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Tomado ilc Cayo. (|. 20, ley 5, lit. VII, lib. XLIV del l)ig.)

Comentarlo.

Legatorum nomine. — La adición de la herencia obliga al heredero á pagar las cargas testamentarias que le dejó impuestas el testador, como antes de ahora y con repetición se ha espuesto. Por esto se dice que la adición de la herencia es un cuasi-contrato en el que se presume la intención que tiene el heredero de cumplir con las disposiciones del testador pagando á los legatarios; presunción que se funda tanto en la utilidad que á él mismo resulta , como en el hecho de la aceptación, porque no puede aceptarse en parte, y en parte repudiarse la voluntad del testador. Mas no deben confundirse tales obligaciones testamentarias con las hereditarias: estas últimas recaen sobre el heredero por ser la representación jurídica de la persona del testador, y pueden ser reclamadas por los acreedores, no en virtud de la acción ex testamentó que es la que nace del cuasi-contrato de la'adicion de la herencia, sino en virtud de las acciones á que dieron lugar los actos por que se obligó el finado, y que hubieran podido entablarse contra él si aun viviera. Téngase presente en este lugar lo que en otro se ha manifestado respecto á que los legatarios y fideicomisarios no solo tienen la acción personal ex testamentó, sino también la reivindicación y la acción hipotecaria.

ítem is, cui quis per errorem non debitum solvit, quasi ex contractu deberé videtur. Adeó enim non intelligitur proprié ex contractu obligatus, ut si certiorem rationem sequamur, magis, (ut supra diximus) ex distractu, quam ex contractu possit dici obligatus esse: nam qui solvendi animó pecuniara dat, in hoc daré videtur, ut distrahat potiüs negotium, quam pon trahat. Sed tomen perindé is, qui accepit, obligatur, ac si mutuum Mi daretur, et ideó condictione tenetur.

Tomo u.

Del mismo modo, aquel á quien Q se ha pagado por error una cosa que no se le debia, parece que es deudor como por un contrato. No se entiende obligado en virtud de un contrato, porque, si se quiere hablar rigurosamente, debe decirse, según hemos manifestado anteriormente, que mas bien nace la obligación de la disolución que de la formación de un contrato; puesto que el que da para i">j,»r tiono mas bien la intención de disolver el contrato que de celebrarlo. Pero sin embargo, el que recibe se obliga del mismo modo que si se le hubiera dado en mutuo lo que se le entregó , y está por lo tanto sujeto i la condiccion.

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Origb'ses.

Conformo con Cayo. (§. 9i, Com. III de sus Insl.)
- Comentarlo.

Quis per errorem non debitum sohit.—En otro lugar (i) lia hablado el Emperador de la solución de lo indebido equiparándola al mutuo, y dándole, como aquí, efectos semejantes. Poco tengo que afradir á lo que entonces manifesté. El que paga lo que sabe que no debe , tiene por objeto donar y no libertarse de una obligación (2); por lo tanto no le alcanza el remedio que se concede al que pagó lo que creia deber y realmente no debia. La condiccion indebiti solamente se concede á este último, pero no si se bailaba obligado naturalmente, aunque hiciese el pago en la creencia de que también estaba ligado por un vinculo civil (3); porque ademas de no ser escusable el error de derecho, debe tenerse en cuenta que si bien la obligación natural no basta para producir acción, es suficiente al deudor para pagar válidamente, y al acreedor á quien se pagó para ejercer el derecho de retención. Considérase como indebido para el efecto de la repetición la deuda puramente civil que puede ser eludida por una escepcion perpétua (4).

Quasi ex contráctil deberé videtur.—El pago de lo indebido es un cuasi-contrato, porque si bien el que recibe no manifiesta su voluntad de restituir, ni la consigna en un contrato, sin embargo, por el principio de moral que reprueba lucrarse con daño de otro, principia á que se supone que el hombre no quiere faltar, se entiende que implícitamente conviene en restituir lo que se le dió, si aparece después que no se le debia.

Ac si mutuum Mi daretur. — La equiparación que aquí se hace entre el que recibe una cosa en mutuo y el que recibe lo indebido, viene á dar por resultado que este último sea considerado como dueflo, ó lo que es lo mismo, que el error no impide la traslación de la propiedad. Mas si una persona que por incapacidad física ó moral, como el pupilo ó el loco, no puede enagenar, pagase lo que no debia, ó bien á sabiendas ó bien por error, no trasferirá el dominio, y por lo tanto habrá lugar á la reivindicación de —hr-cosa-paga3a~, en caso que exista, y solamente no existiendo, deberá entablarse la condiccion indebiti. Pero si por el contrario el

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[ Ex quibusdam tamen causis repetí non potest, quod per errorem non debitum solutum sit. Namque definierunt veteres ex quibus causis infteiandó lis crescit, ex his causis non debitum solutum repeti non posse, veluti ex lege Aquilid, ítem ex legató (a). Quod veteres quidém in his legatis locum habere voluerunt, quaí certa constituta, per damnationem cuicumque fuerant legata (i>): nostra autem éónstitutio, uúm unain naturam ómnibus legatis et fldeicommissis indulsit, hujusniodi augmentuin in ómnibus legatis et fldeicommissis extendí voluil: sed non ómnibus legaiariia pnebuit, sed tantummodO in bis legatis et fldeicommissis quse sacrosanctis ecclesiis, ceterisque venerabilibus loéis, quaí religionis vel pietatís in

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iiulu honorificantur, derelicta sunt, quse, si indebita solvantur, non repetuntur.

comisos á las sacrosantas iglesias y a los demás lugares venerables que los testadores han querido honrar por religión ó por piedad. Si estos legados se pagan Indebidamente no pueden ser reclamados.

UlllOSNKi.

(a) Conforme con vina constitución de los Emperadores Diocleciahu y Maximiano. (Ley 4, til. V, lib. IV del Cód.)

(6) Conforme con Cayo. (§. Í83, Com. II de sus Inst.)

Comentarlo.

Ex quibus causis inficiandó lis crescit, ex his causis non debitunt solutum repetí non posse.—Este párrafo á primera vista presenta alguna oscuridad, pero realmente está claro. Hay en él un principio dominante, del que es consecuencia lodo lo que contiene. Ese principio es que no está sujeto á reclamarse como indebido y satisfecho por error lo que se pagó átítulo de transacción (1), regla prescrita esprcsamente en el derecho con objeto de evitar el que se reproduzcan los litigios. Para comprenderlo , debe considerarse que la doctrina de que lo indebido pagado por error pueda reclamarse, está fundada en que el pago se ha hecho sin causa. En los casos de que trata el texto no se ha pagado sin motivo; sino por el temor de que resistiendo á la demanda so tendría quizá que satisfacer el doble en último resultado, lo que es una especie de transacción.

Vehiti ex lege AquiHd.—Las acciones de la ley Aquilia, de que se hablará en el Libro cuarto , se daban tn simplum, esto es, por la cantidad debida contra el que confesaba, y por el doble contra el que se presentaba negativo (2).

Ex legato.—Antes de la reforma introducida por Justiniano dé que se hace mención en este texto, el heredero corría el peligro de pagar el doble en todo legado que consistía en una suma determinada. A fin de dar á este punto, y especialmente á las palabras certa constituta y per damnationem, toda claridad, me parece conveniente valerme de las mismas palabras de Teófilo. Al hacer este jurisconsulto la paráfrasis de las del Emperador: Quod veteres quidem in his legatis latmm hafrere ffltúeruni, qum certa constituta, per damnationem cuicumque légala fuerant, se espresa asi: Lo mimo decian los antiguos que tenia lugar en los legados que siendo ciertos se dejaban á cualquier

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jiersona con la fórmula per damnationem. Hay legado cierto si yo dijere: Heredero, Te Condeno á Dar á Aquel Cien áureos, porque si dijere: Te Condeno á Dar Lo Que Tengo En El Arca, como la cantidad no es manifiesta, el legado es incierto. En los legados ciertos dejados can la formula per damnationem, el heredero que negaba la deuda y después era convencido, pagaba el doble; pero si no debiéndote, por error te hubiera pagado como si te debiera, no podia reclamar lo que dio.

Noslra constitutio.—No existe ninguna constitución de Justiniano en que espresamente establezca la doctrina de que habla el texto; es do creer que se ha perdido la á que aquí se refiere.

Ceterisque venerabilibus locis — Aluden estas palabras á los asilos que estaban erigidos para ejercer la religión ó la caridad, á cuya clase pertenecían entre otros los monasterios de varones, ó vírgenes, y las casas para recoger los espósaos, los huérfanos ó los ancianos (1).

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En las diversas materias que este título Comprende no se halla ninguna diferencia trascendental entre nuestras leyes y Jas romanas, sino respecto á la prestación de culpa en la gestión de negocios: según las leyes de Partidas (2), el gestor de negocios presta por regla general la culpa leve, la lata si se encarga de una administración absolutamente abandonada y en que nadie pensaba, y la levísima cuando estando otro dispuesto á administrar los bienes del. ausente con grande diligencia por relaciones de amistad ó parentesco, "ntra él á hacerse cargo de la administración.

T1TÜLUS muí.

Per quas personas nobis obligatio acquiritur.

TITULO XXVIII.

De las personas por la» que podemos adquirir las obligaciones.

En el Libro segundo de esta obra el Emperador Justiniano cousagró un título entero (3) á hablar de las personas por medio de las cuales se adquiere la propiedad, y en este Libro tercero, al tratar

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