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(a) Tomado casi literalmente de Cayo. (§§. 82 y 83, Com. III de sus Inst.)

(6) La constitución i que alude es la ley 16, tit. XXXIII, lib. III del Cód.

(e) La constitución á que alude es la ley 0, tlt. LXI, lib. VI del Gód.

(»/) La constitución á que alude es la ley 11, tit. LIX, lib. VI del Gód.

Comentarlo.

Sese in arrogationem dat.— Cayo en sus Instituciones (1) añade al modo universal de suceder por arrogación el de la mujer casada que por la conventio in manum entraba en poder de su marido: omítelo oportunamente Justiniano.

Omnes res ejus. — En cada familia no había mas que un solo propietario , á saber, el gefe de ella, como se ha dicho en otras ocasiones: y de aquí provenia que todo lo adquirido por las personas que estaban en poder ageno, correspondiera siempre al único que civilmente era capaz de adquirir para sí mismo. Los peculios, que constituían una derogación de la regla general, solo tenían lugar en la hipótesis para que se habían establecido.

Incorporales.—A esta clase de cosas incorporales que se trasmitían del arrogado al arrogador, pertenecen, por ejemplo, la potestad que el arrogado tenia sobre sus hijos (2), y los créditos de que habla este texto en las palabras quaque ei debita sunt.

Operarum obligationes. — Esta frase significa los servicios que el liberto debió á su patrono en reconocimiento de la libertad que había recibido. En otro lugar (3) he manifestado que el liberto tenia el deber de mirar como santa la persona del patrono, prestarle las obras

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oficiales, esto es, rendirle respeto y Veneración esterior en todos los actos , y las fabriles, á saber, las del oficio ó arte que profesaba cuando después de la manumisión las ofrecía con juramento. Las obras oficiales se estinguian por la arrogación, porque no eran trasmisíbles (1):. no sucedía lo. mismo con las fabriles que se trasmitían, y de consiguiente la obligación contraída acerca de ellas entraba en la clase de las obligaciones comunes; así es que si un arrogado había arrendado el trabajo de su liberto, el derecho que le competía en virtud de. este arrendamiento pasaba indudablemente al arrogador (2).

Jus agnationis. — El arrogado por elíiecho de entrar en una nueva familia, perdía los derechos que tenia en la antigua y dejaba do ser agnado en esta, puesto que nadie pod.ia corresponder al mismo tiempo á dos familias civiles.

Usus et ususfructus.—En otro lugar (3) queda espuesto que Justiniano alteró el derecho antiguo en virtud del cual por la capitisdimiuucion mínima se estinguia el uso y-el usufructo: deben por lo tanto pasar al arrogador.

Ad similitudinem naturalium parentum.—Todo lo que se ha dicho de peculios -respecto al padre natural, debe ser ostensivo también al arrogador, porque seria absurdo dar. á la paternidad fingida mas de loque se concediaá la verdadera.

Nisi tantummodd ususfructus.— Según el texto, solamente pertenece al padre arrogador el usufructo de los bienes que al arrogado correspondían', quedándole á este la propiedad. Tal limitación y la que después sigue respecto á la sucesión , autorizan á decir que, atendido el derecho de Justiniano, la arrogación no era ya modo universal de adquirir.

Nisi supersint atice persona. — Los descendientes y hermanos y hermanas del arrogado eran preferidos al arrogador en. los bienes que á este pertenecían (4). Véase, pues, cuan inoportunamente Justiniano , después que habia modificado el antiguo derecho respecto á las adquisiciones del arrogado, quiso conservar á la arrogación el carácter do modo universal de adquirir.

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pétenles nostros magistratus, bona, qu* eorum cum usufructu futura fuissent, si se alieno juri non subjecissent, possidere et legitimó niodó ea disponere.

res obtendrán autorización de los magistrados competentes para poseer los bienes que sin la arrogación hubieran pertenecido en propiedad y usufructo al arrogado, y proceder después A la ejecución por las vias legitimas.

Conforme con Cayo. (§. 84, Com. III de sus Inst.) . Comentarlo

Arrogalor non tenetur. —¿En qué consiste la diferencia que aquí se hace entre los créditos y las deudas del arrogado, .de-modo que aj paso que de pleno derecho y directamente el arrogador adquiere los primeros no está obligado á la satisfacción de las segundas? La diferencia consiste en que el arrogador adquiere los bienes del arrogado por consecuencia del poder paterno, que no permite que un hijo de familia tenga patrimonio ó créditos en su propio nombre: no es por lo tanto su adquisición como la del heredero, porque este continúa representando la persona jurídica del difunto, al paso que el arrogador no representa la del arrogado, y asi no le sustituye en las obligaciones.

Sed nomine filii.— El hijo de familia no podia por sus actos obligar nunca á su padre, consideración que era estensiva á las obligaciones contraidas por el arrogado antes de la arrogación. Por otra parte los acreedores del arrogado no tenían acción contra él, porque por la capitis-diminucion que habia sufrido, se hallaba refundida su personalidad en el gefe de la familia en que habia entrado. En esto venia á igualar el derecho á los hijos arrogados con los naturales, los cuales adquirían para sus padres, pero no obligaban á sus padres, á lo menos con arreglo á los principios estrictos del derecho civil. Mas como seria injusto que la arrogación privara á los acreedores de un derecho legítimo, mucho mas cuando tácitamente les estaban obligados los bienes que pasaban á poder del arrogador; con el objeto dé que pudieran recuperar lo que justamente les era debido, se estableció que por un medio in-' directo pudiera reconvenirse al arrogador, y que si de este no se conseguía la satisfacción de las deudas, los bienes que tenia antes el arrogado respondieran, basta donde alcanzaran, de las obligaciones antiguas. De esta manera el derecho pretorio venia en auxilio de los acreedores, rescindiendo de hecho la capitis-diminucion mínima que habían sufrido los arrogados, por lo que tocaba á sus deudas. En esto seguía el pretor la conducta que habia adoptado respecto á los padres naturales, Tomo Ii. 14

contra quienes podían entablarse acciones por las deudas de sus hijos en la parte que se hubiera convertido en su utilidad, como espondré en el lugar oportuno.

T1TULUS XI. TITULO XI.

Do eo, cui libertatis causa bono j De aquel á quien ae adjudican los addicuntur.' bienes en favor de la libertad.

El Emperador Justiniano, que dejó pendiente lo relativo á la sucesión de los finados para esponer los efectos de la arrogación, vuelve ahora á anudar la interrumpida tarea. Se ha visto que la herencia correspondía primero á los herederos testamentarios, después de estos á los legítimos, y que el fisco era llamado para suceder á unos y á otros. También se ha indicado ya, y se esplicará en el título siguiente, que en defecto de sucesor los acreedores vendían los bienes del difunto; pero antes de llegará este último estremo, una constitución imperial adjudicaba sus bienes á aquellos que los pedian con objeto de que'no (juedasen sin efecto las libertades dejadas en el testamento.

Accessit novus casus successionis ex constitutionc divi Marci. Nam si lii, qui libertatcm acceperunt, ii dominó in testamentó, ex quó non aditur haireditas, velint bona sibi addici libertatum eonservandarura causá, audiuntur. Et ita rescripto divi Marci ad Popilium Hufum continctur. .

Una constitución del Emperador Marco Aurelio introdujo una nueva clase de sucesión. Si aquellos á quienes el dueño dejaba la libertad en un testamento de que no resultaba adición de la herencia, pedian que se les adjudicasen los bienes para para que se conservasen las libertades, debia ser atendida su súplica. Asi lo prevenía un rescripto del Emperador Marco Aurelio dirigido á Popilio Rufo.

ORIGENES.

■ Conforme con Papiniano. (Ley 50, tit. IV, lib. XL del Dig.)
Comentarlo.

Novus casus successionis. — Aquellos á quienes se dan los-bienes del difunto para conservar las-libertades no suceden en virtud de derecho hereditario, sino por una adjudicación que es útil á los acreedores, á los esclavos manumitidos en testamento y á la memoria del difunto. *

Qui libertatem acceperunt. — La constitución del Emperador Mareo Aurelio, cuyas palabras trascribe Justiniano en el texto inmediato, se limitaba á conceder la adjudicación de bienes á los esclavos á quienes el testador daba libertad en el testamento. El Emperador Gordiano hizo estensivo á todos este derecho (1).

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Estas son las palabras del res- 1 ci ipto del Emperador 'Marco Am elio: «Si los bienes de Virginio Valiente que ha dado en su testamen»to libertad á ciertos esclavos están »en él caso de ser vendidos, no ha«biendo sucesor alguno ab intestató, «manifestad al magistrado eompe«tente vuestro deseo de que os sean «adjudicados los bienes para conser«var las libertades, bien sean disrectas ó bien fideicomisarias, bajo «condición do que garantizareis ¡t «los acreedores el pago integro de lo «que se les debe. En tal caso aque«llos d quienes el testador ha dejado «directamente la libertad, la obten«drán como si hubiera habido adi«cion de la herencia: mas aquellos »á quienes se dejó la libertad fi«deicomisaria, la recibirán de voso«tros á no ser que queráis poner á «laadjudicación la condición deque «tendréis también por libertos á «aquellos á quienes el testador dejó »la libertad directamente ; porque «si los esclavos de cuyo estado se «trata consienten con vuestro deseo, «nosotros interponemos nuestra au-. «lorizacion. Y para evitar que el be«heficio que por este rescripto con«cedemos sea ineficaz, sepan los «agentes del fisco, en caso de que «quieran apoderarse de la sucesión, «que la causa de la libertad es pre«feriblc á todas las ventajas pecuniaarias, y que no pueden recibirse los «bienes mas qué conservando la li«bertad ;í aquellos que pudieron re«cibirla, si en virtud del testamento «hubiese adición de la herencia.»

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