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acción introducida por el derecho pretorio para enmendar, suplir, ó ayudar al derecho civil. Lo probable es que los pretores al introducir nuevas acciones fijando puntos omitidos por el derecho civil, y aun contrariándolo á veces, acostumbraran limitar á un aflo los efectos de sus nuevas disposiciones, y que esta costumbre viniera á ser regla general.

Aliquando in perpetuum extenduntur.—A esta clase de acciones pretorias que se perpetuaban, es decir, cuya duración era de treinta afios, correspondían todas las que contenian la persecución de la cosa, como la Publiciana, la de constituid pecunia, la ex jurejurandó, la exercitoria, la institoria, la de peculio y otras; pero no aquellas que rescindían actos que atendido el derecho civil eran válidos y subsistentes (!).

Furti manifesti actio perpetuo datur. — Regla general es que las acciones pretorias penales solo duran un año; pero esto no es estensivo á aquellas que introducidas originariamente por el derecho civil solo fueron corregidas ó enmendadas por el pretorio, como sucede con la de hurto manifiesto, con la que se da contra los dueños de las naves, posadas ó establos por razón del delito cometido por sus dependientes, y con la que se refiere á las cosas suspendidas ó puestas de modo que causen perjuicio. La acción de dolo es bienal.

No todas las acciones que com- < peten contra alguno en virtud del derecho civil, ó por consecuencia del pretorio, se dan igualmente ;i ó contra el heredero. Es regla constante en el derecho que las acciones penales que nacen de los delitos no se dan contra los herederos del delincuente, como sucede con las de hurto', robo, injuria y daño. Mas estas acciones competen y no se niegan á los herederos , á escepcion de la de injurias y de alguna otra semejante. A veces la acción que nace de un contrato no compete contra el heredero (o), como sucede en el caso de que la acción so dé por el dolo del testador, y el heredero no haya reportado del dolo utilidad alguna (b). Mas las acciones penales,

1 Non autem omnes actiones, quse in aliquem aut ipsó jure competunt, aut a praetore dantur, et in haeredem sequé competunt, aut dari so— lent. Est enim certissima juris regula, ex maleficiis pwnales actiones in haéredem non competeré, veluti furti, vi bonorum raptorum, injuriarum, damni injuriae. Sed haeredibus hujusmodi actiones competunt, nec denegantur, exceptó injuriarwn actione, et si qua alia similis inveniatur. Aliquando tamen etiam ex contractu actio contra haéredem non competit (a), cúm testator dolóse versatus sit, et ad haéredem ejus nihil ex eó doló pervenerit (b). Pcenales autem actiones, quas supra diximus, si ab ipsis principalibus personis fuerint con

(1) %. inicial, lej 33, til. Vil, lib. XLIV del Dig.

testata¡, et haeredibus dantur, et contra hseredes transen ni (c).

de que hemos hablado antes, desde el momento en que hay litis-contestacion se dan á los herederos y contra los herederos (c).

(o) Tomado de Cayo. (g. 112 y 113, Com. IV de sus Inst.) (6) Conforme con Ulpiano. (§. 1 , ley 7, tit. 111, lib. XVI del Dig.) (c) Conforme con Ulpiano y Calistrato. (Leyes 26 y 58, tit. VII, lib. XLIV del Digesto.)

Comentarlo.

Ipsó jure competunt.— Esta frase se opone aquí á las palabras aut á prastore dantur, y de consiguiente equivalen á las de jure civili.

Ex malcficiis panales actiones. — Las acciones que aunque nacen de un delito tienen el carácter de rei-persecutorias, se dan también contra los herederos del delincuente (l). Estos no deben responder por las penales sino en cuanto hayan percibido ventajas de la perpetración del delito , lo que se funda en que la pena no debe imponerse al inocente. Las acciones que naciendo de un contrato tienen el carácter de mistas, es decir, cuyo objeto es la petición de la cosa y de la pena (2) , no pasan contra los herederos, por su índole de penales y porque no pueden dividirse.

Excepta injuriarum actione.— La acción de injurias por su carácter personalísimo no se estiende á los herederos: lo mismo acontece con las demás de índole parecida , como la querella de testamento inoficioso (3), y todas las que tienen por fundamento la vindicta personal (4).

Aliquandó ex contractu actio contra hmredem non competit.— El emperador Justiniano tomó de Cayo estas palabras, como dejo dicho en los orígenes. Con razón á mi juicio observan algunos que no tuvo presente que el célebre jurisconsulto se referia á contratos que en tiempo de Justiniano habían desaparecido. En efecto, he aquí las palabras que Cayo pone á continuación de las que comento: nam adstipulatoris hieres non habet actionem, el sponsoris et fíde-promissoris hwres non tenetur. El texto, pues, presenta aun mas oscuridad si se considera que los herederos son responsables por los contratos en que el difunto ha cometido dolo (5), esceptuando solamente el come

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tido en el depósito necosario, según queda espucsto en otro lugar (1). Algunos quieren suponer que el texto se refiere aquí á los contratos ■de derecho estricto, en los cuales si ha habido dolo se recurre á la acción del mismo nombre, la cual no se da contra los herederos sino en cuanto se hayan utilizado de él (2).

Fuerint contestatw. — Todas las acciones que por el trascurso del tiempo ó por la muerte perecerían si no fueran deducidas en juicio, se perpetúan y se trasmiten á los herederos y contra los herederos desde el momento en que una vez entabladas ha sido contestada la demanda; lo que se funda en que, como otras .veces se ha dicho, la litis-contestacion produce una novación.

Resta observar que si antes de la sentencia el demandado satisface al demandante , el juez debe absolver al primero, aunque al instaurarse el pleito debiera ser condenado: en este sentido se decía antes comunmente que todos los juicios eran absolutorios.

Superest, ut admoneamus, quod, si ante rem judicatam is, cum quo actum est, satisfaciat actori, officio judiéis convenit , eum absolvere, licet judicii accipiendi tempore in eá causa fuisset, ut damnari debeat; et hoc est, quod ante vulgo dicebatur, omnia judtcia absolutoria esse.

ORÍGENES.

Tomado de Cayo. (§. 114, Com IV de sus Insl.)
Comentarlo.

Omnia judicia absolutoria esse. — En otro lugar (3) he dicho ya cuanto es necesario, para la inteligencia del texto.

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Conformes están nuestras leyes (4) con las romanas del tiempo de Justiniano en parte de las doctrinas de este titulo. Indicaré solo las diferencias. Reconócese que la acción real debe durar treinta años (5): la acción personal y la ejecutoria dada sobre ella, veinte: el derecho de ejecutar por acción personal, diez: cuando hay hipoteca ó la acción es mista de personal y real, treinta (6). Duran solo tres años las accio

(1) En el §. 17, tit. Vi, lili. IV de estas Instituciones.

(2) ¡i. 1, ley 17, tit. III, lib. IV del Dig.

(3) Al tratar del sistema formulario en la pág. 520 del tomo II do esta obra. (» Ley 25, tit. I: loy 23, til. IX; y ley 25, tit. XIV, Part. VII.

(5) Loy 21, tit. XXIX, I'art. III.

(6) Ley 5, tit. VIH, lib. XI de la Nov. Rec.

nes que tienen los que han servido á otros para cobrar sus salarios, término que comienza a correr desde que son despedidos; las que competen á los dueños de establecimientos de joyería, de comestibles y de medicinas, y á los oficiales de artes y oficios para cobrar lo que por razón de su comercio ó de su oficio se les deba (1), y la que tienen los letrados y procuradores para reclamar sus honorarios (2).

TITULUS XIII.

De exceplionibus.

TITULO XIII.

De la» excepciones.

En otro lugar (3) he hablado de las escepciones considerándolas bajo el punto de vista del sistema formulario; aquí principalmente voy á tratar de ellas en la forma que las presenta el emperador Justiniano.

No debe confundirse lo que los antiguos llamaban defensa (defensto), con lo que denominaban escepcion (e.vceptio). Entiéndese por defensio en su sentido lato todo medio empleado por el demandado para oponerse á lo que se pretende de él: en esta acepción bajo dicha palabra se comprenden también las escepciones. Pero tomada en su sentido estricto, solo comprende la oposición que hace el demandado sosteniendo abiertamente lo contrario de lo que el demandante solicita. La escepcion es, por el contrario, un medio que tiene el demandado de paralizar los efectos de la demanda, no sosteniendo que carece de existencia el derecho reclamado por el demandante, sino que en virtud de otros hechos ó de otro derecho ha venido á sur ineficaz. De aquí se infiere que la defensa se diferencia do la escepcion en que por aquella se trata de destruir ó debilitar las pruebas en que el demandante funda su derecho, al p3SO que esta es una nueva alegación introducida por el demandado, distinta de la demanda y sujeta como ella á demostración; ó para decirlo de una vez, es una verdadera acción deducida por el demandado. Así, puedo definirse la escepcion: la alegación que hace el demandado de hechos ó derechos que vengan á destruir la acción entablada por el demandante.

Sequitur ut de exceplionibus dispiciamus. Comparata! sunt autem exceptiones defendendorum eorum gratiá, cura quibus agitur: saopé enim accidit, ut, lic6t ipsa perse

Pasamos á hablar de las escepciones que se dan como medios de defensa á favor de aquellos contra quienes van dirigidas las- acciones. Ocurre, en efecto, frecuentemente

(1) Loy 10, til. XI, lib. X do la Nov. Hoc.

(2) Loy 9, til. XI, lib. X do la Nov. Ilcc.

(3) En la introducción al til. VI do este Libro, fAg. 500.

Tomo 11. 81

cutio, qua actor experitur, justa sit, lamen iniqua sil adversits eum, cum quo agitar.

que la acción que ejercita el demandante, aunque fundada en el derecho, carece do equidad cuando se intenta contra el demandado.

Tomado de Cayo. (|. 116. Com. IV de sus lnst.)
Comentarlo.

Tomen iniqua sit adversits eum, cum quo agitur.—Esta injusticia relativa al demandado puede ser efecto ó bien de la existencia de un nuevo hecho que deje sin efecto el derecho deducido en el juicio, ó bien de la oposición de otro derecho que sea mas eficaz que el reclamado.

Verbi gratiá, si metu coaclus, aut doló inducías aut errore lapsus stipulanti Titio promisisti, quod non debueras, palam est, jure civili te obligalum esse, et actio, qua intenditur, daré te oportere, efficax est: sed iniquum est, te condemnari; ideóquo datur tibi exceptio, metus causa, aut dolí malí, aut in factum composita, ad impugnandam actionem (o). ídem juris est, si quis quasl credendi causa pecuniam sti— pulalus fuerit, ñeque numeraverit. Nam eam pecuniam á te petere posse cum, certum est (daré enim te oportet, cum ex stipulatu tenearis); sed quia iniquum est, eó nomine te condemnari, placet, per exceplionem pecunia; non numerata) te defendí deberé (6), cujus témpora nos (secundüm quod jam superjoribus Iibris scriptum est) constitutione nostrá coarctavimus (c).

Por ejemplo, si obligado por miedo, inducido por dolo, ó arrastrado por error prometiste á Ticio como estipulante lo que no debías, claro es que atendido el derecho civil estás obligado, y que hay contra tí una acción eficaz en virtud de la cual se te puede exigir el cumplimiento; pero tu condenación no seria justa, y asi para rechazarla se te concede la escepcion por razón de miedo, de dolo, ó in factum (o). Lo mismo sucede si otro estipula contigo que le des una cantidad que él te ha de prestar y que no te entrega. En realidad podrá pedirte dicha cantidad, puesto que le estás obligado en virtud de una estipulación; mas como es injusto que seas condenado por semejante promesa, se ha establecido que puedas defenderte oponiendo la escepcion non numerata pecunia; (b), cuya duración hemos limitado por una constitución, como queda dicho en los libros anteriores (c).

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