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cuestro, del depósito y de todos los contratos en general: décimotercio, asegurar á cada ciudadano su honor, su vida, su libertad y su propiedad, por medio de una sábia distribucion de castigos y recompensas: décimocuarto, proponer los medios de concluir las contestaciones que se susciten entre los particulares; y finalmente mantener la tranquilidad de todos y de cada uno en particular con el aparato y desarrollo de la fuerza pública. . . . . . . . .

La reunion de las leyes consideradas con respecto á las relaciones que los hombres y los pueblos tienen entre sí, forma lo que se llama derecho de gentes. Miradas con respecto á las relaciónes que los gobernados tienen con el ejercicio del poder soberano, constituyen el derecho público; y el derechó civil. cuando, se consideran con respecto á las relaciones que tienen los hombres entre si (84). El derecho natural, que verdaderamente es la razón general de los pueblos, sirve de base á estas tres especies de dere- ----chos (85). Las leyes son generales ó especiales, positivas ó, convencionales, afirmativas ne: gativas ó facultativas. Las primeras sirven de regla á todos en general (86); las segundas se pueden aplicar á casos que se sue

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len presentar muy rara vez (87). Las leyes positivas están fundadas en el derecho natural, y sin hacerse públicas regulan lo presente, lo pasado y lo venidero. Por el contrario, las leyes convencionales están establecidas sobre reglas adoptadas por cada pueblo en particular, y no tienen la fuerza de ejecución hasta que han sido solemnemente públicadas. , ef, nio con d o Leyes afirmativas son aquellas que previenen lo que debe hacerse; negativas las que enseñano que no es lícito obrar; y las facultativas dejañá arbitrio de cada uno someterse 6 conformarse á lo que ellas prescriben.ooooooo la en gobi no * Sé pueden sent obro b enera sde ¿ la egislación que la justica y la verda

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tranquilidad interior; que de todos los gobiernos aquel es mas esencialmente amigo de la causa pública en donde los intereses de todos en general, y de cada uno en particular, se protejen, y conservan mas religiosamente; que los hombres, desiguales, entre sí en facultades físicas y morales, tienen con relacion ái la libertad civil igual derecho á la benevolencia de la sociedad (9 o); que se debe considerar la persona del ciudadano como que constituye una parte del estado (91); en casi todas las obligaciones que contrae, como perteneciente á una familia que, tambien pertenece al estado (92); que por la utilidad general es preciso renunciar á, la igualdad de condicion que parece estar unida á la naturaleza del hombre (93), .O2 , , , f ... y 3. C. S. J, y -ll- l siendo el objeto de esta clasificacion mantenérá los cidió dos en una dichosa tran uilidad que no puede existir ésta si ¿ adosño prestan una obediencia ilimitada á los que tienen el derecho de mandar; que la obediencia consiste en ejecutar lo que está mandado, y en no hacer lo que está prohibido; que á los padres debemos la primera obediencia (94), y la segunda nos está prescrita por sola la cualidad de miembros del estado; que las leyes deben ser conformes con él método de gobierno establecido, acomodadas á las

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costumbres, y cuya fuerza derive de la sabiduría, con que han sido concebidas, de la claridad de su redaccion, y de las solemnidades observadas en su promulgacion. Los deberes del legislador pueden reducirse á éste solo punto: “No querer ni buscar sino lo justo, honesto y útil, y despues de encontrarlo, hacer de ello un precepto general y uniforme, que (como ha dicho Demóstenes (95)) será el que merezca el nombre súblime de ley.” Todos deben someterse á él, porque una ley es un presente de la divinidad, la decision de los sabios, la regla de las faltas cometidas de propósito ó sin intencion, y el pacto comun y civil que obliga á todos los ciudadanos (96). Sin embargo, ¿por qué caractéres podremos reconocer la verdad en materias de legislacion?. ..., ; 2, ... a 2 a o no La verdades lo que es (97); mas para cerciorarse de que una cosa existe realmente, es necesario armarse de la antorcha de la experiencia ó de la autoridad de los testimonios. Así para asegurar de hecho que esa, hermosa flor. de perfume tano delicado y delicioso y de, formas tan graciosas, es una rosa, se recogen las opiniones de todos los naturalistas, que han descrito, los caractéres que la distinguen t del mismo modo para afirmar que Barington (98) es culpable, interroga el ojuez al itiempo, al lugar y á las personas.b . . . . . . o ...»

El que trata de aplicará 'la legislacion el resultado de los hechos sigue un camino opuesto; porque debe apoyarolas consideraciones que presenta no solo en el testimonio material de las cosas, y en la asercion de los escritores, sino tambien en la autoridad de la experienciar y) en una grandeo desconfianza de sí mismo y de los defrias. En esta materia es mucho mas dificil averiguar la verdad; pues los historiadores, mal instruidos ó llevados de metivos vergoñzosos, sustituyer muchas veces á los hechos sistemaso ó escritos poco verídicos; y frecuentemente tambien si reflexiónamos sobre hosotros mismos nos vemos forzados á adoptar opiniones erróneas y funestas por que lisonjean nuestras y pasiones, ovs: , A -2 Si la ciencia de la legislaciones dificil, lo es mucho mas cuando hay que aplicarla á instituciones nuevas. Sería pues muy útil reunir los pareceres bien meditados de hombres sábios, y cadá legislador debería hacer ana especie de abnegacion de sí mismo. Suce. de todo lo contrario; y por eso casi siempre la admision 3 ó desaprobacion de una ley se convierte entuf bnegocio de partido.p ... ¿?

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