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debe ser oido el que suscribió la escritura si' estuviére dispuesto á probar que es falso el hecho que en ella se refiere.

T1TÜLUS XXII.

De coDiensu obligatione.

TITULO XXII.

De la obligación consensúa!. .

Queda dicho en otro lugar (1) que aunque todo contrato supone necesariamente el consentimiento de los contrayentes, algunas veces el derecho exige para que resulte acción eficaz un hecho material, una solemnidad esterior que hiera los sentidos, y en otras se contenta con la mera voluntad de los que se convienen , y que de aquí dimana la división de contratos en reales, verbales, literales y consensúales. El Emperador Justiniano después de haber hablado de las tres primeras clases, pasa á hacerlo de la última, esto es, de las obligaciones que formándose solo por el consentimiento, producen desde luego sus efectos sin necesidad de otro acto ulterior que venga & fortalecerlas.

Consensu fiunt obligationes in emptionibus venditionibus, locationibus conductionibus, societatibus, mandatis.

Las obligaciones se forman por el mero consentimiento en la compra-venta, en la locación-conducción , en la sociedad y en el mandato.

ORIGENES.

Copiado de Cayo. (§. 13o, Com. III de sus lDst.)
Comentarlo.

Emptionibus venditionibus.— A pesar de que el texto solamente pone como contratos consensúales la compra-venta, la locación-conducción , la sociedad y el mandato , se debe contar también entre ellos el de enfitéusis después de la constitución del Emperador Zenon, de que se habla en uno de los títulos siguientes (2). Aun pudieran añadirse la donación , pacto legítimo que solo por la voluntad de las partes da una acción al donatario contra el donante, y la constitución de dote, que también sin necesidad de estipulación y solo por el consentimiento queda perfeccionada con arreglo á una constitución de los Emperadores Teodosio y Valentiniano (3); pero las re

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miniscencias antiguas de la diferencia entre pactos y contratos, no haf.ian posible esta amalgama en el texto.

1 * Ideó autem istis modis consensu dicitur obligatio contrahi, quia ñeque scriptura, ñeque presentid omnimodó opus est, ac ne dari quicquam necesse est, ut substantiam capiat obligatio; sed sufíicit eos, qui negotium gerunt, consentiré.

2 Unde inter'absentes quoqué talia negotia contrahuntur, veluti per epistolam, aut per nuntium.

Dícese que de estos modos se con- I trae la obligación por el mero consentimiento, porque no se requiere para que nazca, ni escritura, ni la presencia de los otorgantes, ni.la entrega de la cosa, sino que basta que los contrayentes consientan. Asi estos contratos pueden tener lu- 2 gar entre ausentes, por ejemplo, por medio de cartas ó de mensajeros.

Tomado de Cayo. (§. 136, Com. III de sus Inst.)

3 Itém in bis contractibus alter alteri obligaíur in id, quod alterum alteri ex bonó ct aequó praestare oportet, curri alioquin in verborum obligationibus alius stipuletur, alius promittat.

Del mismo modo en estos contra- 3 tos cada uno de los contrayentes se obliga d otro en todo lo que la equidad exije, mientras que en las obligaciones verbales uno estipula y otro promete.

ORIGENKS. s .'

Copiado do Cayo. (|. 137, Com. III de sus Inst.)
Comentarlo.

Alter alteri obligatur.—Todos los contratos consensúales, de quo habla el texto, pertenecen á la clasc.de bilaterales, y por lo tanto producen obligación en pro y en contra de cada uno de los contrayentes , si bien el de mandato no corresponde á los bilaterales perfectos sino á los bilaterales imperfectos ó intermedios, porque el mandante no esta obligado desde el principio, aunque puede quedarlo después por un hecho posterior á fa celebración del contrato. Gomo, segün se ha visto en otro lugar (1), los contratos bilaterales pertenecen á los de buena fe, y en ellos se interpreta mas latamente el principio de equidad que en los unilaterales, establece el texto la doctrina de que en los consensúales cada uno de los otorgantes queda obligado á otro eñ todo lo que la equidad aconseja.

In verborum obligationibus. — Los contratos verbales y literales solo producen obligación por parte de uno de los otorgantes, y per

(1) Al comentar el §. 2, til, Xllf do osle Libro.

teneciendo por lo tanto á los unilaterales ó de derecho estricto, se interpretan rigurosamente, no dándose á la equidad la misma estimación que en los contratos bilaterales.

El comercio primitivo entre los hombres se hizo por medio do cambios ó permutas, cediendo cada uno lo que tenia y no necesitaba, y obteniendo por ello de otro lo que le era indispensable ó útil. Las dificultades que semejante sistema llevaría consigo , saltan desde luego á la vista, porque á los obstáculos que opondría el no poder darse mutuamente los contrayentes lo que necesitaban, se unirían la dificultad de fijar el mérito de cada objeto, y la de comparar dos objetos diferentes y convenir en la importancia, en la utilidad y en.la estimación relativa que debian tener. Para evitar estos inconvenientes fue necesario buscar una materia, que representando para todos el mismo valor, pudiera servir de término común comparativo de todas las cosas y facilitar así las transacciones diarias de la vida. Este tipo común es la moneda , que compuesta de metales que por su valor intrínseco tienen estimación en el comercio, y marcada con el sello de la autoridad pública para evitar fraudes acerca de su peso y de su ley, ha dado facilidad y seguridad á las operaciones mercantiles y á los contratos mas usuales de la vida (1). Conviene aquí dejar sentado que la moneda es una mercancía cuyo valor comercial sube ó baja como todo otro objeto, en proporción á su abundancia ó escasez, á la demanda y á la oferta; principio reconocido por los economistas modernos , pero que no siempre ha sido atendido por los legisladores y por los jurisconsultos.

Esta permuta de una cosa por moneda ó dinero es lo que constituye la compra-venta, que puede ser definida , contrato consensual bilateral, por el que uno se obliga á trasferir á otro una cosa por el precio que este se compromete d pagar. Tiene el doble nombre de compra-venta, porque consta de dos actos ó partes que juntas constituyen el contrato: estos actos son el del que ofrece el dinero, y el del que ofrece la cosa; pero común es dar al contrato simplemente el nombre de compra ó el de venta. De este doble carácter del contrato dimanan las denominaciones que se aplican áJos que lo ce

(1) (. inicial, ley i, tit. I, lib. XVIII del Dig.

T1TULUS XXIII.

TITULO XXIII.

De empilone et venditione.

De la compra-venta.

lebran ; el que se -obliga a entregar la cosa se llama vendedor, venditor, el que se compromete á dar el dinero comprador, emptor; la cosa ó mercancía que se da res ó merx, y el dinero que se entrega precio, pretium: del doble carácter de este contrato proviene también la diferencia de obligaciones y de acciones entre el vendedor y comprador.

En el primitivo derecho de los romanos, para significar este contrato se usaban las palabras venundare dar en venta, venundari ser dado en venta, palabras que como manifiesta su misma composición venum-dare, venum-dari, se referían á la ejecución material do la venta, porque el derecho civil quiritario no conocía esos medios de obligarse sin ningún acto esterno que viniera á materializar el contrato. Mas á estas palabras y á la de mancipare que se usaba en la venta de las cosas mancipi, con las fórmulas y solemnidades que en otros lugares quedan descritas, reemplazaron las palabras venire, venderé, distrahere, que significan no el trasladar la propiedad ni poner en posesión al comprador, que es la consumación del contrato, sino la obligación de hacerlo, que es su perfección. No se crea , sin embargo , que estas voces son sinónimas: las de venderé, vender, y venire, ser vendido, se aplican á las ventas tanto de una universalidad de bienes, como de cosas singulares, y la de distrahere solo á estas últimas.

Emptio et venditio contrahitur, simulatqué de pretió convencrit, quamvis nondum pretium numera— tum Sí'í, ac nec arra quidém data fuerit. Nam quod arrae nomine datur, argumentum est emptionis et venditionis contráete.

Hay contrato de compra-venta inmediatamente que se ha convenido acerca del precio, aunque este no se haya pagado todavía, ni se hayan dado arras, porque lo que se da á título de arras es solo una prueba de haberse celebrado el contrato.

ORIGENES.

Copiado de Cayo. (%. 139, Com. ni de sus Inst.)
Comentarla.

Simulatqué de pretió convenerit. — La compra-venta, como todos los contratos consensúales, queda perfeccionada tan luego como las partes han convenido en la respectiva obligación que quieren contraer. El consentimiento debe versar acerca de la cosa que se vende, acerca del precio por que se compra, y acerca de las condiciones á que se somete el contrato. Son los requisitos esenciales de este: el consentimiento, la cosa, el precio. Del precio habla el Emperador en algunos de los párrafos siguientes: aquí haré algunas indicaciones respecto á la cosa.

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