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ley castigaba la imprudencia como delito. Pero el pretor concedía una acción in factum contra-el que habitaba la casa, fuese ó no fuese el autor del hecho (i), porque aun en el caso de que no fuera responsable por un hecho propio, sin embargo, lo era por la falta, de vigilancia.

Id positum aut suspensum habet.—El mismo edicto del pretor imponía la pena de diez áureos á los que tuvieran en sus ventanas ó en otra parte de sus edificios objetos que cayendo pudieran dañar, trien habitasen la casa ó no, bastando que fueran propietarios ó arrendatarios (2). Esta acción era popular, esto es, correspondía á cualquiera que quisiera entablarla, porque estaba introducida en favor de todos los ciudadanos; pero no competía contra los herederos, porque era penal (3).

Ob hominem vero occisum.—La pena de cincuenta áureos era fija, á diferencia de cuando el daño se había causado á un esclavo'ó á un objeto, en cuyo caso se imponía la pena del duplo del daño ocasionado, porque no siendo susceptible el hombre de estimación, no podía tener lugar una regla invariable. También cuando ocurría la muerte del hombre libre, era popular la acción; sin embargo, si muchos querían ejercitarla, dábase la preferencia al mas interesado, por ejemplo, á los herederos y á los parientes del difunto (4).

Si filiusfamilias seorsüm á patre habitacerit.—No había en este caso lugar á imponer al padre una pena, porque no podia imputársele falta de vigilancia. Por otra parte faltaban términos hábiles para compelerlo á responder por el hija respecto á la suma que impottase el peculio, porque, como mas adelante se verá, este no era responsable por las acciones penales que contra el hijo se entablaban (o). Tampoco en este caso competía la acción noxal, como sucedía cuando era un esclavo el que había causado el daño, estando obligado entonces el señor ó á abandonar al esclavo, ó á indemnizar el'daño ocasionado (6).

3 Item exercitor navis, aut caupo- \ El dueño de una nave, de una 3 na?, aut átabuli, de dolo aut furto, ¡ posada ó de un atablo, esti tamquod in nave, aut in cauponá, aut I bien obligado como por un delito á in stahulo factum erit, quaíi ex ma- reparar el dolo ó el hurto que se lepció teneri vtdetur, si modo ip- i come'ta en la nave, posada ó estasius nullum est maleficium, sed ali- | blo, aunque no intervenga dejito

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cujus eorum, quorum opera navem i por su parte, sino por la de uno de

aut cauponam aut stabulum exerceret: cura enim ñeque ex contractu sit adversús eum constituta hace acüo, et aliquatenús culpa; reus est, quod operá malorum hominum uteretur, ideó quasi ex malefició teneri videtur (a). In iis autem casibus in factum actio competit, quse hwredi quidém datur, adversús hoercdem autem non competit (6).

aquellos de cuyo raiuisterio se vale para el servicio de la nave, de la posada ó del establo. En efecto, como la acción instituida contra el no dimana de un contrato, y hasta cierto punto es reo de culpa por valerse del servicio de malos hombres, se considera que está obligado como por un delito (a). En estos casos compete la acción in factum que se da al heredero, mas no contra el heredero (b).

ORIGENES.

(a) Copiado de C.iyo. (§. 0, ley 3, tit. VI, lib. XLIV del Dig.)
_ (6) Conforme con Ulpiano. (J. 13, ley E¡, tit. III, lib. IX del Dig.)

Comentarlo.

Extrcitor navis.—No es precisamente el dueño de una nave el que responde de los daños que el texto refiere, sino el capitán, el patrón ó la persona á cuyo cargo está el nombramiento y direccion.de la tripulación, sea ó no propietario de la nave. De este modo debe entenderse la palabra exercitor del texto.

De doló aut furto quasi ex male/ició teneri videtur.—La obligación que en este caso se impone á las personas que el texto comprende, dimana de su falta de diligencia en la elección de las personas de que se valen, y de la poca vigilancia que supone un hecho de la naturaleza de los que aquí se castigan. Esta acción se da por el duplo, y no es obstáculo para entablar la de hurlo contra el que sustrajo la cosa, ó la de la ley Aquilia contra el que de cualquiera manera la destruyó ó estropeó. Tampoco debe confundirse esta acción que dimana del cuasidelito, con la que tendría lugar contra las mismas personas en caso de que ellas hubieran cometido el delito, ni con la que dimana del contrato por el cual ofrecieron responder de las cosas que entraron en la nave, establo ó posada, ni con la que nace del cuasi-contrato, en cuya virtud quedan obligadas por las cosas que se introdujeron en sus respectivos establecimientos, si el daño ó el hurto ha sido causado por uno que no sea dependiente de ellos. Cuando una fuerza mayor ha sido la causa de la pérdida de la cosa, no hay lugar á la acción de que en este texto se habla (1). ■,

Ilwredi datur, adversús hceredem non competit.—Esta doctrina es

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conforme á la de todas las acciones penales, que se. dan á los herederos, pero no contra los herederos, porque no es justo que uno sufra la pena que otro ha merecido.

El juez que por ignorancia fallare mal un negocio queda obligado, con arreglo á las leyes de Partidas (1), á indemnizar el perjuicio que ocasione, según establecía el derecho romano.

El Código penal (2) considera como faltas penables con una ligera [tena pecuniaria, las de los que tuvieren en balcones, ventanas, azoteas ú otros puntos esteriores de su casa tiestos ó cualesquiera objetos, con infracción de las reglas de policía, y á los que arrojaren á la calle por balcones, ventanas, ó por otra parte, agua ú objetos que puedan causar daño. Pero dejando aparte la sanción penal, debo recordar lo que antes ya queda manifestado, á saber, que la falta, del mismo modo que el delito, sujeta al quo lo comete á la indemnización civil del daño que hubiere ocasionado (3), motivo principal de tratarse aquí de esta materia.

El mismo Código penal declara que son responsables civilmente en defecto de los que criminalmente lo sean, los posaderos, tabernero? ó personas que están al frente de establecimientos semejantes, por los delitos que se cometieren dentro de ellos, siempre que por su parte intervenga infracción de los reglamentos de policía (4), disposición que va mas allá de lo que se encuentra establecido en el derecho romano. Añade después que son ademas responsables subsidiariamente los posaderos de la restitución de Jos efectos robados ó hurtados dentro de sus casas á los que se hospedaren en ellas, ó de su indemnización siempre que estos hubieren dado anticipadamente conocimiento al mismo posadero ó á sus dependientes del depósito de aquellos efectos en la posada: cuya responsabilidad no tiene lugar en caso de robo con violencia ó intimidación en las personas, á no ser ejecutado por los dependientes del posadero (5). Por último, está espresamente declarado que la responsabilidad subsidiaria, de que se acaba de hablar, sea también estensiva á los amos, maestros y personas dedicadas á

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cualquier género de industria , por los delitos ó faltas en que incurren sus criados, discípulos, oficiales, aprendices ó dependientes, en el desempeño de su obligación ó servicio (1); lo que sin duda proviene de que se ba creído que cuando los bienes del verdadero delincuente no bastan para indemnizar al perjudicado, es mas justo que en lugar de recaer la pérdida sobre este que no hizo elección de la persona que le perjudicó, sufra el daño el que se valió del delincuente, y pudo elegir otro que fuera mas honrado.

T1TULUS VI.

De actionibus.

TITULO VI.

De las acoiones.

En vano consagraría la ley los derechos individuales, si al mismo tiempo en el caso de que fueran atacados por otro no diera medios eficaces y apoyados en la fuerza social para obtenerlos, para conservarlos, ó para recobrarlos. Estos medios son los designados con el nombre de accionen; de modo que desde luego se presenta la palabra acción para significar la invocación que buce de la autoridad pública instituida ú fin de proteger la vida, el honor y los bienes de los particulares aquel cuyo derecho no es respetado. Instintiva es la necesidad do tales medios: por ellos en vez de tratar cada uno de administrarse por si mismo la justicia, lo que causaria una gran perturbación en el orden social (2), acude á los magistrados y jueces para obtener lo quo con arreglo á los principios de justicia se le debe. De esta obligación de acudir á la autoridad pública pidiendo la reparación de los agravios, solo esceptúa la ley algunos, muy pocos casos, en que la intervención de la sociedad no puede efectuarse tan prontamente como requiere la inminencia del mal para ser eficaz: por esto el derecho permite rechazar la fuerza con la fuerza (3); por esto nos es lícito matar al agresor injusto si de otro modo no podemos conservar nuestra vida ó nuestra honra (4).

La palabra acción trae su etimología del verbo latino agere, que significa ejecutar. Toda acción supone violación de un derecho preexistente: mas como esta violación puede perjudicar ó á la sociedad colectivamente, ó á un particular, ó á la sociedad y á un particular,

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ilu aquí dimana que unas veces el violador del derecho tenga que satisfacer á la sociedad por medio de castigos de diversa naturaleza y estension, que otras tenga que reparar el mal que causó al individuo indemnizándole pecuniariamente, y que otras, al mismo tiempo que satisface á la sociedad, deba reparar el mal causado al individuo. Este es el origen de la diferencia entre las acciones criminales ó públicas, judicium publicvm, y civiles ó privadas, judicium privatum. Trátase, por ejemplo, de hechos que atacan al orden político de la sociedad: habrá una acción criminal, un juicio público. Trátase, por el contrario, de hechos que por poco conformes que sean á los principios de la moral y de la ley, no atacan al orden y á la seguridad general, sino que perjudican solo ú una ó mas personas: habrá una acción civil, un juicio, privado. Mas, por último, trátase de un hecho que al mismo tiempo ataca al individuo y á la sociedad: en este caso se concede por regla general una acción criminal y una acción civil.

Dos son los diferentes aspectos bajo que pueden considerarse las acciones; ó con relación á las formas bajo las cuales son deducidas en juicio, formas que sirven de segura guia á los litigantes en la complicación de los debates judiciales, y de íegla al juez para la investigación de la verdad y para el esclarecimiento de su conciencia, ó bajo el aspecto de los derechos que protegen. Bajo el primer punto de vista la palabra acción, ligada íntimamente con la organización judicial, viene á representar lo que nosotros llamamos procedimiento. Bajo el segundo aspecto las acciones forman una especie particular de derechos, á los que oportunamente un distinguido jurisconsulto estranjero (1) ha llamado derechos sancionadores, porque en verdad son una sanción de los otros que sin ellos solo producirían una ventaja imaginaria. Pero no por esto debe creerse que el derecho, y la acción que da sanción y garantía al derecho, son una misma cosa, puesto que se diferencian en su origen y en su objeto: en su origen, porque el derecho corresponde ó por la ley ó por el. contrato, y para que nazca la acción, ademas de la preexistencia del derecho, es menester que haya una violación de él: en su objeto, porque muchas veces el derecho mismo que existia no puede ser restablecido por la acción que se da para protejerlo, como sucede, por ejemplo, siempre que uno ha destruido la propiedad de otro, en cuyo caso en lugar de dar la cosa, cuya devolución es imposible porque no existe, es condenado el que violó el derecho de propiedad á la reparación de daños é intereses.

La acepción en que hasta aquí he tomado la palabra acción es la mas general; conviene ahora fijar los diferentes sentidos en que se

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