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sanguíneas eran admitidas igualmente. Justiniano cambió estas disposiciones, llamando á la madre con los hernanos consanguíneos y uterinos, en los términos que el texto manifiesta.

Antes de pasar al párrafo siguiente, debo añadir alguna cosa para completar la csplicacion de este texto. Si ademas de la madre, hermanos y hermanas, concurría el padre á la sucesión, y el hijo era sui juris, pertenecían al padre y á la madre las dos terceras partes del usufructo, y la otra tercera parte y la propiedad de toda la herencia á los hermanos y hermanas; mas si el hijo al tiempo de la muerte estaba constituido en potestad, el padre conservaba sin diminución alguna el usufructo de que disfrutaba en vida de él, y, á manera de compensación , la madre era llamada á la propiedad con los hermanos y hermanas del difunto (1). Cuando no había hermanos ni hermanas, sino solo padre y madre, el padre como manúmitente escluia á la madre, siguiéndose entonces los principios del derecho antiguo (2).

Dimidiam quidém mater.—Corrigió Justiniano en una novela (3) lo que aquí establece, disponiendo que cuando la madre concurriese solamente con sus hijas, obtuviese lo mismo que cualquiera de ellas; es decir, que cada una tuviera la porción viril.

Sed quemadmodúm nos matribus prospeximus, ita eas oportet suae sobo 1 i consulere: scituris eis, quod, si tutores liberis non pctierint, vel in locum remoti vel excusati intra annum petere neglexerint, ab eo— ruin impuberum morientium successione mérito repellentur.

Mas del mismo modo que nosotros hemos consultado los intereses de las madres, deben ellas mirar por los de sus hijos, y saber que si se descuidan en pedir tutor para sus descendientes, ó en solicitar el nombramiento de otro que reemplace al removido ó al que se escusó dentro del año, con razón serán rechazadas de la sucesión de sus hijos que mueran en la impubertad.

ORIGENES.

Conforme con Ulpiano. ({. 2, ley 3, tit. VI, lib. XXVI del Dig.)

Comentarlo. •

Matribus. —Lo que aquí se dice de la madre es estensivo también á la abuela que no pide oportunamente tutor para sus nietos (4).

Tutores.—Lo mismo debe decirse respecto á los curadores, cuan

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Jo la madre dejó de pedirlos para sus hijos impúberos, en les casos en que procede este nombramiento (1).

Liberis.—Esta palabra no solo comprende los descendientes legítimos, sino también los naturales, á los cuales sucedía igualmente la madre 06 intestató.

Petierint.—Para que la madre no fuese rechazada de la herencia de su hijo, no solo debia pedir tutor, sino hacer que se compeliera á este á encargarse de la tutela.

lntra annum. — La madre, á no estar impedida por alguna «ausa grave, como la de enfermedad ú otra semejante, debia pedir inmediatamente el tutor para su hijo, pero nunca debia dejar pasar un año sin hacerlo (2): mas si era menor de edad, esta omisión no le perjudicaba.

lmpuberum morientium.—No habia lugar á escluir á la madre que se habia descuidado en pedir tutor, cuando su hijo llegaba á la pubertad, porque se presume que este en el hecho <le tener capacidad para otorgar testamento y de preferir morir intestado, perdona la injuria que pudo haber recibido, y por lo tanto que tácitamente quiere que su madre le suceda (3). Asi espresamente lo declaró el Emperador Constantino (4).

Licét autem vulgo quwsitus sit fllius fiiliave, potest ad bona ejus mater ex Tertullianó senatus-coníultó admitti.

La madre es admisible eri virtud 7 del senado-consulto Tertuliano á la sucesión del hijo ó de la.hija habidos de padre incierto.

onir.ENES.

Conforme con Paulo. (§. i, til. X, lib. IV de sus Sentencias.)

Comentarlo.

Vulgo qiuBsitus. — El senado-consulto Tertuliano se fundaba únicamente en los vínculos de la naturaleza para llamar á las madres á la sucesión de sus hijos; no en el vínculo civil.

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De

TITULUS IV.

natas-consulto Orphitiano.

TITULO IV.

Del senado-consulto Orficiano.

Del mismo modo que las leyes de las Doce Tablas no llamaron á las madres á la sucesión de sus hijos, tampoco por razones análogas concedieron á los hijos las sucesiones intestadas de las madres. Pero asi como se vino en auxilio de las primeras, se atendió después á las poderosas razones que abogaban á favor de los segundos: esto se hizo por el senado-consulto Orficiano.

Per contrarium autem, ut liberi ab bona matrum intestatarum admittantur, senatus-consultó Orphitianó, Orphitó et Rufó consulibus, effectum est, quod latum est divi. Marci temporibus. Et data est tám lílio, quám filia; legitima hayeditas, etiam si alieno juri subjecti sunt; et prceferunluT et consanguineis et agnatis defunctse matris.

Por el contrario, el senado-consulta Orficiano estableció la admisión de los hijos á los bienes de sus madres que morían intestadas. Este senado-consulto se hizo en tiempo del Emperador Marco Aurelio, siendo cónsules Orfito y Rufo. En su virtud la'herencia legítima se defiere al hijo ó á la hija, aunque estén sometidos al poder paterno, y son preferidos á los consanguíneos y á los agnados de la madre que ha fallecido.

ORIGENES.

Conforme con Ulpiano. (J. 7, tít. XXVI de sus Reglas.)
Comentarlo.

Divi Marci temporibus.—En el imperio de Marco Aurelio y de Commodo se dio esto senado-consulto, como dice Ulpiano en el lugar citado en los orígenes, si bien designando á Marco Aurelio con su nombre de adopción, Antonino. Esto sucedió en el año 931 de la fundación de Roma, veinte años después de dado el senado-consulto Tertuliano, del .que debe considerarse como continuación el que es objeto de este título.

Etiam si alieno juri subjecti.—Si los hijos ó hijas estaban sujetos á patria potestad, necesitaban autorización de su padre para, adir la herencia, como en igual caso sucedía con la madre según se ha visto en el título precedente.

Prceferuntur consanguineis et agnatis. — Los hijos no tenían el carácter de herederos suyos con respecto á la madre , pero ocupando el lugar de tales, entraban á suceder con preferencia á los agnados y eran antepuestos á su abuelo materno, porque al padre solo compelía el derecho de sucesión en defecto de descendientes. Una constitución de los Emperadores Graciano , Valentiniano y Teodosio (1), declaró que debían ser también preferidos en la sucesión cuando concurrían con su abuela materna, qiie invocaba en su favor el senado-consulto Tertuliano.

1 Sed cum ex hoc senatus-consultó Mas como los nietos no eran lia- \ nepotes ad avies successionem legi- mados por este Senado-consulto A. timó jure non vocabantur, postea la sucesión de su abuela, las conshoc constitutionibus principalibus tituciones imperiales corrigieron esemendatum est,ut, ad similitudi- te punto y llamaron á los nietos, á nem iiliorum liliarumque, et nepo- ejemplo de los hijos y de las bijas, tes et neptes vocentur.

ORIGENES.

Alude á una constitución de los Emperadores Valentiniano, Teodosio y Arcadio , que es la ley 9, tít. LV, lio. VI del Cód. Just.

Comentarlo.

Nepotes ad avia successionem non vocabantur.—Del mismo modo que el senado-consulto Tertuliano solamente llamó á la madre para suceder á sus hijas y no á la abuela, así por una razón análoga el senadoconsulto Orficiano no llamó á los nietos ni á las nietas, sino solo á los hijos y ¿i las hijas, para que sucedieran á las madres. El respeto al antiguo derecho detuvo sin duda á los legisladores en el primer grado de parentesco, por la linea recta; bastante tiempo pasó antes de ser estensiva la sucesión á otros.

Constitutionibus principalibus. — La constitución de los Emperadores Valentiniano, Teodosio y Arcadio que queda citada en los orígenes , y de que be hablado en otros lugares (2), declaró á los nietos el derecho de suceder á sus abuelos maternos y á la abuela paterna, de modo que obtuvieran la porción del que les habia precedido, con la deducción de una tercera parte reservada á los coherederos de su madre, ó de una cuarta parte para los agnados á quienes estos descendientes escluian (3): disposiciones que alteró Justiniano, suprimiendo primeramente la reserva de la cuarta parte á favor de los agnados (4), y después por una novela (3), la de la tercera parte que debía hacerse á favor de los' coherederos de la madre.

j —— .

(1) Constitución V.lib. V del Código Teodosiano.
(í) Al comentar los §§. 15 y 16 del tit. I de este Libro.

(3) Ley 4, tít. I, lib. V del Código Teodosiano, de que se encuentran vestigios en la ley 9, tit. LV, lib. VI del Código Justinianeo, que es la citada en los orígenes.

(4) Ley 1S, tit. LV, 11b. VI del Código Justinianeo.

(5) Capitulo 4 de la novela 18. • •'

2 Sciendum est autem, hujusmodi succosskmes, quae á Tertulliatió et Orphitianó deferuntur, capitts-deminutione non perimi, propter illara regulam , quá nova? hareditates legitima; capitis-deminutione non pereunt, sed ill?e sola?, quse ex lege duodecim tabularum deferuntur.

Debe saberse que la capitis-dimi- 2 nucion no es obstáculo para las sucesiones que se defieren con arreglo á los senado-consultos Tertuliano y Orficiano, según una regla en cuya virtud la capitis-diminucion no impide las sucesiones legitimas nuevamente introducidas, sino solamente aquellas que traen su origen de la ley de las doce tablas.

ORIGENES.

Conforme con Ulpiano. (g. 8, ley á, »ít. XVII, lib. XXXVIII del Dig.)
Comentarlo..

Capitis-deminutione. —Debe entenderse esto de la capitis-diminucion mínima, no de la máxima ni de la media, porque para suceder, aunque fuera en virtud de los senado-consultos Tertuliano y Orficiano, se necesitaba ser ciudadano al. tiempo de la adición de la herencia (1). La razón de que la capitis-diminucion mínima destruyese el derecho do suceder emanado de la ley de las Doce Tablas, consistía en que por esta el llamamiento á la sucesión era nn derecho de la familia civil, al mismo tiempo que las demás disposiciones atendían solamente á los vínculos de la sangre.

3 Novissimé sciendum est, etiam Debe saberse últimamente que 3 illos libero», qui vulgo quaesiti sunt, también son admitidos por este sead matris hsereditatem ex hoc sena- nado-consulto á la sucesión de la tus-consultó admitti. madre, los que son hijos de padre

incierto.

ORIGENES.

Conforme con Paulo. (%. 1, tít. X , lib. IV de sus Sentencias.)
Comentarlo.

Qui vulgo queesiti sunt. —La madre, por el mero hecho de serlo, no estaba unida á sus hijos por los lazos de la familia civil: cuando se la consideraba con relación á ellos, solamente se atendia ¡i los vínculos • de la sangre, y por lo tanto no había ninguna diferencia para los efectos de la sucesión, bien fueran nacidos de justas nupcias, 6 bien habidos en concubinato ó bien de padre incierto. Justiniano introdujo en este punto una reforma; por ella al.mismo tiempo que conservó á los hijos habidos en concubinato los derechos á la sucesión materna

(1) J. 3, til. X, lili. IV de las Sentencias do Paul».

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