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trata de los adstipulantes (adstipulatores). Siguiendo el mismo orden de sus Instituciones, diré lo que creo conveniente para que se conozca esta clase dé obligación , desusada ya en tiempo de Justiniano.

'Queda ya dicho anteriormente que en algunas ocasiones se combinaban do tal modo las fórmulas de la estipulación, que por un solo contrato verbal quedaban ligadas personas diferentes, denominadas co-estipulantes, co-ret stipulandi, ó eo-promítentes, co-rei promittendi. Mas podia suceder también que dos personas estipulasen, si bien acerca do una misma cosa, en distintos contratos, de modo que ©i uno fuera principal y el otro fuese accesorio viniendo á dar fuera al primero (1). Esta estipulación accesoria, llamada adstipulacion, podiá ser ie utilidad al estipulante mientras no estuvo permitido hacerse representar en los actos jurídicos por medio de procuradores, puesto que podia suceder que por circunstancias particulares, como por estar ausente ti otra causa análoga, el estipulante no pudiese recibir lo convenido en la estipulación , en cuyo caso le producía grandes ventajas tener una persona do confianza á quien oportunamente se hiciera e\ pago de la cosa estipulada. De lo dicho se infiere que la adstipulacion debia teder el mismo deudor y el mismo objeto que la estipulación principal á que se adhería.

No era necesario que el adstipulanto usase de las mismas fórmulas de que se había valido el estipulante ; asi es que si el estipulante h*bia concebido el contrato en estos términos; dari spondes? no habría inconveniente en que el adstipulanto usara de estas otras: idetn fide tua promittis? (2).

Como queda dicho que la adstipulacion era un contrato accesorid que tenia por objeto la misma cosa ya deducida en la estipulación principal, y por fin dar mayor fuerza y copsistencia á esta, de aquí que no podia ser ni mas estensá ni mas intensa que el contrato á que se refería, y que por el contrarío podiá serlo menos: asi para usar del mismo ejemplo de Cayo , si la cosa objeto de la estipulación fue dies sestercios, no habia inconveniente en que la adstipulacion se refiriera solo á cinco; y si la estipulación fue pura, la adstipulacion podia ser á dia cierto ó bajo condición, pero no al contrario (3).

Habia usa diferenció, muy digna de ser atendida, entro la adstipulacion y la estipulación, á saber: que aquella no era trasmisible á los herederos y esta lo era, según en su lugar se ha espuesto, cuya diferencia provenia sin duda de que para la estipulación se buscaba la confianza individual y la buena fu, cosas personalisimas que no se,

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personas, á las que se da los nombres de sponsores, fidepromissores y (idejussores (1). El objeto de estas obligaciones es asegurar mas el cumplimiento de un contrato principal con otro accesorio , aumentando así el número de las personas obligadas.

Los nombres de sponsores, fidepromissores y fidejussores, corresponden á las fórmulas de la estipulación. ¿Spondes? Spondeo. ¿Fidcpromittis? Fideprornitto, ¿Fidejubes? Fidejubeo, porque estas clases de estipulaciones no siempre se presentaban independientes y aisladas, sino que á veces eran obligaciones principales, á cuyo lado habia otras accesorias concebidas con las mismas fórmulas: en semejante caso se hacia preceder la voz idem á las palabras de la segunda estipulación, que era la accesoria, de este modo. ¿Idem dari spondes? ¿Idem fidepromittis? ¿Idem fide-tuá essejubesf (2).

En otro-lugar (3) he manifestado que la fórmula primitiva de las estipulaciones, y la rigurosa de derecho civil en su origen, era la de ¿Spondes? Spondeo, fórmula que solamente podia espresarse en latin, y ademas propia y esclusiva de los ciudadanos romanos. Era aplicable únicamente en las obligaciones de dar, y podia servir tanto para una obligación principal como para una accesoria. Después que Roma estendió su dominación y su comercio, se introdujo para las estipulaciones de los peregrinos entre si y para las de los romanos con los peregrinos la fórmula ¿Fidepromitíis? Fideprornitto, que, como todas las demás introducidas para formalizar los contratos de los peregrinos, podia ser usada en diferente idioma que el latino, y que servia también tanto para las obligaciones principales como para las accesorias, pero solamente cuando consistieran en dar. Mas ni una ni otra fórmula podían ser empleadas en las obligaciones que no consistían en dar, ni aprovechaban mas que en las que eran accesión de los contratos verbales (4). Cuando aumentándose las necesidades de los romanos, fue indispensable dar mayor latitud á sus contratos, la insuficiencia de las fórmulas referidas motivó la introducción de la lianza, fidejussio, con cuyo auxilio y con la fórmula de la estipulación, antes referida, podian garantirse, ó bien en idioma latino ó en cualquier otro, no solo las obligaciones verbales que consistian en dar, sino también todas las reales, literales y consensúales, las pretorias, las meramente naturales, y las mismas civiles y verbales que consistieran en prestar ó en hacer, obligaciones que, como ya se ha visto, no podian ser protegidas por las fórmulas anteriores.

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El mismo Cayo dice que la condición de los sponsores y fidepromissores era semejante- (1): unos y otros pueden considerarse respecto á las promesas, del mismo modo que con relación á las estipulaciones han sido considerados los adstipulantes al finalizar el título que precede. En efecto , los contratos tanto de los adstipulantes como de los sponsores y fidepromissores , solo eran accesorios de obligaciones verbales; unos y otros contratos servían para remediar los efectos de la nulidad de algunas estipulaciones (2); unos y otros no podian ser ni mas intensos ni mas estensos que las obligaciones principales á que se adherían (3); unos y otros no eran trasmisibles á los herederos (3); y por último , del mismo modo que el adslipulante, según queda dicho , estaba obligado á dar al estipulante principal lo que habia percibido, y podia ser competido ú ello por la acción de mandato , asi el sponsor y el fidepromissor en sus relaciones con el principalmente obligado eran considerados como mandatarios , y por la acción de mandato podian conseguir el reembolso de lo que pagasen (5).

•La materia de sponsores y fidepromissores dió lugar en Roma á - algunas leyes cuya memoria ha sido conservada por las Instituciones de Cayo. La primera fue la ley Apuleya (que se supone publicada el año (552 de la fundación de Roma): esta , cuando eran varios los sponsores ó fidepromissores, introducía una sociedad entre ellos, y por lo tanto el que pagaba mas de su porción, tenia acción contra los demás para resarcirse del esceso que hubiera satisfecho (6). La segunda ley fue la Furia (que se atribuye al año 659 do la fundación de Roma), aplicable solo á Italia , según la cual la obligación de los sponsores y fidepromissores terminaba á los dos años, y en el intermedio so dividía entre todos, de modo que cada uno pagara solo la parte viril (7). Ignórase el nombre de la tercera ley, por no haberse podido leer en el palimpsesto de Cayo: Haubold cree que es la misma ley Apuleya antes mencionada; mas sea de esto lo que quiera, lo cierto es que exigia que el que recibiese sponsores ó fidepromissores declarase en alta voz cuántos iba á recibir y con qué objeto, y si no lo hacia, tenían estos el derecho de hacer constar dentro de treinta dias que la declaración no habia tenido lugar y quedaban libres , disposición quo aunque no hablaba de los fidejussores, en la práctica se hizo estensiva á ellos (8). La cuarta ley fue la Publilia, cuyo año no

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