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se debia comparecer personalmente al juicio. La constitución del Emperador Zenon de que liabla el texto, fué un privilegio introducido ú favor de las personas que llevaban el título de ilustres ú otro superior.

II Non solúm autem is injuriarum tenetur, qui fecit injurian), hoc est, qui percussit; verüm Ule quoque continebitur, qui doló fecit, vel qui curavit, ut cui mala pugnó percateretur.

No solo está obligado por injuria II el que la infirió, por ejemplo, el que pegó, sino también aquel que con mala i'é hizo ó procuró que otro

pegase.

ORÍGENES. a

Copiado do Ulpiauo. (§. inicial, ley 11, tit. X, lib. XLY1I del Dig.)
Comentarlo.

Verüm Ule.—El que da el mandato, ó el consejo, ó instiga para injuriar, debe ser considerado y castigado como injuriante (1).

12 Haíc actio dissimulatione abolctur: et ideó, si quis injuriam dereliqucrit, hoc est statim passus, ad animum suum non revocaverit, postea, ex poenitentiá, reinissam injuriam non poterit recojere.

Esta acción se estingue por el di- 12 simulo, y por lo tanto el que ha. abandonado su injuria, esto es, no _ ha dado señales de -resentimiento inmediatamente que la recibió, no puede, arrepintiéndose después, volver á enlabiar la injuria que había perdonado.

ORÍGENES.

Tom.ido de Ulpiano. (§. I, ley 11, tit. X, lib. XLVII del Dig.)
Comentarlo.

Dissimulatione abóle tur.—Como por la injuria se causa ofensa á la honra de una persona, es necesario tener en -cuenta los sentimientos del que la sufre, no considerando como injuria ^o que él no considera asi, ni oponiéndose á que un perdón generoso estinga la acción en su origen. Este es el fundamento de la doctrina del toxto.

Si quis injuriam dereliquerit.-—Aun en el uaso de que la persona, injuriada en el momento de recibir la injuria dé muestras de indignación y resentimiento, si deja pasar un año sin querellarse judicialmente, la acción quedará extinguida (2); porque en el hecho de callar, y no usar el remedio legal que le compete, se reputa.que ha perdonado la injuria. También se estingue esta acción por la muerte

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del injuriado, pueslo que eomo personal al ofendido, no pasa á los herederos; á no ser que ya hubiese sido contestada la demanda, porque la lítis-contestaeion perpetúa las acciones (i).

Comparación íc tai iWhuta¿ Ce ate titulo ceu (ai Ccl ceiecvó

etvauel.

Nuestro derecho penal moderno establece una línea de separación entre la calumnia y la injuria, espresando, que calumnia es la falsa imputación de un delito de los que dan lugar á procedimiento de oficio. (2), y que injuria es toda espresion proferida ó acción ejecutada en deshonra, descrédito ó menosprecio de otra persona (3). De estas definiciones se infiere, que tanto la calumnia como la injuria están comprendidas bajo la palabra injurias de que se ha hablado en este título con relación al derecho romano. El acusado de calumnia queda exento de toda pena probando el hecho criminal que hubiere imputado (4), lo que se funda en la conveniencia de que se averigüen los delitos que dan lugar al procedimiento de oficio, y de .que puedan ser castigados sus autores. Las injurias se dividen también por nuestro derecho en graves y leves; pero tanto respecto á unas como á-otras rige el principio de que no se admita prueba sobre la verdad de las imputaciones (5), sin duda porque de semejante justificación ningún beneficio puede resultará la sociedad, motivo por el que la ley no ha establecido el procedimiento de oficio. Sin embargo, en atención al interés que tiene el Estado en el buen cumplimiento de los funcionarios públicos, se admite prueba cuando las injurias son dirigidas contra ellos sobre hechos concernientes al ejercicio de su cargo, y en este caso es absuelto el acusado si prueba la verdad de las imputaciones (G). No es de este lugar esplicaf la penalidad ya corporal, ya pecuniaria que-establece el Código para los qué calumnian ó injurian: aquí solo corresponde tratar de las obligaciones civiles que el injuriante contrae respecto al injuriado., doctrina que, por regla general queda espucsta al tratar del hurto, y que -es csten.siva á toda clase de delitos, como dejo allí manifestado.

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T1TULUS V.

De obligationibus quie quasi ex delicto nascuntur.

TITULO V.

De las obligaciones que nacen como de un delito.

Al comenzar á tratar de las obligaciones se dijo que habia unas que dimanaban de un contrato, otras como de un contrato, unas de un delito, y otras como de un delito. Espuestas ya las doctrinas que corresponden á las tres primeras clases, resta solo hablar de la última. Los hechos obligatorios que no son contratos ni pueden contarse entre los cuasi-contratos, y por otra parte no están calificados por la ley como delitos, careciendo por lo tanto de acción especial, dan lugar á una acción in factum, de la que se dice que es producida como de un delito, quasi ex delició, quasi ex malefició. Respecto de estas frases, debo recordar lo que dije de la de cuasi-contrato. En el uso común, á-los hechos de que trata este título', se da el nombre de cuasi-delitos, palabra que siguiendo el ejemplo del foro y de la escuela, no tengo' inconveniente en adoptar, porque evita rodeos y consulta de este modo ala claridad.

Si judex lilem suam fecerit, non proprié ex malefició obligatus videtur. Sed quia ñeque ex contráctil obligatus est, et utiqué peccasse aliquid intelligitur, lici't per irnpru— dentiam: ideó videtur quasi ex malefició teneri; et in quantum de ea re aquum religioni judicanlis videbitur, puenam sustinebit.

Si un juez hiciere suyo el pleito no puede decirse con propiedad que está obligado por un delito. Pero como no lo está tampoco por un contrato, y sin embargo ha cometido una falta, aunque no sea mas que por ignorancia, queda obligado como por un delito, y debe ser condenado á la estimación de la cosa apreciada según la equidad y conciencia del juez.

UU1UBNES.

Copiado de Cayo. (Ley 6, tit. XIII, lib. L del Dig.)
Comentarlo.

Litem suam fecerit.—Esta frase quiere decir que el juez se obliga á tomar sobre si la causa á cuyo favor falló, y á defenderla como suya, lo cual no sucedia solo en el caso de este texto, es decir, cuando el juez por ignorancia fallaba contra la justicia, sino también cuando cometia un verdadero delito, como por ejemplo, si el fallo injusto era dado por amistad, por odio ó por corrupción (i). El juez que saliéndose de los límites de la fórmula señalada por el magistrado, condenaba en mas ó en menos de lo que se le había prescrito, hacia también suyo el pleito (2). La acción in factura en estos casos se daba al demandante ó al demandado que. tenia justos motivos de queja contra el juez, aunque fuera la sentencia nula ¡psójure, ó estuviera franco el remedio de la apelación; porque bien podia suceder que el agraviado ó no quisiera ó no creyera útil acudir á los medios espresados, prefiriendo dirigirse contra el juez, como sucedería, por ejemplo, en el caso de que fuera insolvente su contrario.

Licél per impmdentiam.—Si el fallo injusto del juez no fuere efecto de ignorancia sino de mala fé , habría, mas que cuasi-delito, un delito verdadero, en virtud del cual el juez quedaría sujeto no solo á la reparación civil que lleva consigo el hacer suyo el litigio, sino al severo castigo resultado de la acción criminal que compete contra los jueces que á sabiendas quebrantan sus deberes. Examinan muchos intérpretes la razón de diferencia que hay para que la impericia del mé<dico se atribuya á delito y sea penable por la ley Aquilia, mientras que la del juez se cuente entre los cuasi-delitos: algunos sostienen que esto proviene de que el juez está constituido por autoridad pública, y aun'á veces contra su voluntad, y que no profesa siempre Ja jurisprudencia; pero me parece mas fundada la opinión de los que dicen que la ley Aquilia solo castiga el daño hecho á un cuerpo, lo que se verifica por el médico, pero no por el juez.

JEquum religíoni judicantis.—Es decir, la estimación de los perjuicios que haya ocasionado el juez al litigante contra quien falló injustamente, tasados por lo que pareciere prudente al que conozca del negocio.

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quó casu pama decem aureorum constituía est. De eo vero, quod dejectum effusumve est, dupli, quanti damnurn datuin sit, constituía est artío. Ob hominem vero liberum occisum quinquaginta aureoruin poma conslituitur; si vero vivet,' nocitumque ei esse dicotur, quamtum oh eam rem sequum judici videtur, actio datur (b): judex enim computare debet mercedes mediéis prastitas, ceteraque impendía, quse in curatione facta sunt, prseterea operarum, quibus caruit, aut car-iturus est ob id, quod inutilis factus est (c); 8 .9i filiusfamilias seorsüm á paire hábüaverit, et quid ex ccenaculó ejus dejectum effusumve sit, sive quid positum suspensumve habuerit, cujus casus periculosus est: Juliano placuit, in patrem nullam esse actionem, sed cum ipsó filió agen- i dum ((/). Quod et in filiófamilias judice observandum est, qui litem suam focerit (e).

sa que si cayere puedo perjudicar ;í alguno (a), en cuyo caso está establecida la pena de diez áureos. Pero respecto á las cosas arrojadas ó derramadas, la acción se da por.el doble del daño ocasionado. Si se matare asi á un hombre libre, la pena es de cincuenta áureos, pero si siendo solamente herido viviere, la acción so dará por la suma que el juez repute equitativa atendido el caso (b): el juez debe computar los honorarios pagados á los módicos y los demás gastos de curación, y la estimación de los trabajos que no ha hecho, ó que no ha podido hacer por la inutilidad á que se le redujo (c). Si el hijo de familia no habita con el padre, y de su habitación se arroja ó derrama alguna cosa, 6 bien tiene puesto ó suspendido un objeto que amenace peligro con su caída, Juliano fué de opinión de que no había ninguna acción contra el padre, sino que debia dirigirse esta contra el hijo {d}. Lo mismo debe observarse con el hijo de familia juez que hiciere suya la causa (e).

ORÍGENES.

(a) Copiado de Cayo. (§. 3, ley 5, tit. VII, lih. XLIV del Dig.) (6) Conforme con Ulpiauo. (§g- inicial y 5, ley 1; y |. 0, ley S, tit. III, libro IX del Dig.) (<•) Tomado de Cayo. (Ley 7. tit. III, lib. IX del Dig.)

(d) Tomado de Cayo. (§. 3, ley 5, tit. Vil, lib. XLIV del Dig.)

(e) Conforme con Ulpiano. (§. inicial, ley lo. tit. I, lib. V del Dig.)

Comentarlo.

Dejectum effusumve aliqúid est.—Dos clases de cuasi-delitos comprende el texto: una que se refiere á las cosas que se arrojan y derraman desde una habitación de modo que puedan perjudicar al transeúnte; otra á las que se ponen ó suspenden sobre el sitio por donde suele transitarse, y que con su caida'puedan causar algún perjuicio. Respecto á las cosas arrojadas y derramadas,'la ley Aquilia establecía una pena contra el que de esta manera causase dalo á otro, aunque fuera solo por imprudencia; pues, "como ya se ha* visto, dicha

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