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esta al menos naturalmente, de lo que es consecuencia que si promete sin la autoridad del tutor lo que otro debe, con ánimo de no-, var la primera obligación, esta desaparece quedando en su lugar la última , aunque sin producir acción alguna: en efecto, basta para que la novación tenga lugar que baya otra obligación aunque sea meramente natural (1); de modo que en este caso la primitiva obligación habrá desaparecido del todo, y la segunda carecerá de ofectos civiles, á lo que alude Paulo (2) cuando dice que el pupilo sin autoridad del tutor no puede novar.

Posterior oblirjatio milla est.—-Llama aquí el Emperador nula ú esta obligación porque no da derecho á entablar acción alguna, y porque ni aun los efectos que la. obligación natural flor regla general'produce pueden ser perjudiciales al pupilo; pero verdaderamente existe una obligación natural.

i\on idemjuris est, si á servó.—Cuando es un esclavo el que promete, en realidad no existe estipulación ni aun en la forma, porque, como dice Teófilo en su Paráfrasis, no hay persona que prometa: en efecto, el esclavo no tiene capacidad jurídica que le sea personal, ni puede representar á su dueño en una estipulación con carácter de promitente, y lo que es mas aun, en el caso de que prometa por orden de su señor, solamente por el derecho pretorio se sostiene la promesa. Siendo, pues, inhábil para prometer, es claro que no puede novar una obligación, porque, como queda dicho, la estipulación es el contrato por medio del que se hacen las novaciones.

Si eadem persona sil á quú postea stipuleris. — De varios modos puede hacerse la novación, á saber: . ,

1. ° Permaneciendo los mismos acreedor y deudor: asi sucede cuando la obligación nueva tiene por objeto diferente cosa que la antigua (3), ó cuando se da una nueva causa á la obligación, ó cuando se modifican las cláusulas del contrato respecto al tiempo, al lugar, á las condiciones, á las garantías ú á otras circunstancias que alteren la obligación primitiva.

2. ° Permaneciendo el mismo acreedor , pero reemplazando otro deudor al antiguo, lo que puede verificarse de dos modos. Es el uno cuando-sin intervenir el deudor antiguo hacen la novación el acreedor y el nuevo deudor, en cuyo caso la novación se llama expromissio y el nuevo deudor expromissor, el cual toma sobre sí la obligación dejando libre al anteriormente obligado (4); como la espro

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misión és una especie de intercesión, está comprendida en la prohibición que tienen las mujeres de obligarse por otros. Es el segundo por la trasmisión que el deudor antiguo hace de la deuda á otro nuevo deudor con aceptación del acreedor: esta novación que exige la concurrencia de las tres voluntades, se llama delegación (4). "' 3.° Permaneciendo el mismo deudor y cambiándose el acreedor. Esta novación se hace trasmitiendo el acreedor su derecho á otro y reconociéndolo el deudor: llámase también delegación, y se diferencia de la cesión de acciones en'que esta no contiene novación, ni el deudor se liberta del acreedor antiguo, como sucede en la delegación (2).

Dulium erat quando novandi animó videretur fieri.— Las cuestiones que respecto á este punto dividían á los antiguos no versaban acerca del animo de novar, circunstancia que todos exigían, sino acerca del modo de probar la intención.

i Hoc ampliús: ha; obligationes,
(juw consensu contrahuntur, con-
trariá volúntate dissolvuntur. Nam
si Titius et Seius inter se c'onsen-
serint, ut fundum Tusculanum em-
ptum Seius haberet centum auréo-
rum , deindé , re nondüm secuté,
id est, ñeque pretió soluto, ñeque
fundó traditd, placuerit inter eos,
ut discederetur ab eá emptione
et yenditione: invicem liberantur.
Idem est et in conductione et loca-
tione et in ómnibus contractibus,
, qui ex consensu descendunt, sicut
jam dictum est.

Ademas, las obligaciones que se 4 contraen por solo el consentimiento, se disuelven por voluntad contraria. Asi es que si Ticio y Seyo convinieren en que este comprase á aquel el fundo Tusculano en cien áureos, y después antes que el contrato tuviera ejecución, esto es, antes de pagar el precio 6 de entregar la heredad , convinieran en separarse de la compra-venta, ambos quedaran libres: lo mismo sucedo en la locación-conducción y en los demás contratos que se forman solo por el consentimiento.

ORIGENES.

Conforme con Pomponio. (Ley 80, lit 111, lib. LVI del t)ig.) ¡j..

• - c<A»«Urfó: 1 1 ■■■

Quat consensu contrahuntur.— Limitase este párrafo á los contratos consensúales, y la doctrina que contiene es consiguiente ú.Ta que espuso antes el Emperador al tratar do la aceptilaeion: nada en efecto es mas natural que el que las obligaciones so disuelvan del mismo modo que se contraen (3). Las obligaciones naturales se disuelven también ipsó jure por común acuerdo de los interesados,

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justó pactó, como dice Papiniano (1), porque aunque pueden provenir de otras causas que del consentimiento, solo se sostienen porel vínculo de la equidad, el cual queda disuelto por la equidad de una convención contraria, quod vinculum mquitalis, quó soló sustinebatur, conventione cequitatis dissolvitur.

Contraria volúntate. — Requiérese el consentimiento de ambas* partes para que el contrato consensual se tenga por disuelto (2): la voluntad de una sola de ellas no basta para disolver la obligación (3); mas debe tenerse presente que de esta regla se esceptúan la sociedad y el mandato que, como en sus respectivos lugares se ha visto, pueden disolverse solo por la voluntad de uno de los contrayentes.

Re nondúm secuta.—Todos los textos romanos, ó bien con la espresion que aquí se usa (4), ó bien con las de re integra (5), integris ómnibus (6) , ó con otras semejantes, suponen que para que el contrato se disuelva por el mutuo disentimiento, es menester que no haya comenzado á tener ejecución. Fúndase esto en que el mutuo disenso solo puede destruir el consentimiento dado: mas si por consecuencia de él so ha realizado ya un acto, hay alguna cosa ademas que destruir, á saber, un hecho á que las leyes dan fuerza y eficacia. Asi, valiéndome del ejemplo del texto, Ticio y Seyo pudieron muy bien disolver la compra-venta del fundo Tusculano antes de entregar uno la heredad y de pagar otro el precio: lo mismo sucedería en el caso de que habiéndose vendido puramente la heredad, Ticio la hubiera entregado á Seyo y aun no hubiera este verificado el pago, porque realmente no se habia dado la propiedad sino bajo Ta condición de pagar el precio, y de consiguiente no se habia traspasado aun el dominio. Pero si habiendo Ticio vendido la heredad á término, la hubiese entregado ya á Seyo, no cabe duda en que Seyo es el propietario: en este caso hay un hecho realizado que no puede ser destruido por solo la voluntad contraria: es necesario, pues, que Seyo dé á Ticio la heredad que le entregó, y entonces habrá una nueva venta y no la disolución de la venta primitiva.

He concluido la esplicacion de los textos del Emperador respecto á los modos de disolverse las obligaciones: paso ahora á tratar de otros modos, omitidos por él, en virtud de los que también ipsó jure se disuelven; modos de que he hecho indicación al principio de este título.

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Perdida de la rosa. Cuando la obligación tiene por objeto una cosa determinada individualmente, queda libre el deudor si la cosa perece por caso fortuito ó por una especificación que destruya la propiedad, debiendo por lo tanto responder de su valor solo, en el caso de que haya habido por su parto culpa ó haya incurrido en demora, lo que se funda en que el que es deudor de especie se liberta cuando esta perece (i): doctrina no aplicable á las deudas que consisten en genero ó en cantidad (2), porque el género y la cantidad nunca perecen. Cuando la deuda es alternativa entre cosas ciertas y determinadas, si perecen por caso fortuito todos los objetos comprendidos en la obligación alternativa, el deudor queda libre (3); mas si solamente perece una de las cosas, la obligación subsiste respecto de la otra (4). Cuando han perecido las cosas debidas alternativamente por culpa ó demora de las partes, hay que distinguir si ha sido por la del deudor ó por la del acreedor. Si lo primero debe el deudor indemnizar al acreodor con relación al interés que tenia este de conseguir una ú otra á su elección ó la del deudor, según á uno ó á otro correspondiera: pero si solo ha perecido una de las cosas, el acreedor cuando la elección perteneciera á él, podrá pedir la que subsistiese ó el valor de la que pereció; mas cuando la elección fuera del deudor solamente podrá reclamar la cosa que subsista: si las dos cosas ó una sola han perecido por culpa del acreedor, queda del todo libre el deudor (5).

Confusión. Cuando se reúnen en una misma persona los dos conceptos de deudor y de acreedor, se estingue la deuda por la imposibilidad de que uno entable una acción contra sí mismo. En todos los casos en que no existe esta imposibilidad, la deuda queda subsistente , por esto si hubiere varios co-acreedores de la misma obligación y uno solo sucediere al deudor, la obligación subsistirá respecto de los demás, á no ser que fueran socios; y por el contrario, si fueren muchos Jos co-deudores y el acreedor sucediere á uno de ellos, este podrá dirigir su acción por el todo contra los demás co-reos (tí). Cuando un deudor sucede á otro co-deudor, puede decirse que la sucesión en nada cambia la posición particular en que se hallaba, porque no puede ser demandado mas que una vez: esto se entiende»en el caso de que las dos obligaciones sean principales, porque si lo es solamente una y la otra es de fianza, esta quedará estinguida, á no ser que

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tuviera mas eficacia que la obligación principal (1) y como sucedería si el reo principal solo estuviera obligado naturalmente. Cuando el co-acreedor sucede á su co-acreedor, puede entablar acción, ó bien en su nombre ó bien en el de la persona á quien ha sucedido (2).

Concurrencia de dos títulos lucrativos. £1 Emperador Justiniano dijo ya en estas Instituciones (3), que dos causas lucrativas no pueden concurrir en un mismo individuo respecto á una misma cosa: doctrina á que es consiguiente la de que aquel á quien se debe una cosa por título lucrativo, pierda su crédito si la adquiere por otro título lucrativo.

Corresponderia ahora tratar de los modos de disolver las obligaciones ope exceptionis; pero paréceme mas oportuno, mas conformo á la claridad y mas adecuado al orden que me he propuesto , no anticipar ideas que tendrán oportuna cabida al hablar de las escepciones.

{^olupixtacioii iai <WtttuaA eitc título con. txfi Jíp t)ítccljo

Nuestro derecho concuerda con. el romano en casi todas las materias que'este título comprende (4). Nada establéce espresamente respecto á la aceptilacion; pero el principio de la ley recopilada de que se ha hablado otras veces (6), en virtud del que todo pacto serio y deliberado produce obligación, da lugar á que no solo los contratos verbales, sino todos los contratos y pactos puedan disolverse de un modo análogo á la aceptilacion romana, pero sin necesidad de guardar ninguna de sus formas. Del mismo principio se infiere que no es necesario que la novación se haga por estipulación , bastando el pacto simple, que entre nosotros tiene igual fuerza que el contrato. Aunque está adoptada también la doctrina de que la novación pura de una obligación condicional adquiere su fuerza cuando se cumple la condición , esto se entiende, según dice una ley (6), en el caso de que no se esprese al hacer la novación que esta valga, cúmplase ó no la condición de la obligación primera; pero en este caso, si bien será subsistente la segunda obligación, no habrá una verdadera novación, porque realmente no puede renovarse una obligación que por estar pendiente de condición lo es solo en el nombre.

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