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man la unidad de Dios, ó inclinan á los hombres á que respeten la religion. En vano ven á los Caldeos y Magos profesar desde tiempo inmemorial el dogma de la inmortalidad del alma (1 69): ellos se creen mas sabios que todos los filósofos antiguos y modernos, y se mofan de las creencias de todos los pueblos y de todos los siglos. No pueden descomponer el metal entre sus manos, ni explicar el mecanismo del movimiento de sus brazos; tampoco pueden comprender la inmensidad del espacio ni la eternidad del tiempo, aunque nadie se haya atrevido ja-. mas á negar estas verdades, y sin atenderá que el tiempo es independiente por necesidad de la materia pretenden sentar de un modo irrecusable el principio general de todo lo que existe, sosteniendo que este principio es puramente material y que la formacion del universo se debe á las propiedades de la materia. ¿Y sobre qué fundamentos han apoyado esta doctrina ? En que no podían responder de la existencia de un Ser espiritual. No advirtieron que si esa potencia inteligente que mantiene una armoníá constante en todas las partes del universo es una cosa incomprensible para el entendimiento limitado del hombre, no es menos incomprensible y repugnante creer que la materia y el barro movidos por sí mismos varíen sus modifica

ciones hasta el punto de presentar el magnífico espectáculo de todos los fenómenos de la naturaleza. No advirtieron que cuando se trata de elegir entre dos cosas incomprensibles de las cuales la una es repugnante, vale mas inclinarse á la incomprensible siguiendo la simple luz de la razon; y que sus esfuerzos para sostener una doctrina absurda no solo eran inútiles (17o), sino que su sistema, suponiendo que fuese admisible, era el don mas horrible que se hubiera podido hacer al género humano (17 I). En una palabra; ellos se han hecho ridículos con su excesivo orgullo, y odiosos por haber tratado de romper un freno que asegura el triunfo de la moral; y los verdaderos filósofos les han abandonado á su delirio, del mismo modo que se podria dejar (segun la expresion de Voltaire) á los topos enterrados bajo la yerba, que negasen la existencia del Sol (172). Amor á las ilusiones, indiferencia por la verdad, suposiciones engañosas en lugar de hechos positivos; nociones confusas, comparaciones inexactas y ejemplos sin aplicacion: en vez de definiciones que den el verdadero valor á las palabras, fijen las ideas, y hagan juzgar de las cosas con exactitud; una obscuridad calculada para rodear de un respeto misterioso planes mal concebidos; algunos conocimientos parciales, y una ignorancia absoluta del conjunto de relaciones que unen, la legislacion á la accion ejecutiva y á la religion: tales son las causas de los errores tan fecundos en desastres en que han incurrido los publicistas y los hombres de estado.

Abate tu orgullo, hombre soberbio, y mira en derredor de tí! La rival de Minerva, ese insecto cuyo nombre solo parece que ofende la delicadeza de tu lengua, la araña, mas hábil que tú, te dá una importante leccion. Considera ese tejido sutil, donde tiene su residencia, que ha formado con hilos en infinitas y varias direcciones: nada hay confuso en su trabajo; por cualquier punto que llegue su enemigo lo nota prontamiefite por la vibracion de un hilo que está en contacto con ella: nada entorpeee su marcha, euaquiera que sea el sentido en que deba obrar; ella vela del mismo modo y con igual éxito por su conservaciona que por la de su obra maestra, porque conoce perfectamente las partes y el todo. A : Así es como el habil gefe de un estado, ó el principal ministro en quien tiene depositada su confianza, contrayéndolo todo á la unidad de accion, enlazando entre sí las partes que le parecen distintas, y haciendo

que la legislacion, la religion y el poder ejecutivo concurran todos al mismo fin, domina á los hombres y á las cosas, sujeta los sucesos á sus cálculos, y perfecciona, ani-ima y dirige á un mismo tiempo los resortes visibles ú ocultos de la máquina política. Á su voz Venecia se erige en soberana desde el fondo del mar; la Bélgica cubre con abundantes mieses sus vastas llanuras; la Holanda hace á los pueblos tributarios de su comercio; el condado de Brandembourgo se eleva á la categoría de las potencias de priimer órden; la Polonia desaparece, y la Ru. sia se sienta sobre las ruinas de esta antigua república. o, o o , f. 2 si oj Véase con qué"sábia ecóñoñá equipa y 2 ... g"7 12, , , , ... Y, 2 - 2, J, " arma los ; ércitos alemanes; con qué deso C - 22 ) - (, , , , , , , , & 3." treza háée creer" que hay abundancia enme dio de las m yores escaseces; con qué maña rodea su ersona de sabios para hacerse ¿¿¿ de"únámtititúd de soldados indisciplinados ó tímidos hace salirá los Bayard, los Dugúesclin, los d'Assas, los Catinat y los Turenas. Si quiere marina producirá los Duguay, los Trouin, los Ruyter y los Sufíen; y si restablecer una náción fatigada y emipobrecida por la guerra llamará á su auxilió á la agricultura y al comercio. - o * o

En la guerra entusiasma al soldado con su presencia, hace que sus batallones se precipiten como un torrente sobre los batallones enemigos; vence en campo raso y en los desfiladeros, toma alternativamente la ofensiva ó la defensiva, sostiene asaltos ó pone sitios; en una palabra, parece que quiere apurar las palmas de la victoria. Ofrece la paz, y como Augusto se maravilla de que Alejandro temiese no tener nada que hacer cuando no hubiese pueblos que conquistar. No ignora cuan bárbara y vana es la gloria de los guerreros cuando no combaten por los intereses de su patria; y así ni aquel ídolo insensato ni la sed del oro le harán que conduzca á sus valientes compañeros á climas remotos, pues sabe muy bien que la verdadera riqueza no consiste en la posesion de una gran cantidad de metal, sino en la de los objetos necesarios á la vida; y nuevo Cincinato se despoja de la túnica guerrera para vestir la toga, ó volverá empuñar el arado con sus manos victoriosas. . . . . . . . Él tiene en su mano los destinos del universo, y estando á la cabeza de un gobierno respetable se rie de todos los obstáculos. Si sus recursos físicos son cortos, su genio, suple á todo; él agita y desune los gabinetes y

oprime al enemigo que queria oprimirle: cor

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