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la santidad del juramento, que no es otra cosa que una invocacion al Todo-poderoso eonsiderándole como remunerador y venga. dor. Si no existiese, pues, el juramento, no habria motivo para mirar con tanto horror eli perjurio, y se podria faltar á la buena fe impunemente y sinvergüenza. - Se puede considerar á la religion bajo dos aspectos; á saber, el del poder temporal, y el del espiritual. Bajo el primero, el ejercicio del culto depende absolutamente del gobierno civil; y bajo el segundo, como la religion no es entonces mas que un poder moral, no tiene relacion sino con la doctrina, cuya direccion pertenece en este caso

á sus ministros. . . . . . . . ... p No es, pues, la religion, como algunos han supuesto, contraria á la unidad del gobierno civil. Pero cuando los gefes del estado quieren que prevalezca el poder de las armas en favor de una secta, se puede convertir la religion en un manantial de desórdenes; en cuyo caso no hay que culparla á ella sino al gobierno, pues los gefes de ún estado, como encargados, de la administracion suprema, no deben decidirse oficialmente por Lutero ni por Calvino, , ni por Descartes ó Newton, sino, dejar al cuidado del cuerpo eclesiástico y de los sabios el juzgar de las doctrinas, ocupándose ellos únicamente en proteger las personas y dirigir la administracion pública.

¿No hubiera sido mas feliz la Inglaterra si un Henrique VIII (15 19), y un Jacobo I.o (1 6 o 3) en lugar de meterse en controversias teológicas se hubiesen dedicado á gobernar bien? La Francia ¿ tendría que llorar los desórdenes que produjeron las Cruzadas y la Liga, si sus reyes no hubiesen estado animados de un falso celo por la religion 2, , ,

Sin embargo, el gobierno tiene obligacion de estar alerta para que no se erija en sistema la intolerancia, y cuidar que los ministros sean bastante instruidos, á fin de que el ejercicio del culto no degenere en supersticion, pues ésta es tan injuriosa á Dios como funesta al hombre, y con razon ha sido llamada por los filósofos “un falso jui» cio de la Divinidad, acompañado de dis» turbios y agitaciones: un temor mal en» tendido que nos hace adorar dioses extra»ños, y nos induce á tributarles un culto » desaprobado por los sabios de la religion." - Por último (1 5 o), la religion es la moral propiamente dicha: por consiguiente debe ser una parte integrante é indivisible del pacto social (1 51), y al gobierno toca cuidar que no se aparte de su verdadero fin.

... Como hay una multitud de pormenores que el legislador no puede arreglar ni prever 5 tiene la religion que llenar estos vacíos, inclinando el corazon del hombre al ejércicio de todas las virtudes. Por esta razori se recomienda en ella la sumision á los superiores (r 52), la fidelidad (1 53), la justicia (154) y el celo en los diferentes empleos (r 55). Ella quiere que el ciudadano sea rígido observador de las leyes de la nanaturaleza y de la honestidad (1 56); proscribe la violencia (1 57), la avaricia (1 58), la destemplanza y todas las pasiones (1 59); describe los sublimes principios de la moral diciendo á los hombres que se abstengan del asesinato, del robo, del adulterio y del falso testimonio ( 16 o), convidándolos á que se amen mútuamente y se sacrifiquen por sus amigos (161), á volver bien por mal, á dar de comer á su enemigo si tiene hambre y de beber si está sediento (162); á alejar de sí toda idea de venganza, aun con sus opresores, confiando ciegamente en la justicia y la bondad divina (163). , , , , , , 2 o Admirad, grita á los hombres, admio rad la belleza, esplendor é inmensidad del » universo (1 64): considerad esa multitud *»incalculable de cuerpos luminosos que vaogan en el espacio, y adorad al Ser inteli»gente autor de tantas maravillas. Su mano » poderosa es la que fertiliza vuestros cam»pos; él es quien os envía el aire purQ que ssrespirais, y á él sois, deudores del padre » que os ama, dé la madre que os acaricia, » y de la esposa que hace vuestra felicidad: » él está presente á todas vuestras, acciones y »penetra los pensamientos mas (oeultos de •»vuestra alma. Si la memoria de una buena » accion os inunda á veces de un placer ce•»lestial, esto es una recompensa que el cielo a concede á vuestras virtudes; pero si por i el 5 contrario os despedaza el gusano roedor de » los remordimientos, desgraciados habeis » sido criminales y él os castiga. . . . ... »Existen leyes anteriores á todas las inso tituciones humanas, y queo emanan de la 5, volúritado del Eterno, que os inclináná » amar á vuestros bienhechores, á aliviará o vuestros semejantes, á no oprimir (aunque » podais hacerlo sin temor de la justicia hu» maña) al hombre débil que os sofmeten las » circunstancias, y á sacrificar generosamen» te vuestros intereses por el de los demas. » Por ellas tiene la verdad, tan poderosos » atractivos, el hombre dignidad, y, el órden o de la sociedad, sancion. . . . . o Todos los bienes de la tierra son pere»cederos ó engañosos: el amor os hace trai

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» cion, la amistados abandona, los parien»tes espiran, se arruina vuestra fortuna, los »calabozos se abren bajo vuestros pasos, y » los grillos oprimen vuestros pies ó lastiman »vuestros brazos, la muerte se aproxima..... » Elevad vuestra alma á Dios que no engaña »á nadie, ni abandona á los aflijidos: él es »inmortal y os hará felices.

o Volvereis á verá vuestros amigos y á. » vuestra familia en un mundo en que no »habitan la injusticia ni la tiranía: entonces »recibireis en el seno de la misma verdad la » recompensa debida á vuestras virtudes, y el premio de vuestros padecimientos” Así es como la religion reune á todos los seres esparcidos sobre el globo por un sentimiento de amor y de benevolencia, y fortaece nuestras almas con el pensamiento delicioso de otra vida mejor. Pero los sofistas no solo han intentado separar del sistema social este elemento de todas las virtudes, si¿es a sitio

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o. En yano les presenta, la historia al Egip

to adorando, al Eterno bajo el nombre de

Osiris (1 6 5); la Grecia con el de Zeus; los

judíos con el de Adonai y los latinos con el

ejúpiter. En vano los filósofos indios (1 66),

Prsas (1 67), griegos y latinos (68) proclar S

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