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tos hijos de hija no fueran llamados á la herencia del abuelo materno, pues según repetidas veces se ha dicho, la mujer no propagaba la familia de su padre, sino la de aquel con quien habia contraído matrimonio, y ella era la cabeza y el fin de su familia (i). El edicto del pretor por otra parte llamaba entre los herederos suyos á. los emancipados que descendían por línea de varón.; á los que lo eran por hembra, solo daba lugar entre los cognados, y después de los agnados.

Suorum.—La palabra suorum hace relación á los ascendientes que morian intestados. '•

Avia velproávia, sive paterna sive materna.—Los descendientes no eran herederos suyos ni agnados.de la abuela ni de ta bisabuela paterna ó materna, como tampoco lo era el hijo de la madre. Justiniano, sin embargo, no hace aquí mención del hijo ni de la hija , porque el senado-consulto Orficiano deferia á estos la herencia legítima de la madre , como se veri mas adelante.

Bivi principes.—Estos Emperadores fueron Valentiniano, Teodosio y Arcadio , de cuya constitución solo bay vestigios en el Código repetita pralectionis (2), pero que se halla íntegra en la ley del Teodosiano indicada en los orígenes.

'Contra naturam injuriam sine emendatióne relinquere.—Ninguna razón que no sea puramente civil puede encontrarse para justificar la diferencia que existia entre los descendientes de varón y los de hembra en la Sucesión de los ascendientes.

Nepotis et prenepotis nomen commune est utrisque.—El argumento que se funda en la identidad de nombre no tiene la menor fuerza para probar la igualdad de derecho, y con oportunidad lo hubiera omitido Justiniano; mucho mas cuando habia motivos justos en que apoyar la innovación introducida por los Emperadores Valentiniano, Teodosio y Arcadio.

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agnados, pero dejó subsistente la deducción de la tercera que quedaba á favor de los herederos suyos que concurrían con los hijos de la hija. El cambio completo de todo este sistema se hizo en la novela 118, de que hablaré en el lugar correspondiente.

Al poner fin á este título debo advertir que no siguen la condición de herederos suyos los que vienen á suceder con ellos, y que por lo tanto no son herederos ipsó jure, sino que, pudiendo aceptar ó repudiar la herencia, necesitan hacer la adición para adquirirla ó total ó parcialmente.

T1TULUS II.

De legitima agnatorum suocetiione.

TITULO II.

De la >uce»ion legítima de loi agnados.

En el título precedente espuso el Emperador el primer órden de suceder ab intestató, tal como existió reformado por él antes de la variación capital y filosófica que la novela 118 introdujo en las sucesiones intestadas. En este primer órden de suceder ha comprendido á los herederos suyos que eran llamados por la ley de las Doce Tablas, á los hijos emancipados que concurrian en virtud de los edictos de los pretores, y á los descendientes por línea de hembra admitidos por las constituciones imperiales. Siguiendo las mismas leyes de las Doce Tablas, pone como segundo órden de suceder, el de los agnados. No trata del llamamiento de los ascendientes á la herencia de los descendientes, porque si el hijo al tiempo de la muerte permanecía en patria potestad, no tenia heredero, puesto que todos sus bienes, aun los mismos castrenses, cuando moria intestado, correspondían al padre en concepto de peculio (1), y si estaba emancipado, era absolutamente estraño á la familia, de tal modo, que ni el mismo pretor llamaba al padre á suceder como cognado, sino como patrono (2). Por otra parte la madre para nada era atendida en la sucesión del hijo, esclusion modificada después, como severa en los títulos siguientes.

Si nemo suus haeres, vel eorum, quos ínter suos heredes pnetor vel constitutiones vocant, extat, et qui successionem quoquó modó amplectatur: tune ex lege duodecim tabularum ad agnatum proximum

hrereditas pertinet.

Si no hay ninguno que sea heredero suyo, ni ninguno de aquellos á quienes el pretor ó las constituciones llaman entre los herederos suyos á recibir la herencia, pertenece esta al agnado mas próximo con arreglo á la ley de las doce tablas.

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Orígenes.
Conforme con Cayo. (¡. 9, Com. III de sus Inst.)

Comentarlo.

Extat.—No bastaba para la aplicación do la doctrina del texto que no existiera heredero suyo, sino que era también necesario que no hubiera esperanza de ello. Así, si estaba en cinta la mujer del difunto y se esperaba que diera á luz un heredero suyo, ó bien si el hijo del finado se hallaba en poder del enemigo y podia volver del cautiverio, no había lugar á la sucesión de los agnados.

Ad agnatum proximum.— Los agnados mas próximos escluian á los mas remotos, porque en la sucesión colateral no sucedia lo que en la de los descendientes, en que concurrían á la herencia, aunque de diverso modo, los que se hallaban en grados diferentes.

4 Sunt autem agnati, ut primó■ quo- f Son agnados, como lo hemos di- <

cho ya en el lihro primero, los cognados unidos por personas del sexo masculino , es decir, los cognados por el padre.1 Así los hermanos, hijos de un mismo padre, son agnados, y se llaman también consanguíneos, tengan ó no la misma madre. De igual manera el tio paterno es agnado del hijo de su hermano, y por el contrario este lo es de aquel. Como tales se consideran también los hermanos llamados pálmeles, esto es, los que son procreados por dos hermanos; llámanse también consobrinos: asi sucesivamente pueden seguirse otros grados de agnación (a). Los derechos de consanguinidad corresponden también :l aquellos que nacen después de la muerte de su padre (í>).

Consanguinei.—Esta palabra no siempre se toma en el sentido estricto en que el texto la aplica, esto es, restringiéndola á los hermanos, hijos de un mismo padre. Ulpiano (1) manifiesta que Casio define á los consanguíneos diciendo que son los que están unidos entre sí por los vínculos de la sangre; definición demasiado estensa, puesto que comprende á todos los agnados y cognados. A la denominación de hermanos consanguíneos, de que usa este texto aplicándola á los hermanos, hijos de un mismo padre, se opone la de uterinos, que se refiere á los que son hermanos solamente por parte de madre.

Consobrini.— La palabra consobrinus, en sentido riguroso, se limita al vínculo de parentesco que tienen entre sí dos hijos de dos hermanas, quasi consororinus, según advierte mas adelante Justiniano; pero en este lugar, como en otros del derecho, se estiende también á hijos de dos hermanos.

Post mortem patris nascuntur.—Aunque, como dice el texto, los que nacen después de la muerte del padre tienen los derechos de consanguinidad, para el efecto de suceder es necesario que estén ya concebidos al morir la persona de cuya sucesión se trata.

1 Non tamen ómnibus simúl agnatis dat lex haereditatem, sed his, qui tune proximiore gradu sunt, cum eertum esse cceperit, aliquem inteslatum decessisse.

Mas la ley no da la herencia si- I multaneamente á todos los agnados, sino solo & los que están en el grado mas próximo al tiempo en que consta que alguno ha muerto intestado.

Copiado de Cayo. (J- II, Com. III de sus Inst.)

Comentarlo.

Qui proximiore gradu sunt.—Para graduarla proximidad del parentesco debe atenderse al tiempo en que se defiere la herencia, que cuando no hay testamento es el de la muerte, y cuando le hay, el en que se sabe de un modo cierto que no es adida la herencia testamentaria.

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