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tienden; y el ingenio del hombre inventa otras nuevas. . . . . . . . . Es una observacion muy importante la de que las ciencias tanto físicas como morales han dimanado del mismo principio, y que tienen un caracter especial que indica en cierto modo el lugar de su origen. Así el comercio, que no es mas que un sistema de cambios, dando á Diomedes (2,5) una armadura por nueve bueyes, recibiendo en la Abysinia sal, en la India conchas, en Virginia tabaco, y en Terranova bacalao, para tener una sustancia útil ó depur6 lujo, paro tía del mismo principio que el tráfico que hacian los espartanos con su pesada moneda de hierro y los antiguos romanos con su cobre (26). . q a , , ,ia.oor 2 a traorr. gLos pastores de las hermosas llanuras de Babilonia establecian quizá su sistema astronórhico, en ocasión que la ciencia de los agüeros, resultado de la observacion del vuelo de las aves, conducía en Etruria al estu

dio de la astrología judiciaria 9 de la histomia natural y de la medicina o oidor ro o b si * Conviene advertir que los errores mas crasos han conducidó inuchas veces á verdades útiles. Así la ciencia falsa de los arúspio cés obligaba á lós sacerdotes, á estudiar con atencion las partes delicadas de las entrañas

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de las víctimas, y daba, origen á la anatomía eomparada. Del mismo modo la religion de los egipcios y la de los griegos contribuyeron:á perfeccionar las artes, obligando la una á los pintores y escultores á representar con propiedad los animales, y la otra haciendo producir al cincel de Fidias el Júpiter Olímpico. Ambas religiones fueron útiles, ya porque exaltaron el genio de los arquitectos encargados de construir los templos, ya generalizando los conocimientos de los mineralogistas que debian contribuir á su duracion, y aumentar su magnificencia por medio de los granitos, de los pórfiros y de las piedras preciosas. o , , , , , , , eb El principio de las ciencias es tan antiguo como el origen del hombre, pues que todas estan fundadas sobre las potencias del alma. - oi

El hombre ha querido abrazar lo pasado y lo presente, y este es el origen de la Historia. Ha deseado manifestar su reconocimiento al Autor del universo (27), expresar sus sensaciones, cántar su felicidad ó distraer su miseria, y ha venido en su auxilio la Poesía, hija de la Imaginacion; y ha encontra“do en su entendimiento los principios de la Filosofía recibiendo de la experiencia el mé todo de juzgar de las cosas sanamente.

-». - ( 2 o ) . Es muy posible (dirá uno de esos eséril, tores que todo quierem explicarlo) que la obo servacion haya sido la primer guia del hombre, y los animales sus primeros maestrosa ¿Quién sabe (añadirá) si el castór ale habrá enseñado ál edificar una cabaña, á construin un diqué, y si el primer arquitecto habrá sido el que observó por primera vezá este anímal ingenioso? ¿Quién sabe si viéndole ree coger en el mes de setiembre das cortezas y ramas tiernas deidos, árboles, ha concebido el sistema de las provisionés; si la pacífica sociedad de los castores, divididos, en varias habitacionespecq reúmidos á la primera señal de peligro para la defensa.comiun, le habrá suministrado la idea de la asociacion y de su objeto; y si el reconocimiento de este importante servicio, ha sido el que dictó á la religion de los magos la prohibicion de matar estos animales industrjosos ao - La inspeccionde los objetos que nos rodean nos conduce muchas veces á importantes descubrimientos. ¿Por qué no se ha de creer que los zorros del Norte, presentando en sus guerras un ejército en columnas cerradas, con su centro, flangos y descubiertas, hayan conducido á la ciencia de la táctica. El nautilo, cuya concha en forma de esquife está dividida interiormente, en guaren

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ta celdillas ó compartimientos, es una imagen de los buques antiguos. Levantando sus dos aletas ó tentáculos sobre el agua, extien-, de como, una vela la membrana sutíl y ligera que se encuentra entre ellas; y metiendo en el mar otros dos apéndices le sirven de remos, y otro mas corto de timon. Si se vé perseguido, recoge sus velas, carga de agua su concha y se va á fondo, ¿Y qué inconveniente habría en creer que este animal fuese el que inspiró á, Dédalo la idea de poner velas á la chalupa, que le salvó de la persecucion de los barcos, remeros de Minos (28)? ¿No sería creible que las abejas sujetas al gobierno de una reina, hayan su gerido la graciosa idea que nos formamos de un estado, dirigido por una muger? ¿Quién sabe si los tyrios no les son deudores de la feliz ocurrencia de haber puesto á su cabeza á la viuda de Siquéo; y si los pataneses, eligiendo por gefe una princesa, han tomado por modelo la interesante monarquía de aquellos insectos? o , . . . . . . ag. Pero dejemos estas hipótesis y volvamos al hombre. No le basta haber inventado las artes mecánicas, ni saber robar á la tierra sus frutos, al mar sus peces, y á los bosques sus animales; sino que trata tambien de averiguar la causa de su existencia. Al ver las innumerables generaciones de plantas y animales que se forman en su derredor; las aguas contenidas en sus límites sin que pueda adivinar por qué fuerza; las estaciones que se suceden periódicamente; y el globo, que hasta entonces no le habia parecido sino una masa informe, dirigido con un órden admirable, concibió la idea de una Inteligencia suprema, ---- -- " --, Separémonos por un momento de todos los sistemas religiosos, y en especial del dogma de la revelacion, y abandonemos al hombre á sus primeras ideas: ¿á quién dirigirá sus votos, sino á ese astro benéfico que le suministra la luz, le fecundiza sus campos con su dulce calor, y hace madurar sus frutos? Si alguna vez en medio de la noche se despierta y gusta el placer celeste de contemplar su compañera á favor de un dulce crepúsculo, el astro melancólico que le presta su pálida luz le inspira el reconocimiento. Esta consideracion, que llega á entusiasmarle, le hace que mire como divinidades á esos cuerpos celestes á quienes cree deber la conservacion de su existencia y su felicidad. -

El primer hombre espira, y su esposa é hijos poseidos de una sorpresa estúpida intentan en vano restituirle el aliento que ha

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