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chos y obligaciones al deudor, sino que se limitaban á la adquisición particular de lo que compraban.

Bonorum emptio. En todos tiempos se han concedido medios á los acreedores para resarcirse en lo posible de los perjuicios que les originan los deudoíes insolventes ó que quieren escaparse de satisfacer sus deudas. El modo de hacer esto varió mucho en Roma con arreglo á los.sistemas de enjuiciamiento que dominaron en las diferentes épocas. No es de este lugar desenvolverlos: me limitaré por lo tanto á lo que es absolutamente.indispensable para conocimiento del texto. Cayo manifiesta en sus Instituciones (i) que la venta de los bienes era aplicable tanto á los de los vivos como á los de los muertos: descendiendo después á poner ejemplos de uno y otro caso, dice que procedía contra los de los vivos, cuando los deudores se ocultaban para defraudar á sus acreedores, ó se ausentaban no dejando ningún defensor, ó hacían cesión de bienes con arreglo á la ley Julia, ó, condenados en juicio, no habia tenido todavia efecto la sentencia después de pasado el tiempo prescrito en parte por la ley de las Doce Tablas y en parte por el edicto del pretor; y contra los bienes de los muertos cuando se sabia qué el difunto no tenia herederos ni bonorum poseedores ni ningún otro sucesor con arreglo á las leyes. El mismo Cayo (2) describe el modo de proceder á la venta de los bienes de los deudores; sigúele Teófilo en su Paráfrasis: de suerte que reuniendo lo que ambos dicen, se podrá formar una idea bastante exacta respecto á este punto. Los deudores puestos de acuerdo acudían al pretor, manifestándole su pretensión: el magistrado los ponía en la posesión de los bienes por espacio de treinta dias continuos cuando los procedimientos se entablaban contra los bienes de los vivos, y de quince cuando lo eran contra los de los muertos. Concluido este término, se dirigían de nuevo los acreedores al magistrado pidiéndole que les autorizase para nombrar una persona que continuara las diligencias: esto se introdujo por la dificultad do que pudieran todos reunirse en dias determinados; el magistrado accedía á este nombramiento, y el delegado, que nombraban los acreedores, y se llamaba magister, tenia á su cargo recibir las ofertas de los compradores mas beneficiosas á sus representados. Poníanse anuncios dé la venta en Jos principales puntos de la ciudad, y pocos dias después los interesados acudían de nuevo al pretor, el cual les permitía fijar la ley do la venta, legem bonorum vendundorum faceré.: anunciábase esta otra vez, pero manifestándose la parte proporcional de la deuda que habia de dar el

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comprador á los acreedores, atendida la cantidad á que ascendían todos los débitos y el valor que tenían los bienes puestos en venta. Trascurrido cierto término después de estos segundos anuncios, se adjudicaban los bienes del deudor al comprador, que se llamaba 6onorum emptor. Hecba.la adjudicación, las acciones que el deudor antiguo tenia á su favor ó contra si pasaban al comprador, el cual por lo tanto entablaba y contestaba útilmente las demandas como el bonorum poseedor, porque, del mismo modo que él, era sucesor pretorio.

Per multas ambages.—Alude aquí Justiniano, principalmente á las tres veces que los acreedores tenían que acudir al pretor: la primera para poseer los bienes del deudor, la segunda para nombrar un delegado por quien fueran representados en la venta, y la tercera para fijar la ley de esta en los términos que antes quedan espuestos.

Judicia ordinaria, extraordinariis judiciis.—No creo propio de este lugar describir el sistema de procedimientos que en las diferentes épocas adoptaron los romanos, porque en el Libro cuarto de esta misma obra se presentará ocasión mucho mas oportuna de hacerlo: baste aquí dejar espuesto, como lo he hecho al principio de este comentario, que los compradores de los bienes, después déla constitución de los Emperadores Diocleciano y Maximiano, no eran ya sucesores universales del deudor; a lo que se agrega que habiendo sustituido á la antigua bonorum emptio la bonorum distractio, ó .lo que es lo mismo, la venta individual de los efectos del deudor, la primera cayó en desuso y los acreedores pudieron no solo proceder parcialmente á la venta de los bienes del que no les pagaba, sino también dividírselos entre sí. \¡

4 Erat et ex senatus-consultó Claudianó miserabilis per universitatem acquisitio, cum libera mulier, servili amore bacchata, ipsarn libertatem .per senatus-consultum amittebat, et cum libértate substantiam (a): quod indignum nostris temporibus esse existimantes, et á nostrá civitate deleri, et non inserí nostris Digestís concessimus (6).

En virtud del senado-consulto' Claudiano, habia otro modo universal y deplorable de adquirir, cuando una muger libre, entregada ciegamente ásus amores con un escla- • vo de otro, perdía en virtud de dicho senado-consulto la libertad y con ella sus bienes (a). Considerando que esto es indigno de nuestro siglo, prevenimos que quede abolido en nuestros estados y que no se inserte en nuestro Digesto (b).

ORIGENES.

(a) Conforme con ülpiano. (§. 11, tlt. XI de sus Reglas.) (6) Esta abolición se verificó por Justiniano en una eonstitucion, que es la ley única, tit. XXIV, lib. Vil del Cód.

Comentarlo.

Ex senatiis-consultó Claudianó.—El senado-consulto Claudiano, dado en el año 806 de la fundación de Roma, prevenía que la mujer libre que viviera en contubernio con un esclavo, y no se hubiese separado de esta unión á pesar de ser amonestada tres veces por el sefior del esclavo, cayera en esclavitud de este dueño, pasando al mismo todo su patrimonio. Habia aquí, pues, un modo universal de adquirir.

T1TULUS XIII.

De obligationibus.

TITULO XIII.

De las obligaciones.

Hasta este titulo lian tratado las Instituciones del derecho en la cosa: pasan ahora á tratar del derecho á la cosa. En otro lugar (1) queda manifestado que el derecho en la cosa es absoluto bajo el aspecto de que puede hacerse efectivo contra cualquiera que perturbe su ejercicio, y por el contrario que el derecho á la cosa es relativo ó personal , porque solo constituye un vínculo con persona ó personas determinadas. De aquí proviene que al derecho á la cosa se dé el nombre de obligación.

Nunc transeamus ad obligationes.

Obligatio estjuris vinculum, quó necessitate adstringimur alicujus solvendw rei, secundüm nostrce civitatis jura.

Pasemos ab.ora á las obligaciones.

Obligación es un vinculo del derecho , en virtud -del cual somos compelidos á pagar alguna cosa según nuestro derecho civil.

ORIGENES.

Conforme con Paulo. (Ley 3, tit. VII, lib. XLIV del Dig.)
Comentarlo.

Obligatio.—Esta palabra no es la primitiva con que los romanos designaron la obligación. Las Doce Tablas usan en su lugar la de nexus, voz tomada á nectendó, si bien no puede desconocerse que esta no tenia una significación tan lata como aquella, porque estaba limitada por el esclusivismo del antiguo derecho. El vocablo obligatio trae su origen a ligando, aludiendo al vínculo que se establecía entre el obligante y obligado.

(1) \\ comentar el j. 11 del lit. I, lib. II.

Juris vinculum.— Espresion metafórica, tachada sin bastante fundamento por algunos que pretenden sustituir otra definición mas confusa sin duda que la que rechazan.

Necessilaíe.—El dereclio civil no considera como obligaciones mas que los deberes á que podemos ser compelidos eficazmente: los demas deberes no son obligaciones en el sentido legal de la palabra. Muchas cosas hay que debe hacer el hombre en el orden moral y que no son exigibles según el derecho civil: el poderoso que ve perecer en la miseria al infeliz sin tenderle una mano bienhechora, falta á deberes que la conciencia y la religión le imponen; pero como no puede ser compelido por la autoridad pública á ser benéfico , su deber no entra en la esfera de obligación: el vínculo moral existe, pero no el jurídico.

La ley civil, sin embargo, no da igual fuerza á todas las obligaciones, porque establece espresa y directamente las unas, al paso que á otras solo concede una sanción indirecta, fie aquí proviene la división de las obligaciones en civiles y naturales .(i). Llámanse civiles aquellas que están garantidas por una acción otorgada al que pide su cumplimiento contra el que lo rehusa: en eHas hay una sanción legal directa. Por el contrario las naturales, esto es, las que no habiendo sido creadas por la ley, se fundan en la equidad, carecen de la fuerza coactiva que da la acción: no por esto seria exacto decir que se hallan destituidas de todo efecto civil, porque producen una escepcion en virtud de la cual el que ha pagado lo que debia naturalmente, no puede reclamarlo como indebido (2), y por otra parte las deudas naturales entran en compensación con las civiles (3), pueden ser objeto de novación (4) y servir de base á contratos accesorios (5). De aquí se infiere que las obligaciones civiles nos dan derecho para atacar al contrario, al mismo tiempo que las naturales solo nos permiten defendernos. En este texto el Emperador habla únicamente de las obligaciones civiles.

Adstringimur.—Dos personas son necesarias para la existencia de una obligación: aquella á cuyo favor se constituye, y aquella contra quien se constituye. La primera se llama acreedor, cr'editor, y la segunda deudor, debitor. Ni una ni otra palabra son del derecho

(1) La división de obligaciones en «naturales, civiles y mistas» que hacen muchos jurisconsultos , no es ni clásica ni romana, y por lo tanto no me hago cargo de ella: ademas, sin f Ii auxilio puedon comprenderse perfectamente todas las doctrinas relativas á obligaciones.

(2) Ley 34, tit. VI, lib. XII del Dig.

(3) Ley 6, tit. II,lib. XVI del Dig.

(i) $. 1 de la ley 1, tit. II, lib. XLVI del Dig.

(3) j¡. inicial ilc la ley H: §. 1 de la ley 14, tit. I, lib. XX ; y J. 3 do la ley 16-, lit. II, libio XLVI del Dig.

antiguo, que á ambos denominaba reos,- rei, si bien mas especialmente esta voz se aplicaba al deudor, reus. La palabra adstringimur solo puede entenderse del deudor que es el obligado al cumplimiento.

Alicujus rei.—Usase aquí de la palabra res, que como queda dicho en otro lugar, tiene tanta latitud que comprende todo cuanto es capaz de prestar utilidad al hombre. En este sentido no todas las cosas pueden ser objeto de las obligaciones, sino solamente las susceptibles de propiedad ó de aprovechamiento particular. Bajo la palabra cosa se comprenden aquí también los hechos que pueden ser objeto de las obligaciones.

Solvendce.—No menos general es la palabra solvendoe que se lee en el texto, y que significa la necesidad legal de hacer alguna cosa y de desatar el nudo que existe entre el deudor y el acreedor. La palabra solvere se halla otras veces reemplazada por las de daré, faceré, prmtare (1), voces que se unen generalmente en el derecho romano para comprender mas individualmente los diferentes objetos que pueden tener las obligaciones. Verdad es que a veces se usan indistintamente; pero tomadas en su sentido estricto y riguroso, la palabra daré se refiere á la traslación del dominio, la palabra faceré á la ejecución de un hecho, y la palabra prestare á la cesión de un aprovechamiento. Así puede decirse que el que entrega á otro una cantidad que le ofreció dar, da, dat; que el que hace en casa agena las obras en que convino con su dueño,. «jecuta', facit; y por último, que-el que entrega á otro el caballo que le da en alquiler, suministra,, prcestat; pero de cualquiera, de ellos puede decirse que cumple con la obligación que contrajo y se liberta de ella, solvit reus, como dice el texto que comento.

Bebo aquí advertir que si bien queda dicho que la cosa de cuya solución se trata es el objeto de la obligación, esto no escluye que haya otro objeto mas inmediato y directo, á saber: la acción que sirve para hacer eficaz el derecho que han establecido los contratantes; porque la obligación no concede un derecho en la cosa, como en otra parte se ha espuesto, sino solo da lugar á que pueda el acreedor ■ compeler al deudor al cumplimiento de lo que debe.

Secundúm nostree civitatis jura.—Para que una persona pueda ser compelida al cumplimiento de la obligación que contrajo, necesario es que el derecho civil dé fuerza coercitiva al vínculo de esta, ó bien estableciéndolo ó bien reconociéndolo, y en todo caso auxiliando con la fuerza pública al que reclama. De aquí se infiere que

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