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Nudam promissionem.—Hacian esta promesa simple los poseedores de bienes inmuebles en lugar de la fianza (1).

Vel satisdationem—Aquí no se toma la palabra satisdatio en su acepción mas lata como en la rúbrica del presente título, en los párrafos anteriores, y en la primera ocasión en que se hace uso de ella en este mismo párrafo, sino en el sentido mas estricto; y asi se limita á la caución con fiadores, que es su significación rigurosa, como en otro lugar (2) queda manifestado.

Sin autem per procuratorem lis vel infertur, vel suscipitur: in actoris quidém persona, si non mandattím aclis insinuatum est, vel prsesens dominus litis in judició procuratoris sui personam confirmaverit, ratam rem dominum habiturum, satisdationem procurator daré compellitur; eódem observando et, si tutor, vel curator, vel alia? tales persona;, quae alienarum rerum gubernationem receperunt, litera quibusdam per alium inferunt.

Mas cuando un procurador se 3 presenta en el juicio como demandante 6 como demandado, en el primer caso si el mandato no consta en las actas, ó el principalmente interesado en el litigio no se presenta ante el juez para confirmar al procurador, este se halla obligado á dar la caución de que la persona en cuyo lugar se presenta ratificará lo que él haga. Lo mismo sucederá si el tutor, el curador 0 cualesquiera personas encargadas de manejar los negocios de otros entablan juicio por medio de persona que los represente.

Comentarlo.

In actoris persona.—No se crea por la forma general en que el texto se halla concebido, que todos indistintamente, aun en caso de que no estén revestidos del correspondiente mandato, pueden entablar acciones. Esto se limita á las personas que están enlazadas por los vínculos de la sangre, de la afinidad ó del patronato (3), á los procuradores generales (4), y á aquellos cuyo mandato aparece como dudoso (5).

Eódem observando.—Es decir, que los procuradores nombrados por los tutores ó curadores ó por otros que están encargados del manejo de negocios ágenos, se hallan en el mismo caso que los que directamente han sido elegidos por los principales ó inmediatamente interesados en los negocios.

(i) Ley 15, lit. VIII, Hb. II del Dig.

(2) En el comentario al §. inicial, lit. XXIV, lib. I de esta obra.

(3) Ley 35, til. III, lib. III del Dig.

(1) §. 18, ley 5, tit. I, lib. XXXIX del Dig.

(5) %. 2,loy 3, tit. IV, lib. XXXVIdelDig.

Tomo Ii.

SO

i. Sin vero aliquis convenilur: si quidém prasens procuratorem Jare para tus est, potest vel ipse in judicium vcnirc, et sui procuratoris personam per Judicatum Solví salisdationis solemnes stipulationes firmare, vel extra judicium satisdalionem exponcre, per quam ipse sui procuratoris fidejussor existit pro ómnibus Judicatum Solví satisdationis clausulis. Ubi et de hypothecá suarum rerum convenire compellitur, sive in judició promiserit, sive extra judicium caverit ut táni ipse quám haeredes sui obligentur; alia imuper cautela, vel satisdatione, propter personam ipsius exponendá, quod tempore sententise recitando; in judició invcnietur, vel, si non venerit, omnia dabit fidejussor, qua? condemnatione conlinentur, nisi fuerit provocatum. Si vero reus prsestó ex quácumque causa non fuerit, et alius velil defensionem subiré, nullá differentiá inter actiones in rem vel personales introducendá, potvst hoc faceré, itá tamen, ut satisdationem Judicatum Solví pro litis prsestet pestimatione. Nemo enim secundúm veterem regulam (ut jám dictum est) alíense rei sine satisdatione defensor idoneus intellisitur.

Mas si alguno es demandado, y estando en el lugar en que se le demanda quiere constituir un procurador, puede él mismo presentarse ante, el juez y prestar por la persona que le ha de representar la caución judicatum solvi con una promesa solemne, ú obligarse estrajudicialmente como fiador de su procurador por todas las cláusulas de la misma caución. En tal caso, bien sea judicial ó estrajudicial la caución, está obligado á constituir sobre sus bienes una hipoteca, y esta obligación pasa á los herederos. Debe además dar la caución de que se presentará personalmente para oir la sentencia, y si no se presenta, quedará el fiador obligado á pagar todo lo que contuviere la condena, á no ser que se hubiere interpuesto apelación de la sentencia. Mas si el demandado por cualqnier motivo no se hallase presente, otra persona que quiera encargarse de su defensa, puede hacerlo tanto en las acciones reales como en las personales, dando la caución judicatum solvi por la cantidad á que ascienda el litigio, porque según una antigua regla (como queda ya dicho) ninguno puede defender la causa de otro sin dar caución.

Comentarlo.

Ipse in judicium venire.—Asi el procurador quedaba libre déla neeesidad de afianzar, cosa que de otro modo era necesaria por la regla de que nadie, bien estuviera autorizado con mandato, ó bien desprovisto de él, podia ser apto para defender los negocios ágenos sin dar la caución correspondiente (i).

Pro ómnibus Judicatum Solví clausulis.—Ulpiano enumera (2) con precisión las tres cláusulas que en sí contiene la estipulación judicatum solvi en estas palabras: de re judicatá, de re defendendá, de doló malo, esto es, que no se procedo con mala fé, que se defenderá la causa, y que se pagará lo prescrito en la sentencia.

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Alia insupér cautela. — Era necesaria esta nueva caución para que la acción judicati tuviera lugar contra el principal, lo que en otro caso no se verificaria á no ser que el procurador fuera establecido en el juicio.

Potest hoc faceré. — Se lia visto que solo determinadas personas no estando autorizadas por el principal pueden entablar en nombre de este una demanda; pero para defender al que está demandado se concede mayor latitud considerándose hábil al efecto á todo el que dé la caución judicatum solví (1), como dice el texto. Fúndase esta diferencia en que la humanidad recomienda la defensa de los ausentes, no asi el derecho de demandar: además que el que demanda entra voluntariamente en el juicio, y el demandado es arrastrado á él contra su voluntad.

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A escepcion de que nuestras leyes no admiten la segunda caución mencionada en el párrafo cuarto de este libro, ni hablan de la hipoteca á que él se refiere , en lo demás están conformes con las romanas (2).

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TITULOS XII.

De perpetuis et temporal ib u* actionibus, et quce ad hceredes vel in hteredes transeunt.

TITILO XII.

De las acciones perpetuas y temporales , y de aquellas que pasan á los

herederos ó contra los herederos.

Para poner fin el Emperador al tratado de acciones trata en este lugar de la duración de cada una, y de la trasmisión de ellas á ó contra los herederos. Mas debo advertir aquí que no versa este título sobre la duración de los juicios, materia de que al hablar d& las acciones en general en las diferentes épocas de la historia se ha dicho ya lo suficiente, atendida la índole de esta obra, sino sobre la estincion de las acciones por.no haberlas deducido en juicio.

Hoc locó admonendi sumus, eas quidém actiones, quse ex lege, senatusveconsultó, sive ex sacris constitutionibus proficiscuntur, perpetuó soleré antiquitüs competeré, donéc sacrm consl itutiones tám in rem r¡uám in pcrsonalibtts actionibus certos fines dederunt; eas vero, qu» ex propriá pratoris jurisdictione pendent, plerumqué mtra annum vivere (nam et, ipsius prcetoris intra annum erat imperium). Aliquando tamen et in perpetúan extenduntur, id est usque ad fmem constitutionibus introductum; quales sunt h», quas bonorum possessori ceterisque,- qui haeredis locó sunt, accommodat. Furti quoqué manifesti actio, quamvis es ipsius praetoris jurisdictionc proficiscatur, tamen perpetuó datur: absurdum enim esse existimavit, annó eam terminan.

Debe advertirse aqui que las acciones que descienden de las leyes, de los senado-consultos ó de las constituciones imperiales podían antiguamente ser ejercitadas perpétuamente, hasta que las constituciones imperiales fijaron la duración tanto de las acciones reales como de- las personales: por lo que hace A las que se derivan de la jurisdicción del pretor, en su mayor parte solo duran un año (porque también era anual la autoridad de dicho magistrado). Algunas veces, sin embargo, estas acciones son perpetuas, esto es, duran todo el término fijado por las constituciones: tales son las que se conceden al bonorum poseedor1 y á las demás personas que ocupan el lugar de heredero. La acción de hurto manifiesto, aunque también se deriva de la jurisdicción del pretor, dura perpétuamente, pues seria absurdo que se terminase por el trascurso de un año.

ORIGENES.

Tomado de Cayo. 110 y 111, Com. IV. de sus Inst.)

Comentarlo.

Ex lege, senalusveconsultó, sive ex sacris constitutionibus.—Para ser consiguiente el Emperador á lo que después dice en el mismo texto al hablar de las acciones pretorias, parece que debería manifestar aqui que las que dimanaban de las leyes, de los senado-consultos y de las constituciones imperiales, eran perpetuas porque también lo era la fuente de que provenían: pero no siendo muy sólida esa esplicacion en cuanto á las acciones pretorias, tampoco lo seria la que tal vez podría echarse de menos respecto á las que dimanaban del derecho civil.

Doñee sacroe constilutiones.—Las constituciones imperiales consultaron á la conveniencia pública al fijar términos para la estincion de las acciones, proponiéndose que de este modo tuviera un límite la facultad de provocar litigios: los mismos fundamentos con que se justifica la prescripción sirven de apoyo á esta doctrina.

Tám in rem quám in personalibus.—Las acciones reales y personales que antiguamente eran perpetuas,. se estinguen con arreglo á las constituciones imperiales á los treinta años, esto es, por el trascurso del espresado tiempo, contado desde el acontecimiento que las hizo nacer, sin que sean puestas en ejercicio (1). En algunos casos especiales la acción se estingue por cuarenta años, como sucede con la hipotecaria cuando la cosa hipotecada está en manos del deudor (2); en otros en un término mas corto, como se verifica CDn la querella de testamento inoficioso^ que, según antes de ahora (3) he manifestado, espira á los cinco años, y en algún otro caso. Cuando se fija un tiempo para la duración de la acción real, esto debe entenderse á no ser que la cosa, objeto de la acción, haya sido ya adquirida por otro á beneficio de la usucapión, porque entonces estinguido el dominio del antiguo dueño, deja este de tener la reivindicación. Pero si bien las acciones de que se habla en este lugar, de perpetuas que eran primitivamente pasaron á ser temporales, aquellas cuya duración es de treinta ó mas años, conservaron, sin embargo, la antigua denominación de perpetuas como en reminiscencia de lo que fueron, y como en contraposición á las que duran menos tiempo.

Nam et ipsius pratoris intra annum erat imperium.—No es esta razón muy convincente, y mas si se atiende á que no se trata aquí de la duración de un litigio ya entablado, sino de la duración de una

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