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del mismo modo que so iban presentando, aunque desnudo de toda fe jurídica, servia de base para formar otro libro mas importante llamado codex ó tabula, en donde con todo cuidado, diligencia y método los padres de familia llevaban la cuenta de su activo y do su pasivo, como se dice boy en el comercio; lo cual solian hacer mensualmente dejando inutilizados los borradores, adversaria, puesto que ya no les eran necesarios. Las tablas, tabules, asi formalizadas, tenian un carácter perpetuo y eran consideradas en juicio como dignas de fe. Cicerón las llama ceternos, sánela, quie perpetuas existimutionis fidem et religionem amplectuntur. Las diversas partidas q'ue en las tablas se ponian eran solo medios para ayudar á la memoria, y sise quiere, pruebas de la existencia de la obligación á que se referían, pero la misma obligación era del todo independiente de ellas: asi en el casq de constar en el asiento haberse dado una cosa en préstamo mutuo, la obligación nacería de la tradición si se habia verificado, pero no del escrito que no era requisito esencial del contrato. A estas inscripciones, que solo podían tener por objeto conservar la memoria de un contrato celebrado , llamaban los romanos arcaría nomina, de las que dice Cayo (i) que no constituian obligación, pero que daban testimonio de la contraída; doctrina aplicable del mismo modo á los contratos de los ciudadanos que á los de los peregrinos (2).

Pero si en el caso propuesto del mutuo, el mutuante y el mutuatario convenían aquel en tener por entregada la cantidad, expensum, pecuniam expensara ferré , y este por recibida , acceptum, pecuniam acceptam referre, é insertarlo así en sus libros, tabula!, entonces, mientras no se ponia el asiento, existia solamente un mero pacto que no producía obligación civil; tan luego como so hacia la inscripción habia un contrato verdadero: de modo que en este caso no solo servia el crédito ó deuda puestos en las tablas como prueba, sino que era origen y causa de una obligación. Desde aquel momento ya no se trataba de si efectivamente se habia celebrado el contrato que en los asientos se referia, sino solo de si se habia hecho ó no la inscripción convenida; á cuya inscripción se aplicaba por antonomasia la palabra nomen. Pero desde luego puede inferirse que para que esta inscripción produjera tales consecuencias , era necesario el consentimiento del deudor, como circunstancia esencial, sin la que no podía existir el contrato: hé aquí el origen de la obligación literal, literis, á que se daba el nombre de espensilacion, expensilatio, contrato que, á diferencia del verbal, podía tener lugar entre ausen

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registros, lo que está en el espíritu de esta clase de contratos, cuya principal utilidades evitar la necesidad de otras pruebas; mas si los dos registros no concordaban, entonces debia probarse por parte del acreedor.que la inscripción se habia hecho con consentimiento de sü deudor. Asi que, el defecto de inscripción en el registro de este, no impide que nazca la obligación. ,.

De lo dicho puede inferirse que'la frase nomina transcriptitia^ debe su origen á que significaba los créditos, nominar que resultaban de las inscripciones en los -registros códices ó tabules, los cuales eran trascripciones hechas por el deudor y por el acreedor de las notas llamadas adversaria.

La espensilacion conservó por mucho tiempo sus estrechos limites originarios, no pudiendo tener por objeto mas que cantidades ciertas y no siendo capaz de admitir condiciones, porque se referia á hechos que se suponían ya del todo realizados (1). Podia ser resultado de otro hecho ó de otro contrato anterior, del mismo modo que la estipulación , y en este caso el contrato ó la obligación antigua quedaba novada por la espensilacion. Como, según ya se ha espuesto, la es<pensilacion suponía siempre un mutuo, era corriente que debia producir la misma acción: condictio certi.

Cayo (2) en sus Instituciones dice que la espensilacion, nomen transcriptitium, era de dos clases: ó de la cosa á la persona, á re in personan, ó de la persona á la persona, apersona in personam. El mismo jurisconsulto esplica estas dos clases de espensilaciones: la á re in personam supone que ha habido antes deuda proveniente de una causa real y efectiva, por ejemplo, una compra-venta, un arrendamiento ú otra causa preexistente, y que lo que alguno debe por estos ó semejantes motivos se ha pursto en el registro del acreedor .como expensam, de modo que la primera obligación se estingue siendo reemplazada por la nueva formada en virtud de la escritura literis (3): la á persona in personam tenia lugar cuando la espensilacion se hacia cambiando la persona del que estaba antes obligado por cualquier título; asi sucede, para valerme del ejemplo que aduce el mismo jurisconsulto (4), cuando yo pongo por tu orden á tu cargo en mi registro como entregado, expensum, lo que me debe Ticio que te delegó como deudor mió en su lugar, en cuyo caso tú quedas obligado, literis, al mismo tiempo que se estingue la antigua obligación de Ticio. De notar es que no habia trascripciones ó espensilaciones á re

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in rem ni á personá in rem: no podia haberlas á re in rem porque entonces seria necesario que el que debia una cosa, por ejemplo, á titulo de arrendamiento, se obligase á pagarla á titulo de venta, y en este caso la obligación que se había sustituido á la antigua no debería su origen á la escritura, sino á la causa espresada en ella, y por lo tanto la escritura vendría á ser prueba, no causa de la obligación. Lo mismo sucedería si la espensilacion fuera á persona in rem, porque entonces la obligación primitiva , efecto de la deuda de un tercero, vendría á ser una obligación que tuviera otra causa diferente de la escritura, y por lo tanto no podría ser contrato literal.

El uso délas tablas, tabula, codex, cayó en desuso mucho antes de Justiniano. Asconio dice que habia cesado ya en tiempo de Nerón; mas sin embargo, respecto al punto de que se trata debió subsistir mucho tiempo después, pues Cayo, que floreció en los imperios de Antonino Pío y de Marco Aurelio lo da por existente en su ¿poca. Los que conservaron mas tiempo este modo de obligar y obligarse fueron los banqueros (argentarii, mensularii, nummarii).

Chirographa, syngraphce.—La espensilacion en su origen era propia y esclusiva de los ciudadanos romanos: el tiempo fue modificando sucesivamente este rigor de las ideas; asi se observa que al paso que los Proculeyanos decian que la obligación literis no era aplicable á los peregrinos, los Sabinianos sostenían que podia también ser empleada por estos si se trataba de la espensilacion á re in personam, pero no si se trataba de la á personá in personam (1). Pero sea de esto lo que quiera, mientras existia aun el rigor primitivo de la espensilacion, tenian los peregrinos otra manera de obligarse por escrituras, á que se daban los nombres de chirographa y syngraphm. La diferencia entre estas dos clases de escrituras consistía en que el chirographum ó chirographus era el escrito firmado solo por la persona obligada, y la syngrapha ó syngraphus que tenia dos géneros en singular, y syngraphce que solo tenia uno en plural,- significaba las escrituras firmadas por los dos contrayentes, de que se estendia un ejemplar diferente para cada uno. Esta clase de obligación, cuya forma y cláusulas necesarias son hoy desconocidas, debia contener indispensablemente la declaración escrita en que uno dijese que debia ó que daria, pero sin que mediara estipulación acerca de ello (2), porque en este último caso la causa de la obligación seria la congruencia entre la pregunta y la respuesta, y no la escritura que

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