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dir, incurrirá sin duda entonces en la plus petición, de que se hablará mas adelante.

3 At si itá stipuleris, Deceh áureos

ANNUOS,QUOAD VIVAM, DARE SPONDES?

el puré facía obligatio intelligüur, el perpctuatwr, quia ad tompus deberi no potest. Sed nares petendó pacti exceptione submovebitur.

Si estipulares en estos términos: 3 ¿Ofreces dar diez áureos anuales mientras yo viva? la obligación se entiende hecha puramente y se perpetúa, porque no puede deberse por tiempo. Mas si el heredero del estipulante pidiere al promitente, podría ser rechazado por la escepcion del pacto.

ORIGENES.

Conforme con Juliano, (g. 4, ley 66, tit. I, lib. XLIV del Dig.)
Comentarlo.

Aureos annuos.—Indiferente es para este caso- que en lugar de decir diez áureos anuales se diga diez áureos en todos los años ó en cada año (1).

Quoád vivam.—Si se hubiera omitido esta cláusula en la estipulación de que habla el texto, entonces no concluiría la obligación por la muerte del estipulante (2).

Puré facía obligatio intelligitur,. et perpetuatur.—La primera anualidad inmediatamente puede pedirse sin que se dilate su pago hasta el fin del año que sigue á la estipulación: la razón es porque la espresion de los años no se ha puesto para diferir eí pago, sino para multiplicarlo; y prueba de ello es, que si no se hubieran añadido los años, se entendería que solo se • debia una vez la cantidad prometida. No sucede lo mismo cuando se promete dar cierta cosa una sola vez, y en un año, ó en un mes, en cuyo caso no puede pedirse lo ofrecido basta que pasen todas las partes del año ó del mes (3), puesto que en las cosas que sin espresion de tiempo se deberían, él término no puede significar mas que el aplazamiento del pago. Lo mismo sucede cuando la obligación de dar una misma suma se ha dividido en diferentes plazos, porque entonces solamente podrá pedirse cada uno después de espirado su respectivo término (4).

La obligación de pagar las demás anualidades, á pesar de tenor cumplimiento en periodos determinados, es también pura y simple.

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La estipulación es condicional 4 cuando la obligación se subordina ¡i un acontecimiento incierto, de modo que langa ó no efecto si sucede ó no sucede, por ojemplo: ¿Me ofreces dar cinco áureos si Ticio llegare á ser cónsul? (o) Cuando alguno estipula: Si no subo al Capitolio ¿me ofreces dar tal cosa? esto es lo mismo que si hubiese estipulado qtie se la diese cuando muriera (b). De la estipulación condicional nace solo una esperanza de obligación, y esta misma esperanza es lo que trasmitimos si antes de que la condición se verifique, nos sorprende la muerte (c).

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se sobreentienda, como acontece, según queda dicho, en el caso de que á la estipulación se ponga un término que no se sabe si ha de llegar, ó cuando hay incertidumbre por razón de las cosas deducidas en el contrato; asi sucede cuando se estipulan los frutos de una heredad determinada que aun no han nacido, estipulación que en si misma lleva la condición de que nazcan (1); asi sucede también con la constitución de dote, que supone implícita la condición de que se verifique el matrimonio.

Factura fuerit, aut nonfuerit. — Alude á la distinción de condiciones afirmativas ó negativas.

Stipulatio committatur. — Quiere decir que tenga efecto la obligación por haberse verificado la condición de cuya existencia dependía (2).

Ac si stipulattis, cum morietur. — Cuando las condiciones potestativas consisten en no hacer ó en no dar, debe esperarse hasta que de un modo positivo conste que no puede tener cumplimiento la condición : asi el que estipula con la condición de que no subirá al Capitolio en dos años, no puede pedir sino después de pasado el referido término (3). Esta es la razón porque en el caso del texto la estipulación equivale á la que se hiciere para el caso de la muerte, porque hasta entonces no se sabe de un modo positivo si el estipulante subirá ó no al Capitolio. No tiene aplicación aquí, como en los legados, la caución Muciana de que he hablado en otro lugar: es la razón de diferencia que en las estipulaciones se atiende mas al tenor literal de las palabras, y en las últimas voluntades al modo mas favorable de llevar á efecto la intención del testador. Agrégase á esto que en la estipulación de que aquí se trata parece que el objeto del estipulante es no obligarse él mismo, sino obligar á su heredero; mas en las últimas voluntades, cuando se impone al heredero ó al legatario una condición negativa, no es de creer que el testador se propuso dar pruebas de generosidad á los herederos de los herederos ó de los legatarios, sino á aquellos á que especialmente agració en su testamento, y por lo tanto que los respectivamente llamados deben tener la herencia ó el legado mientras no falten á la condición impuesta.

Debe advertirse aquí que aunque el texto equipara la condición si in Capitolium non ascendero con la de cum moriar por lo que hace al tiempo en que nace el derecho de pedir, hay sin embargo una gran diferencia entre ambas: la primera es condicional y la segunda

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ú término, puesto que es dudoso que uno suba ó no suba al Capitolio, pero es cierto que el estipulante ba de morir, aunque no se sepa cuando.

Tantúm spes est debitum iri.—Mientras está pendiente la condición nada se debe. De aquí dimana que si en el tiempo intermedio entre la estipulación y el cumplimiento de la condición se pagase lo que se prometió, habrá lugar á reclamarlo como indebido (i), lo cual no sucede en la obligación á término, como se ha espuesto antes.

Eamquc spem tranmittimus.—Si muere ó el estipulante ó el promitente en el tiempo intermedio entre el contrato y el cumplimiento de la condición, la obligación permanece en suspenso y adquiere su fuerza cuando se verifica la condición, tanto á favor como contra los herederos de los que la contrajeron (2). No se opone á esto la regla del derecho que establece que las obligaciones no deben comenzar en ó contra el heredero, porque cuando existe la condición, se retrotrae al tiempo del contrato, del mismo modo que si hubiera sido puro en su origen (3). No sucede lo mismo en los legados, como en otro lugar se ha visto: la razón de diferencia es que en los contratos se atiende mas á las cosas que á las personas, y de consiguiente el estipulante no mira únicamente por sí mismo, sino también por las personas que después de su vida han de tener su representación jurídica (4); lo contrario sucede en los legados, en que solo se atiende á la persona á quien se agracia. Añádese á esto que todo contrato condicional cuando se cumple la condición, toma su fuerza, según queda dicho, desde el momento en que se celebra, por el efecto retroactivo que implícitamente envuelve (5), y que liga de tal modo á cada uno de los contrayentes, que no puede separarso del contrato sin la voluntad del otro (6), lo que no sucede en los legados condicionales, según queda espuesto en su respectivo lugar.

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