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puede fijarse con exactitud, perú que algunos suponen dada en el mismo tiempo que la Furia: por ella se concedía á los sponsores un beneficio no ostensivo á los fidepromissores ni á los (idejussores, á saber, que en el caso de que la persona por quien habian pagado se negase á indemnizarlos, tuvieran ademas de la acción de mandato, olru denominada depensi, en virtud de la cual podian conseguir el doble (i). Por último, la quinta ley era la Cornelia, que so atribuye á la dominación de Sila y aüo (573 de la fundación de Roma: referíase no solo á los sponsores y fidepromissores , sino también á los (idejussores , y probibia que una misma persona pudiera obligarse por el mismo deudor al mismo acreedor en el mismo año por mas de veinte mil sestercios, siendo nula la obligación en la cantidad escedente (2); mas no estaba comprendido en esta prohibición lo que se ofrecía por razón de dote, lo que se debia por efecto de disposiciones testamentarias, lo que se afianzaba por orden del juez, ó lo que se adeudaba por consecuencia de la ley sobre la vigésima de las herencias (3).

También Cayo manifiesta las diferencias que separaban á los sponsores y fidepromissores de los (idejussores: aquellos solo podian adberirse ¡i obligaciones verbales, estos á toda clase de obligaciones (4): aquellos contraían una obligación personal que se estínguia con ellos, la de estos pasaba á los berederos (5): aquellos se libertaban de la obligación á los dos años , al paso que la de estos era perpetua: aquellos, cuando eran varios, respondían solo proporeionalmente á lo que les correspondía atendido su número al tiempo de pedirse; estos se bailaban obligados in solidum, y para libertarse de ser perseguidos por el todo, tenian que acudir al beneficio que les concedió el Emperador Adriano (6): aquellos, si también eran varios, tenian mútuamente acción unos contra otros en los términos referidos, estos carecían en igual caso de acción unos contra otros (7).

De estas diferentes clases de obligaciones accesorias solanientc> estaba en uso en tiempo de Justiniano la fidejussio ó fianza; por esto se limita este texto á bablar de los fiadores: debe advertirse, sin embargo, que algunas veces se encuentran en las leyes los nombre» de sponsores y fidepromissores.

Pro eo , <¡ui promittit, solent Ocurre frecuentemente que por e! alii obligari, qui fidejussores appel- ] que promete se obliguen otros, (fue

(1) §. 427, Cum. III de las lusl. do Cavo.

(2) S- Í2*

(3) g. 125. (*) S-H9. (5) §.120. (C>) S- 121.

(') M22. . .

lautur, quos homines aecipere solent, dúm curant, ut diligentius sibi cautum sit.

se llaman fiadores, cuya garantía aceptan los acreedores para aumentar la seguridad del cumplimiento de la obligación.

Tomado de Cayo. (§§. 115 y 117, Com. III de sus Ins^.)
Comentarlo.

Pro eó, qui promitlit. — No solo en los contratos verbales á que parece referirse únicamente el texto, sino en toda clase de obligaciones, como antes se ba dicho, se admiten los fiadores. Su obligación siempre es accesoria, y por lo tanto queda también siempre obligado el deudor principal: si libertaran á este de la obligación, se denominarían, según el lenguaje de los romanos, expromissores, que son los que toman sobre sí la obligación agena , libertando al que la contrajo (1).

In ómnibus autem obligationibus assumi possunt, id est, sive re, sive verbis, sive literis, sive consensu contracta? fuerit, ac ne illud quidérn interest, utrúm civilis an naturalis sit obligatio, cui adjicialur fidejussor, adeó quidem, ut pro serquoqué obligetur, sive extraneus sit, qui lidejussorem á servó accipiat, sive ipse dominus in id, quod sibi naturalitér debetur.

Pueden agregarse fiadores í toda 1 clase de obligaciones, bien sean reales, bien verbales, bien literales, bien consensúales. Y no importa que sea civil ó natural la obligación i que se agrega el fiador, de tal modo que puede obligarse también para garantir la obligación contraída por un esclavo, ó bien sea con un estraño, o bien con su propio dueño en lo que naturalmente se le debe.

Tomado casi literalmente do Cayo. (¿. 119, Com. III de sus Inst.)
Comentarlo.

In ómnibus obligationibus assumi possunt.—He -dicho antes que, á diferencia de los sponsores y (idepromissores que solo eran admitidos en garantía de los contratos verbales, los fiadores podían dar seguridad a toda clase de obligaciones. El texto que comento dice que la fianza puede admitirse como accesoria en las obligaciones civiles y naturales y en las producidas por los contratos reales, verbales, literales y consensúales: mas debo aquí advertir que bajo la palabra civiles quiso sin duda el Emperador comprender también las obligaciones pretorias (2), respecto de las cuales podían caber menos

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dudas que de las naturales. Y no solamente las obligaciones que dimanan de un contrato admiten fiadoT, sino también las que provie^nen de un cuasi-contrato, de un delito ó de un cuasi-delito (1). Lo que se dice relativamente á las obligaciones que dimanan de delitos, se limita á las rcclamacioues y á las penas pecuniarias á que pueden dar lugar; pues si se trata de la imposición de penas corporales, es claro que no puede admitirse fianza , porque no puede uno sujetarse á sufrir la pena que otro merece. La única obligación que no admite fiador entre las que nacen de contrato es la de la restitución de la dote que debe hacer el marido después de terminado el matrimonio, respecto á la cual, durante la sociedad conyugal, prohiben las constituciones imperiales (2) fiadores á fin de conservar la lealtad, la buena fe y la confianza que debe haber entre los cónyuges. Notables son las palabras que para esforzar esta razón emplea el Emperador Justiniano (3): Si enim credendam mulier sese, suamque dotem partí mariti existimav'it, ¿quare fidejussor vel alius intercessor exigitur, «í causa perfidia; in connubio eorum generetur?

Civilis. — No debe entenderse esto de la obligación meramente civil, sino de la mista de natural y civil, esto es, de aquella que, teniendo su fundamento en la justicia y en la equidad, está sancionada por la ley; porque á las meramente civiles es aplicable lo que advierte Paulo (4): que no hay diferencia entre no tener acción ó tener una que puede ser anulada por una escepcion. Esto equivale á decir que no es verdadera obligación la que está condenada á no producir efecto alguno, por carecer de fundamento en los principios universales de justicia, y por destruir la ley el vinculo que sola y esclusivamcnte había creado. . •*' ;C«

Naturalis obligatio.—Cuando el fiador garantiza una obligación meramente natural, queda obligado mas intensamente que el reo principal , puesto que la obligación de este no puede ser reclamada por una acción eficaz. ■ .

Pro servó obligetur.—Lo mismo que aquí se dice de la obligación del esclavo respecto á su señor, es estensivo á la del hijo con su padre. No sucede lo mismo con las obligaciones naturales del padre de familia respecto al hijo, ui del señor respecto al esclavo, las cuales no admiten fiadores: la razón es porque la acción que resultaría de la fianza, seria siempre á favor del padre ó del señor, aun en el caso de que hubieran admitido los fiadores el hijo ó el esclavo , pues

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estos en sus contratos representan á aquel en cuyo poder están, 16 que vendría ú dar por resultado que el padre y el señor serian por una parte deudores naturales y por otra acreedores civiles de la fianza, cosa a todas luces insostenible.

* Fidejussor non tantüm ipse obli- 1 El fiador no solamente se obliga á gatur, sed etiam hwredem oUiijatum ¡ si mismo, sino que también deja relinquit. !obligado á su heredero.

ORIGENES.

Tomado do Ulpiano. (§. 1, ley 4, tít. I, lib. XLVI del Dig.)
Comentarlo.

Ilceredem obligalum relinquit.—Fúndase esto en el principio de que el que contrae , por regla general contrae para si y para su here-^ dero. Antes se ha espuesto que esto es una de las diferencias que separaban á los sponsores y fidepromissores de los fidejussores.

3 Fidejussor et prwcedere obligado-' El fiador puede preceder ó seguir 3 nem et sequi potest. | á, la obligación principal.

* ORIGENES.

Conformo con Ulpiano. (§. 2, ley 6, til. I, lib. XLVI del Dig.)
Comentario.

Et prwcedere.— Hé aquí otra de las diferencias que separaban antiguamente á los fidejussores de los sponsores y fidepromissores, puesto que, como se ha visto al principio del título, la estipulación de estos últimos so referia á otra que acababa de pasar.

Cuando el texto dice que la fianza puede preceder á la obligación principal, debe entenderse que solo puede tomar fuerza aquella después que esta se constituya; entretanto está en suspenso (i), porque siendo la lianza una obligación accesoria, no puede tener existencia verdadera sin que haya otra obligación principal á que sirva de garantía. Consecuencia de esto es que no pueda pedirse al fiador antes de que deba el obligado principalmente.

* Si plures sint fidejussores, quot- j Si hay muchos fiadores, todos in- 4 quot erunt numeró, singuli in so- dividualmentc están obligados in solidum'tenentur. Itaque liberum est j lidum: por lo tanto, tiene libertad creditori á quó velit solidum pete- ¡ el acreedor para dirigirse á cualre. Sed ex epistold divi Hadriani quiera de ellos con el fin de ob

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compellitur creditor, á singulis, (jui modó solvendó sint litis contéstala tempore, partes petere. Ideóque, si quis ex fidejussoribus eó tempore solvendó non sit, hoc celcros onerat. Sed ct, si ab uñó fidejussore creditor totum consccutua fuerit, hujus snlius detrimentum erit, si is, pro quó íidcjussit, solvendó non sit: et sibi imputare debet, cum potuerit adjuvari es epistolá divi Hadriani, et desidcrare , ut pro parte in se detur actio.

tener el todo de su crédito. Pero por un rescripto del Emperador Adriano, el acreedor puede ser obligado á dividir su acción entre todos los que sean solventes al tiempo de la contestación de la demanda, de modo que si alguno es insolvente entonces, esto grava a los demás. Pero si el acreedor bubiere conseguido el todo de uno de los fiadores, este, únicamente en caso de insolvencia del deudor principal, sufrirá el perjuicio y deberá imputárselo á si mismo por no haber recurrido, como podia, al beneficio del rescripto del Emperador Adriano, y pretender que la acción no se diese contra él mas que por parte.

ORIGENES.

Tomado de Cayo. (S§. 121 y 122, Com. III de sus Inst.)
Comentarlo.

Singuli in solidum tenentur.-—Antes se ha visto también que esto era una de las diferencias que separaban á los sponsores y fidcpromisores do los fiadores: los primeros con arreglo á la ley Furia solo condicionalmente eran co-reos , porque en tanto estaban obligados in solidum , en cuanto no eran solventes sus compañeros al exigirse la deuda principal: pero los sponsores y fidepromissores fuera de Italia, á la que únicamente se estendia la ley Furia (i), y los fiadores en todo caso estaban obligados por la totalidad del crédito y eran co-reos de deber, y por lo tanto, como dice el texto, podia dirigirse el acreedor al que quisiera para conseguir de él la totalidad de la deuda.

Ex epistolá divi Hudriani.—El rescripto del Emperador Adriano favorecía á los sponsores y fidepromissores en las provincias, á las que, como queda dicho, no alcanzaba la ley Furia, y á los fiadores en todas partes. Llámase comunmente beneficio de división al favor que otorgó á los fiadores.

Compellitur creditor, á singulis—El beneficio de división es estensivo también al caso en que espresamente se convinieran los fiadores á responder cada uno in solidum do la deuda principal, porque

(l) §. 1-22, Cora. III de las Inst. do Cayo.

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