Page images
PDF

usa. Considerada bajo el aspecto de los derechos que es llamada á proteger, es decir, independientemente del procedimiento, abraza en su significación mas lata todos los derechos cuya conservación garantiza: en este sentido dice Ulpiano (1), apoyándose en la autoridad de Pomponio, que bajo la palabra acción se comprenden las reales, las personales, las directas, las útiles, las prejudiciales, las estipulaciones pretorias que hacen veces de acción , y los interdictos: y en otro lugar (2) incluye también el mismo jurisconsulto en la denominación de acciones las escepciones, fundándose en que el reo es actor en la escepcion. En el sentido menos lato la palabra acción se refiere á las acciones personales, empleándose para las reales la palabra petición (3), y la de persecución para aquellas que no están sujetas al procedimiento ordinario, como sucede en los fideicomisos (4).

El Emperador Justiniano, en el ingreso de este título, siguiendo al jurisconsulto Celso (5), dice: actio antevi nihil aliud est, quam jus persequendi judició, quod sibi debetur. Esta definición desde luego tiene el inconveniente de comprender solo una parte del definido, á saber, únicamente las acciones personales; y entendida del modo que generalmente se acostumbra, esto es, no como la acción dada por el magistrado para perseguir delante del juez á nuestro deudor, sino como la facultad misma de pedir lo que se nos debe, se refiere mas al segundo objeto del derecho, es decir, á las cosas entre las cuales se computan las incorporales, que no al tercero ó sea á los medios por que podemos obtener en juicio lo que es nuestro ó lo que se nos debe. Considerada bajo este último aspecto la acción tuvo diferentes sentidos en los distintos sistemas de procedimientos que sucesivamente hubo entre los romanos.

Conviene que antes do pasar adelante manifieste cuáles fueron las diferentes fases que tuvo el procedimiento, punto capital que servirá para fijar el método que me propongo seguir en esta introducción. En Roma hubo tres sistemas de procedimientos: el de las acciones de ley, el formulario y el de los juicios estraordinarios. El mas antiguo de todos era el de las acciones de ley: él refleja ese espíritu esclusivo, austero, solemne y simbólico que tan profundamente impreso se halla en el derecho de los primeros tiempos de Roma. Al lado de este sistema riguroso, se eleva lenta y sucesivamente otro mas espedito, que, sirviendo en su origen para arreglar las diferencias que tenian entre sí

[ocr errors]

los peregrinos, ó los peregrinos con los romanos, concluye por quedar como único sistema dominante, y desterrar el de las acciones de ley que le había precedido: este es el sistema formulario. Por último, cuando el sistema formulario estaba en su apogeo, aparece en algunos casos particulares otro procedimiento de escepcion, extra ordinem, sistema que de escepcioifcllega á ser la regla general. Obsérvase en esto, como en tantos otros puntos, que los romanos pasan de un sistema a otro no rompiendo violenta y absolutamente las tradiciones-de lo pasado, sino lenta y gradualmente, enlazando las reminiscencias con las exigencias nuevas: de aquí provino que el procedimiento de las acciones de ley dejara profundas huellas en el sistema formulario, y el sistema formulario en el de los juicios estraordinarios, siendo este último, como ha dicho oportunamente un jurisconsulto alemán (i), el reflejo pálido-de una época de gloria en otra época de abatimiento y de decadencia. Del sistema de acciones de ley no han quedado noticias bastante completas para formar una perfecta idea de su espíritu, relación y encadenamiento. Del sistema formulario, como que corresponde á una época tan fecunda en obras jurídicas, hay gran copia de datos que aprovechan también para el conocimiento del sistema de los juicios estraordinarios, introducido en época en que la ciencia del derecho habia bajado mucho de su altura, y en que no existían hombres de bastante saber para poner en armonía los procedimientos nuevos con las nuevas necesidades, reemplazando de este modo un sistema completo á aquel que en parte se habia destruido.

No es de este momento descender á pormenores que mas adelante serán suficientemente desenvueltos: solo indicaré que en el sistema de las acciones de ley la palabra acción viene á significar la manera de proceder, ó como hoy solemos decir, el procedimiento; que en el sistema formulario, acción es la fórmula dada por el magistrado para que el actor haga valer sus derechos delante del juez; y por último, que en el sistema de los juicios estraordinarios indica la facultad que cada uno tiene de entablar por su cuenta y riesgo una instancia.

Antes de entrar en el exámen de los procedimientos en cada época y de los magistrados y jueces que intervenían en ellos, paréceme oportuno hacer algunas indicaciones generales que no se refieren á ninguna época determinada.

[ocr errors]

De los magistrados y jueces en general..

Inexacto sería usar de la frase poder judicial refiriéndose á una nación de la antigüedad: esa división armónica de los poderes públicos , ese círculo dentro del que cada uno debe obrar según las constituciones modernas, no es aplicable á las ideas que los romanos tenían formadas de la potestad y atribuciones de los magistrados y do los jueces. El poder de juzgar pertenecía en Roma al supremo imperante, y por lo tanto á los reyes, de los que dice con elegante precisión Pomponio (i): initió civitatis riostra; populus sitie lege certa, sine jure certa primúm agere instituí t, omniaque manu a regibus gubernabantur. Los cónsules que reemplazaron a los reyes en el poder, ejercieron también la facultad de juzgar, hasta que se creó la pretura .en los términos que manifiesta la Introducción de esta obra. Pero en ninguna época existió esa division.de atribuciones de gobierno y de justicia, puesto que los mismos pretores á veces mandaban los ejércitos, gobernaban las provincias y ejercían otras funciones que hoy llamariamos de administración y de gobierno.

. Tampoco habia en Roma antes del imperio ese órden gerarquico de tribunales, que sujetando a una serie gradual de'instancias á los justiciables, hubiera sido un sistema continuo de inspección y vigilancía y un elemento de unidad en la administración de justicia. Muy al contrario, cada magistrado, cuando se trataba de negocios civiles, era independiente en sus actos y ejercía una especie de soberanía, terminándose el juicio en una sola y única instancia. Y honroso es cierta-? mente para el pueblo rey no haber degenerado esta latitud en manantial fecundo de abusos ó injusticias; por el contrario, de la autoridad ámplia de los magistrados, de esa especie de soberanía que ejercían en el pretorio, salieron formulados los principios de equidad y de justicia que con razón han dado al derecho civil de los romanos una dominación eterna sobre todos los pueblos civilizados. Verdad es que causas poderosas impedían que este poder absoluto degenerara en abuso: la elección anual para las magistraturas, la cuenta estrecha que al salir de ellas podia exigirse á los que las habían ejercido, la responsabilidad en que incurría el juez que ó por maldad ó por ignorancia pronunciaba fallos injustos, respecto á aquellos a quienes habia perjudicado haciendo suyo el pleito, y por último, el ser justiciables según el derecho nuevo que hubieran aplicado,

[ocr errors]

eran otras Untas prenda de qoe U justicia sena bien- administrada. Xí debe parecer estrafta la falla de un orden gradual de magistrados, porque siendo nombrada todos eííos por el pueblo, se reputaba que tenian una delegación completa de la soberanía, y ale origen se oponía á qoe se creyeran unos autorizados para reformar las sentencias de los otros. La diferencia qae había entre magistrados superiores é inferieres no era efecto de un orden gerírqnico de jurisdicciones, sino solo un medio de diferenciar las funciones públicas por su naturaleza é importancia, y por los honores de aquellos que las desempeñaban. Cambiadas las ideas, reemplazado de be>ebo el principio de la soberanía del pueblo por el de la soberanía de los Emperadores, revestidos estos no solo de todas las funciones y de toda la autoridad inherentes á las magistraturas de la anticua república, sino también de la facultad legislativa, natural era que se cambiasen en parte las ideas y las instituciones judiciales, que las magistraturas pasaran á ser autoridades subordinadas y que se estableciese un orden gerárquico: asi, en efecto, se observa que los Emperadores vinieron á formar un tribunal supremo, ai cual podían llevarse las decisiones de todos ios demás magistrados.

La participación que en Roma se dio á todos los ciudadanos en las funciones judiciales, tanto en lo civil oomo en lo criminal, contribuyó también muy eficazmente á la recta administración de justicia. Esa distinción que boy se hace en muchos pueblos de Europa entre jurados y jueces, se hallaba establecida entre los romanos, si bien combinada de un modo diferente, y esto no solo durante el sistema formulario, sino también durante el de las acciones de ley, aunque es de creer que el magistrado no tendría en este la importancia que tuvo en aquel. La intervención del magistrado en el juicio no era para decidir la controversia, sino solo para dar una formula que lijara la acción y los límites a que debían circunscribirse los jueces nombrados por las partes á quienes él conferia el poder de juzgar. Esta elección de los jueces por los mismos justiciables, al mismo tiempo que era una garantía de la imparcialidad de los que juzgaban, daba á la administración de justicia un carácter popular que cuadraba perfectamente con la índole de las instituciones romanas en la época en que se introdujo. La separación de las atribuciones del juez y del magistrado producía también la ventaja de que pudiera intervenir en todos los negocios, por pequeños que fueran, un corto número de magistrados desembarazados de la necesidad de descender al examen largo y minucioso de los hechos y de las alegaciones contradictorias de los litigantes, y encargados solamente de fijar los principios con arreglo á los cuales las causas debían ser instruidas y juzgadas, y que asi el ciudadano pobre hallara en la elevación de la magistratura una garantía para que lo fuera menos temible la influencia que pudiera ejercer sobre el juez un adversario poderoso. Por el contrario, el gran número de personas habilitadas para' desempeñar el cargo de juez y para entender en las cuestiones de los litigantes, hacia que tuvieran todos tiempo necesario á fin de instruirse detenidamente de los hechos contradictorios presentados por las partes en cada uno délos negocios que se sometían a su examen.

Conviene mucho üjar aquí la significación yestension que los antiguos daban á las palabras imperium, jurisdictio , notio, cognitio y decretum, palabras que traduciré con las de imperio, jurisdicción, noción, conocimiento y decreto, y que se emplean á veces para significar la ostensión dé las' atribuciones y autoridad de cada clase de magistrados; mucho mas cuando respecto á ellas no estaií siempre acordes los intérpretes.

La palabra imperium que sirvió en un principio para indicar el conjuntó de las atribuciones del poder real, pasó de los. monarcas á los cónsules al establecerse la república; después se aplicó á las demás magistraturas superiores que eran desmembraciones de la primitiva autoridad del gefe del Estado. Por esto dice Paulo que bajo la palabra potestad, cuando se aplica á los magistrados, se significa el impeño (i). En su sentido mas lato el imperio comprende la jurisdicción, y abraza, como en el lenguaje de hoy diríamos, el poder ejecutivo y el judicial. Cuando se opone á la palabra jurisdicción, compréndeselo el poder ejecutivo y no el judicial; en este caso so. refiere á la potestad de administrar, y a la facultad correctiva que podían los' magistrados ejercer sobre los ciudadanos, para atender á la salud y á las necesidades del Estado. El imperio es mero ó mixto. El imperio mero se aplica al poder del magistrado en materia criminal. Ulpiano (2) dice de él que también se llama potestad, y que consiste en la facultad de castigar hasta con la pena mas severa á los malvados, habere gladii potestatem ad animadvertendum facinorosos homines, respecto á cuyas palabras dobo advertir que' la de gladii no se refiero precisamente á la pona de muerto, sino a todas las corporales que pueden imponerse á los que infringen las leyes penales. Se da á esta, clase.de imperio el epíteto de mero, porque representa toda la-fuerza y toda la ostensión posible. Entiéndese por imperio mixto el poder que tienen los magistrados revestidos de jurisdicción para hacer respetables sus providencias; cuyo imperio es tan esencial ií la jurisdicción, que sin él no puedo esta concebirse (2). Dióselo el epíteto de mixto porque era menos

[ocr errors]
« PreviousContinue »