré esta parte del texto. Los interdictos prohibitorios se dividen en no posesorios y en posesorios.

Son no posesorios los interdictos: 1.° de mortuó inferendó (4), cuyo objeto es protejer las inhumaciones; 2.° de sepulchró (edificando (2), que muy semejante al anterior, protege la edificación de los sepulcros; 3.° ne quid in locó sacro fiat (3), para defender los lugares sagrados y evitar profanaciones; 4.° ne quid in locó publicó vel itinere fiat (4), para impedir las obras que estorbaren á los ciudadanos el goce de las cosas públicas con arreglo á su destino; 5.° de locó publicó

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fruendó (1), á favor de los que tomaban en arrendamiento ciertas cosas públicas; 6.° de vid publica et itinere publicó refiriendo (2), otorgado ¡i los que reparaban ó componían la via pública; ?.0 ne quis vid publica, itinereve publicó iré, agere prohibeatur (3), interdicto muy semejante al ne quid in locó publicó vel itinere fíat, pero que protegía mas abiertamente la circulación de la via pública; 8.° ne quid in flumine publicó, ripáve ejus fiat quo pejüs navigetur (4), interdicto con el cual se impedia' todo lo que pudiera estorbar á la navegación fluvial; 9.° ne quid in flumine publicó, ripáve ejus fiat quo alitér aqua fluat, atque uti priori cestate fluxü (5), contra los que cambiaban el curso de las aguas de los rios; 10.° ne quis in flumine publicó navigare prohibeatur (0), interdicto que tiene íntima conexión con el que ho enumerado como octavo; 11.° de ripá muniendá (7), cuyo objeto era bacer reparaciones en las riberas de los rios para evitarles daños, del mismo modo que á los campos limítrofes, pero cuidando de no perjudicar al uso público del rio; 12-.° de arboribus cwdendis, interdicto que tiene dos capítulos, ambos prohibitorios, 3e los cuales el uno autoriza al dueño de un edificio sobre el cual domina un árbol del vecino, si este no lo quita, á cortarlo enteramente (8), y el otro que introdujo el pretor, siguiendo las leyes de las Doce Tablas (9), permite que cuando un árbol del vecino hace sombra á nuestra heredad, y el vecino no lo corta hasta la altura do quince pies, lo cortemos á la misma altura por nosotros mismos (10); 13.° de glande legenda, en virtud del cual se protege al dueño de los frutos que caen sobre la heredad del vepino, para que pueda sacarlos dentro del tercer dia (11); 14.° ne vis fiat ei qui in possessionem missus erit, por el que se auxilia á los que "por cualquier título son puestos en posesión de bienes de otra persóna (12), 15.° de aquá ex castelló, interdicto que no debe confundirse con los que protegen las servidumbres de agua, y .que viene en auxilio de aquellos que tienen derecho á una cantidad de agua alimentada por un curso de agua pública (13); 16.° de migrandó, que está introducido á favor

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del inquilino que después de pagada la renta quiere salir de la casa, contra el dueño de ella que se opone á que saque los muebles afectos al pago del inquilinato.

Son interdictos posesorios: i.° uti possidetis; 2.° utrubi; 3.° de Hiñere achique privato; 4.° de aquá quotidianá; 5.° de aquá (¡estiva; 6.° de rivis; 7.° de fonte; 8.° de cloacis; 9.° de operis novi nuntiatione. De estos interdictos se hablará mas adelante.

Quibus restituí uliquid jubet, veluti.—Conviene observar que la palabra restituere se toma aquí en un sentido mas lato que el que comunmente se da á la palabra restituir, porque no se refiere solo á recobrar las cosas que nos han pertenecido, sino también á la adquisición de aquellas sobre las que no teníamos antes derecho alguno: asi es que en el texto que comento, los interdictos adipiscenda possessionis se hallan colocados entre los restitutorios.

Debo advertir aquí que á la mayor parte de los interdictos prohibitorios que protegen derechos reconocidos por la ley, corresponden otros interdictos restitutorios cuyo objeto es destruir lo hecho en contravención á la prohibición de los primeros. Bajo este supuesto paso á enumerar los principales interdictos restitutorios: 1.° el interdicto dirigido á restablecer la via pública á su antiguo estado, el cual se oponia al prohibitorio que impedia todo lo que la perjudicase (i); 2." el interdicto para destruir lo que se hubiere hecho perjudicando á la navegación de los rios, que se oponia al interdicto prohibitorio que impedia causar tales perjuicios (2); 3.° el interdicto que se daba para restablecer el curso antiguo de las aguas, que se oponia al interdicto prohibitorio que vedaba cambiar su curso (3); 4.° el interdicto prohibitorio ne vis fíat ei qui xn possessionem missus erit, se concedía también como interdicto restitutorio (4); S.° el interdicto de cloacis que era prohibitorio y restitutorio á la voz (5); G.° el interdicto que tenia por objeto la destrucción de la obra hecha en infracción de la orden que mandaba suspender los trabajos, el cual se oponia al interdicto prohibitorio de operis novi nuntiatione (6); 7.° el interdicto para quitar las ruinas causadas por un edificio que se habia desplomado sobre la propiedad del vecino antes de que prestara el dueño la caución damni infecti (7), de que se ha hablado en otro lugar; 8.° el interdicto quod vi aut clám con que se auxiliaba á aquellos á quienes per

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